‘Ana y Bruno’ dibujos animados y alucinados

‘Ana y Bruno’ dibujos animados y alucinados

La Gualdra 357 / Desayuno en Tiffany’s, mon ku / Cine

 

La nueva película del director mexicano Carlos Carrera se ha planteado la misión de filmar el dolor. De traer en imágenes las desapariciones dolorosas de seres amados. Y para esto ha optado por hacerlo con la animación de los dibujos en su Ana y Bruno producida por, entre otros, Pablo Baksht.

La historia está basada en la obra de Daniel Emil, Ana. Se trata del sufrimiento de unos padres tras la dramática muerte de su hija. Del dolor que provoca alucinaciones y nos bloquea la mente, haciendo que las imágenes de esas personas desaparecidas nos persigan como una realidad y nos lleven a ser tratados de locos de atar -incluso a ser internados en clínicas-.

Alucinaciones y dolor son el sentimiento en la película de Carrera, pero nunca fantasmas. El director, ganador del Ariel de Plata en 2002 por El crimen del padre Amaro, se cuidó de no llamarlos nunca fantasmas porque éstos envían al espectador a una tradición de representaciones del más allá de la muerte y aparecibles (por una serie de convenciones cinematográficas como el viento y los velos) a cualquier persona que pase por “el lugar encantado”. Mientras que en Ana y Bruno son alucinaciones sólo perceptibles por los sufrientes. Son los seres que nos siguen y no dejamos ir.

La historia del dibujo animado sigue el entramado de una road-movie de una niña buscando a su padre para que éste salve a la madre de los malignos psiquiatras. La acompañan y ayudan sus amigos, otras alucinaciones, que cumplen los roles de incondicionales, patiños, distraídos y celosas enamoradas.

En el caso de este último personaje, hay una ruptura –que nos hizo notar nuestra colega Mercedes Álvarez San Román después de la proyección en el cine Luminor durante la clausura de la sexta edición del Festival Viva México París- a los clichés de la celosa enamorada dispuesta a todo por el amor del distraído héroe. Ella se arrastra para conseguir la atención del protagonista, pero la protagonista vendrá a verla para incitarla a una rebeldía y recuperación de la dignidad femenina.

La cinta presenta, pues, dos problemas: la muerte y la agencia de la mujer. Ambos solucionados sutilmente por Carrera: el primero gracias a la regresión de los seres perdidos siempre en nuestros sueños y a nuestra memoria; y el segundo, por la dotación a las mujeres de una actitud de agencia y dinamismo autónomo sin dependencia del masculino.

Ana y Bruno fue presentada en el Festival de Cine de Morelia 2017 y ya este año está en salas mexicanas. Es una excelente opción para ver cine mexicano.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_issuu-357

 

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