Da nula importancia gobierno a participación de sociedad civil en Sistema Milpillas

Da nula importancia gobierno a participación de sociedad civil en Sistema Milpillas

■ Suma ya más de un año de retraso la instauración del Consejo Consultivo de Construcción

 

Hay dos vías de participación de la sociedad civil que han sido obviadas para el análisis del ya polémico Sistema Milpillas mediante el cual pretende construirse una presa cuyo vaso con capacidad de contención de 67 millones de metros cúbicos de agua se ubicará en actuales terrenos ejidales de El Potrero, Atenco y Estancia de Guadalupe, ubicados en el municipio de Jiménez del Teul, y un acueducto de 167 kilómetros; han dicho las autoridades, para abastecer los próximos 50 años de agua para uso público urbano, al corredor Fresnillo-Calera-Zacatecas-Guadalupe.
Una es el “análisis, consulta, y asesoría” técnica que puede ofrecer el Consejo Consultivo de Construcción, previsto en el capítulo II de la Ley de Construcción para el Estado y Municipios de Zacatecas, vigente desde el año 2016.
La otra, la posibilidad de que “cualquier ciudadano” de las comunidades que se verán afectadas por el proyecto Milpillas, consultara sus Manifiestos de Impacto Ambiental (MIA), y a partir de su información propusiera medidas de prevención y mitigación, así como observaciones por escrito a la Semarnat.
La dependencia mediante su Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) tiene la facultad de organizar una reunión pública de información “cuando los posibles daños sean graves o afecten a la salud pública, o a los ecosistemas”.
Nada de esto ha pasado. Un gobierno que ha esgrimido como lema y signo de su administración a la transparencia y la participación ciudadana no ha considerado importante informar debidamente a su población respecto del Sistema Milpillas, dejando el tema en calidad de mero trámite.
La obra que fue publicitada primero por la administración de Miguel Alonso Reyes, y ahora por la de su sucesor, Alejandro Tello Cristerna como emblemática de sus gobiernos por su magnitud y trascendencia, es considerada por el último la “más ambiciosa” de su quinquenio.
Pero no ha demostrado ser ante la opinión pública la opción más sustentable, económica y benéfica no solo para la población concentrada en el citado corredor sino para toda la del estado, en términos de sus costos sociales, incluidos los ambientales, y de sostenibilidad a futuro.
El megaproyecto que según diversas fuentes oficiales y momentos, ha oscilado sus previsiones de costos al erario entre los 3 mil a los 11 mil millones de pesos, sí se ha sumado ya, no obstante, a las magnas obras estatales siempre polémicas respecto de su apego a la legalidad.

¿Retraso intencionado?
Suma ya más de un año de retraso la instauración del Consejo Consultivo de Construcción “encargado de emitir opinión técnica al Titular del Ejecutivo del Estado y los ayuntamientos sobre acciones, planes, proyectos o modificaciones en obras de construcción específicas, cuya opinión sea solicitada”.
En el órgano colegiado está involucrada la sociedad civil técnicamente capacitada para opinar y proponer, pues tienen representación las cámaras, los colegios profesionales de arquitectos e ingenieros, y las universidades que en el estado tienen carreras afines a la construcción.
Se debe integrar asimismo un presidente municipal por cada una de las regiones establecidas por el Copladez –Consejo de Planeación y Desarrollo de Zacatecas-.
“Sería lo ideal y lo óptimo” que este Consejo Consultivo de Construcción conozca y analice al Sistema Milpillas, dijo Ramón Martínez Ortiz, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Zacatecas (Ciczac).
“No quiere meterse en problemas la autoridad. Pero pues ese es ya un problema, el no consultar a los especialistas de la sociedad civil organizada”.
La instalación del Consejo Consultivo de Construcción debió haber sucedido según el artículo tercero transitorio del Reglamento General de la Ley de Construcción para el Estado y Municipios de Zacatecas, 60 días naturales después de la publicación del mismo en el Periódico Oficial de Gobierno del estado, esto ocurrió el 23 de agosto de 2017.

Santa Lucía o Texcoco
El Sistema Milpillas se ha publicitado desde el oficialismo como la única solución al problema del abastecimiento de agua para uso público urbano en el corredor Zacatecas-Fresnillo-Calera, para los próximos años, reiterándose la descalificación a otras propuestas.
No obstante, la instalación del Consejo Consultivo de Construcción habría permitido por lo menos un año de debate técnico y abierto a la sociedad del proyecto oficial y las opciones alternativas que impulsan organizaciones sociales, académicos y voces ciudadanas.
Ramón Martínez Ortiz observó que incluso podría realizarse una consulta al modo en que se pondrá a consideración de la sociedad mexicana por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, la disyuntiva entre Base Aérea de Santa Lucía o Texcoco, para el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM).
En cambio el Sistema Milpillas suma dudas aun para quienes técnicamente podrían mejor entender y opinar al respecto.
El Colegio de Ingenieros Civiles de Zacatecas fue enterado del Proyecto de la Presa Milpillas apenas el pasado 28 de junio de este 2018 por el titular de la SAMA, Fernando Maldonado Moreno, quien acudió a hacer una exposición a su sede.
“El caso de Milpillas nos fue presentado. Pero obviamente en una hora 15 minutos ¿qué se puede presentar? Se necesita tener todos los elementos para que los especialistas emitan una opinión (…) es un proyecto que nos lo presentan en fachada; de fondo ni estudios ni memoria, absolutamente nada”.
La socialización “al vapor” que ofreció la SAMA al CicZac incluyó la presentación de un plano arquitectónico “pero desconocemos todo”.
Se refiere Martínez Ortiz a otros planos y memorias de cálculo. Las autoridades les dijeron que tienen bastante tiempo trabajando en este proyecto, “no tienen ni un año ni dos”, y que han hecho estudios “muy precisos y científicos” que han involucrado a gente de otros estados, “¿cuáles son esos estudios?, se desconoce”.
“Desconocemos porqué a los ejidatarios no se les había consultado si en una obra es lo primero que se hace. Si yo voy a construir una casa el primer requisito que nos pide la autoridad es la presentación de la escritura. La tenencia de la propiedad.
¿La tenemos?, ¿no? Entonces no nos dan el permiso. Claro, eso es a la iniciativa privada, a los particulares, a los terrenales.
¿Entonces cómo es posible que la autoridad no tenga ya todos esos elementos solucionados? Es increíble, efectivamente”, dijo Martínez Ortiz.
El hecho es que el Sistema Milpillas inició ya su construcción a primeros días de agosto de este 2018 y carga con un ultimátum para el 31 de diciembre próximo a fin de ejercer recursos por 270 millones de pesos en su primera etapa.
El proyecto que tiene ocho años en proceso, apenas el pasado 14 de octubre según informó el Gobierno de estado, obtuvo mediante una asamblea ejidal (cuestionada en su legalidad), la aprobación con 33 votos de 127 posibles, para celebrar “un convenio de ocupación previo al proceso de expropiación de tierras” para su desarrollo.
La asamblea, en la descripción de los propios funcionarios estatales y federales que intervinieron en ella, no se desarrolló de manera pacífica ni tranquila como dictó la propaganda oficial.
La exhiben sus dichos más en concordancia con la denuncia pública sustentada en videos y fotografías que organizaciones sociales han hecho correr en redes sociales, sobre actos de violencia e intimidación contra los ejidatarios de El Potrero opositores al proyecto, y la activista y defensora de derechos humanos Grecia Rodríguez Navarro, que involucraron la presencia no desmentida por Gobierno del estado de 100 policías estatales.

Los MIA y la participación
de la población
La Gaceta Ecológica de la Semarnat de fecha 13 de agosto del 2015 dio cuenta de la aprobación del “Estudio de Factibilidad de la Presa Milpillas en el Municipio de Jiménez del Teúl y Línea de Conducción para el Abastecimiento de Agua Potable al Corredor Zacatecas-Fresnillo”, que involucra su Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA).
La misma Gaceta publicó el 28 de junio de este 2018 “los elementos de obras adicionales” del proyecto que involucran el camino de acceso, la zona de campamentos y la zona de construcción de cortina, así como la primera etapa de construcción del acueducto.
Ambos procedimientos como ya se expuso, permitían que cualquiera de los ciudadanos ubicados en las zonas implicadas solicitaran los MIA poder proponer medidas de prevención y mitigación ambiental, así como observaciones por escrito a la Semarnat, que incluso, podrían haber derivado en la realización de una reunión pública para su exposición y análisis.
Pero en opinión del secretario de Agua y Medio Ambiente del estado, Fernando Maldonado Moreno, “no es obligación que nosotros vayamos a informar esta situación” a los ejidatarios y población de Atenco, El Potrero y Estancia de Guadalupe.
El funcionario sostuvo que este es un procedimiento de competencia federal que se cumple justo con la publicación en la Gaceta Ecológica de la Semarnat a través de una plataforma digital.
Cabe señalar por ejemplo, que en la comunidad de El Potrero, hay solo tres casetas telefónicas, y la señal para teléfonos celulares es azarosa.
Las población de zonas serranas de Zacatecas, como son estas, por supuesto, no está actualizada en el manejo de tecnologías digitales ni sabe si se publican o no los MIA para proyectos como el Sistema Milpillas.
Por cierto, la única reunión pública y abierta de información sobre la presa y acueducto dirigida a los habitantes de estas comunidades, se desarrolló apenas el pasado 22 de agosto del 2018, a días de haberse iniciado la construcción del proyecto.
Efectivamente, no fue mencionado en ella el tema de la posibilidad de la consulta a los MIA, además para ese momento obsoleto, porque el término legal da 10 días para solicitar la consulta de los documentos, a partir de la publicación en la Gaceta de Semarnat.

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