Las advertencias de la OACI sobre el NAIM en Texcoco

Las advertencias de la OACI sobre el NAIM en Texcoco

La semana pasada, el futuro titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) del gobierno lopezobradorista, el ingeniero Javier Jiménez Espriú, leyó en conferencia de prensa un fragmento del informe de más de 160 cuartillas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que consideró la posibilidad de incluir a la base aérea militar de Santa Lucía dentro de un sistema metropolitano de aeropuertos, alterno a la posibilidad del NAIM de Texcoco.
El texto del informe es breve y muy claro. La propia OACI advirtió que “aunque en principio no es parte del estudio”, la base de Santa Lucía “es una zona despejada con buena climatología local, con características mecánicas del terreno que no parece tener especiales notaciones críticas y dispone de espacio para crecer, en principio, de manera moderada. Las trayectorias principales de operación son compatibles entre ambos aeropuertos (el actual AICM y la Base de Santa Lucía), aunque lo serían menos con un hipotético aeropuerto en Texcoco”.
Este fragmento se difundió y generó una airada reacción del Colegio de Pilotos y de buena parte de los medios de comunicación que han hecho un consenso a favor del NAIM de Texcoco. El Colegio de Pilotos indicó que el director general de la Organización, Melvin Citrón, le envió una carta a López Obrador para decirle que sus conclusiones a favor de Texcoco siguen siendo válidas y que la opción de Santa Lucía “no fue estudiada”.
Esto es una obviedad porque el mismo informe lo indica. El escándalo generado con el documento de la OACI ignora lo que dice e indica el amplio diagnóstico sobre Texcoco. El estudio de noviembre de 2013 -meses antes de que se diera a conocer el proyecto peñista del NAIM en 2014- es explícito cuando concluye que se requiere un nuevo aeropuerto ante la saturación del actual y que Texcoco sería la mejor solución.
“Desde el punto de vista de vida útil, por tanto, la solución del NAIM se presenta como la más ventajosa”, sentenció el estudio en la página 12.
En la página 13, subraya que “el desarrollo del NAIM tendrá un efecto positivo en el desarrollo de zonas marginales de la Ciudad de México, como pueden ser los distritos de Neza y más”, el terreno que está ubicado en la zona federal “representa ventajas apreciables, porque es posible iniciar la construcción sin necesidad de realizar trámites de cambio de uso del suelo”, y “la suficiencia en la disponibilidad de terrenos en el exlago de Texcoco facilita la estructuración de un concepto de ‘ciudad-aeropuerto’ (la Aerotrópolis) que ha sido catalogado como un objetivo fundamental del proyecto”. En otras palabras, el negocio del NAIM viene aparejado con la construcción de una ciudad paralela.
Sin embargo, la OACI también hace advertencias muy claras que son ignoradas o minimizadas, una y otra vez por los promotores del NAIM.
Estos son sus cinco ejes de preocupación más importantes:
1.- Hidrología. La OACI establece en la página 13 de su estudio que “una de las desventajas del emplazamiento de Texcoco es: la necesidad de acometer una serie de obras hidráulicas de gran importancia para poder utilizar el exvaso del Lago Texcoco como emplazamiento para el nuevo aeropuerto”.
“La implantación del aeropuerto y de su infraestructura de apoyo en esta zona conlleva, lógicamente, el que no pueda seguir usándose las lagunas para la regulación hidráulica”, sentencia.
La Organización sugiere una serie de medidas de mitigación con un “presupuesto estimado” para obras hidráulicas “por unos 12 mil 291 millones de pesos”.
En la página 17, subraya que las condiciones hidrológicas de la zona se encuentran “alteradas por diversos motivos: sobreexplotación de acuíferos, deforestación y erosión de suelos, reducción de la filtración, vertidos de aguas residuales sin depurar procedente de los municipios colindantes”.
“El proyecto de construcción del NAIM tendrá una incidencia importante sobre la hidrología superficial y subterránea, supondrá la modificación del trazado y artificialización de cauces, la desecación de lagunas y la modificación en las aportaciones por cambios en los usos de suelo y captación de las escorrentías superficiales del NAIM, siendo necesario por todo ello una regulación hidráulica del exvaso de Texcoco”, sintetiza el informe.
2.- Gran Negocio Inmobiliario y el deterioro ambiental. La OACI no ignora que el NAIM en Texcoco es un negocio rentable, sobre todo, en materia inmobiliaria. El impacto económico de esta alternativa se traduciría “en un valor presente social neto del proyecto de 307 mil 700 millones de pesos (rentabilidad social positiva), con una tasa interna de retorno social de 32%, lo que confirma la viabilidad del proyecto cuando se compara con la tasa de descuento social (12%)”.
La Organización advierte que esta cifra “puede subvalorar la dimensión del beneficio total del proyecto considerando que no existe una medición de todas las externalidades positivas que se generarían con el proyecto del NAIM, tales como la valoración de terrenos adyacentes o el desarrollo de actividades económicas que se gestarían bajo el concepto de ciudad-aeropuerto”. Este gran proyecto puede involucrar el desarrollo urbano de 700 hectáreas.
Sin embargo, en la página 17, advierte que toda la zona metropolitana “ha sufrido un deterioro significativo a nivel ambiental, debido en gran medida a un desarrollo económico y urbano no sustentable ni planificado” y que se requieren “fuertes inversiones” de mitigación del impacto medio ambiental.
3.-Afectación a la fauna y, sobre todo, a las aves. Un amplio apartado del informe documenta que “el proyecto de construcción del NAIM afectará a la fauna autóctona, al modificarse o desplazarse pastizales, cuerpos de agua, etc, pero con la implantación de medidas adecuadas, correctivas y compensatorias, se podrá, aunque sea lentamente, recuperar esos hábitats haciéndolos compatibles con las operaciones aéreas”.
En definitiva, “el proyecto de construcción del NAIM tendrá una incidencia destacable de afección a la fauna y en especial a la avifauna, donde se identifican varias especies amenazadas, según la normatividad mexicana”, argumenta el informe.
La mayor afectación será, sin duda, para las especies acuáticas residentes. En la zona del exlago de Texcoco existen “de 100 mil a 150 mil aves de más de 153 especies”. Existen 14 especies de aves acuáticas residentes que se reproducen en el ex lago, con una “población estimada de seis mil 450”.
La OACI recomienda que “deberían realizarse estudios más concretos sobre los flujos de las aves migratorias y residentes entre los sistemas lagunares resultantes y existentes… Con ello, se podría evaluar el riesgo para la seguridad aérea, así como el manejo de la avifauna necesario”.
Hasta ahora, se desconoce si existe un estudio amplio y concreto sobre la afectación a la avifauna en el exlago de Texcoco.
4.-Gestión de residuos. La principal amenaza, según la Organización, es “la posibilidad de un futuro colapso que podría desembocar en afectaciones graves a los mantos acuíferos o cuerpos de agua superficiales por contaminación de lixiviados”.
La organización de la ONU subraya que “ningún municipio de la zona cuenta con un programa municipal de gestión de residuos”. Recomienda establecer vertederos/rellenos sanitarios de residuos municipales “a más de 13 kilómetros de distancia radial” del NAIM y que las “estaciones de transferencia de residuos sean instalaciones cerradas”.
5.-Reemplazo total de la infraestructura aeroportuaria actual. En la página 60 del informe, la Organización compara cuatro opciones: a) ampliar el actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM) que sólo durará cinco años; b) combinar el AICM con Tizayuca que tendrá una vida de 20 años, pero tiene como desventaja que “divide el tráfico aéreo, aumenta costos para usuarios, aerolíneas y sociedad”; c) combinar el AICM con un Sistema Metropolitano de Aeropuertos (SMA) que aumente la capacidad de Toluca, Cuernavaca, Querétaro y Puebla, que dure 20 años, tiene menor costo, pero “fracciona en cinco aeropuertos el tráfico, perdiendo economías de escala” y será más caro para los usuarios.
La última opción es el NAIM de Texcoco. Su principal ventaja es que “capitaliza economías de escala al concentrar demanda. Permite desarrollo de ciudad-aeropuerto. Cercanía de demanda. Buenas condiciones metereológicas y operativas”.
Sin embargo, la desventaja principal es el “reemplazo total del AICM que supone mayores costos al prescindir de toda la infraestructura actual. Retos de construcción por terreno. Transición compleja por traslado total”.
Ya vimos que la transición hacia el NAIM de Texcoco se ha vuelto más compleja de lo esperado. ■

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