La Legislatura requiere la observación permanente de los ciudadanos

La Legislatura requiere la observación permanente de los ciudadanos

Ya son muchos años en los que los recursos enmascarados en las “herramientas legislativas” atraen la atención pública. La anterior Legislatura se despidió informando de reformas a la Constitución y las leyes para impedir la continuidad de ese privilegio autoasignado y, sin embargo, los legisladores entrantes han dado la nota de nueva cuenta, reasignando esos recursos de modo que sea posible su canalización al bolsillo de cada uno de ellos. Pero existen otros resabios de discrecionalidad y opacidad, por ejemplo, en que la información disponible sobre las actividades parlamentarias es insuficiente o poco clara, lo que significa que no es accesible para la ciudadanía. Además, no hay espacios ni mecanismos constantes para la participación ciudadana de manera estable y duradera, lo que provoca que la vinculación entre representantes y representados sea débil y esporádica. La transparencia en las prácticas parlamentarias debe hacer posible que la ciudadanía se apropie de la información que, al ser pública, le pertenece. Es urgente facilitar la incidencia social y fomentar el interés por conocer y participar en el proceso legislativo y otras funciones de los parlamentos, así como la evaluación y la exigencia de rendición de cuentas sobre el trabajo de los representantes. La falta de claridad sobre el destino que tendrán los recursos de las famosas “herramientas” es sólo un caso.
Así como una de las funciones básicas del Poder Legislativo es exigir información y explicaciones al Ejecutivo sobre sus actividades y decisiones, la Legislatura y sus integrantes deben rendir cuentas e informar a quienes los eligieron, porque de ahí surge su mandato, para asegurar que su desempeño responda a los intereses y las necesidades ciudadanas. En materia de transparencia y acceso a la información podemos resaltar que la Legislatura no publica información completa sobre sus actividades y todavía no cuenta con un Consejo de Transparencia. Si bien es posible incluir como ejercicios de rendición de cuentas los informes de actividades que cada legislador debe presentar ante los ciudadanos de su distrito, este ejercicio queda incompleto porque no hay instrumentos para sancionar el incumplimiento de las obligaciones de los representantes. Los legisladores están obligados a presentar sus declaraciones patrimoniales en cada año de su mandato, igual que otros servidores públicos, pero normalmente no las hacen públicas. Ello debe cambiar.
Una mayor participación ciudadana debe ofrece la posibilidad de conocer problemas o inquietudes que no son captados por las instituciones o mediante los procesos formales tradicionales y, al mismo tiempo, fomenta un mayor interés de la ciudadanía en los asuntos públicos. Si bien entre los mecanismos de participación ciudadana se encuentra la iniciativa ciudadana, con la cual los grupos organizados podrán incidir directamente en la función legislativa del Congreso ya que les da la oportunidad de proponer cambios en la legislación con una perspectiva que puede resultar más cercana a sus necesidades específicas, lo cierto es que la normatividad inhibe su ejercicio, y lo mismo pasa con el referéndum.
Para que nuestra entidad recupere la credibilidad en sus instituciones es importante lograr la plena transparencia en el Poder Legislativo. Hay que seguir pugnando por mejorar las prácticas, las normas y los hábitos en el Congreso para que éste cumpla con sus obligaciones, no sólo como institución de contrapeso frente a los otros poderes, sino también como representante y delegado de la soberanía popular y actor corresponsable del análisis, las discusiones, los cambios y las evaluaciones de las mismas instituciones y las políticas públicas del estado. Ello no ocurrirá si la presión social.

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