La organización social: antídoto contra los privilegios de la clase política

La organización social: antídoto contra los privilegios de la clase política

¿En qué debe gastar el Estado? ¿Y cómo debe captar el recurso necesario para esos gastos? Los problemas públicos son bastantes complejos y todos requieren financiamiento para ser abordados. Es una tragedia que el aparato burocrático absorba un altísimo porcentaje del gasto público, de tal manera que no queda dinero para componer carreteras, equipar escuelas, pagar maestros, mejorar los servicios de agua potable o invertir en la producción de alimentos. En los programas sociales, como el Oportunidades e hijuelos, que tienen en sus reglas de operación la focalización de los apoyos, los gastos de intermediación dejan poco recurso para más becas o para las bolsas de proyectos de economía social. A diferencia de los dogmas neoliberales creemos que debemos tener un Estado fuerte, pero ‘fuerte’ no es grande ni obeso, ni mucho menos privilegiado.
La clase política ha incrementado sus ingresos considerablemente. El ejemplo de los regidores es una muestra precisa: hace unos años ser regidor era un cargo honorífico, después recibían un pago simbólico y agarraron escalera, al grado que ahora (el caso de los municipios metropolitanos) reciben ingresos similares a diputados locales. El asunto es que los regidores deciden el presupuesto, lo que incluye sus ingresos. En el caso de los funcionarios del gobierno del estado se opera un engaño: ponen en capitulo 1000 salarios modestos, pero en otro capítulo de gasto se dan bonos que llegan a ser mucho más altos que sus salarios, de tal manera que no aparece el total integrado en la información oficial que exhibe salarios. Los puestos federales son lo mismo, pero en cantidades más altas.
Bajar los montos de gasto en burocracia tiene doble ventaja: por lado libera recursos para aplicarlos en tareas sustantivas del desarrollo; y por otro, disminuye las resistencias y oposiciones razonables al cobro de impuestos. La legitimidad que da la responsabilidad del gasto provoca mejores condiciones a las políticas hacendarias. Por ello, es vital para la salud de la política pública se tenga un Estado fuerte, pero delgado y barato.
Ahora bien, ¿cómo hacer para lograr esto? Una vez que ganó Andrés Manuel la Presidencia inició una cruzada para establecer aparatos burocráticos modestos. Pero las resistencias son enormes. La ola electoral que quitó al PRI del poder tuvo como motivación eliminar los abusos de los príncipes de la política. Así que ya vimos que hay cobro electoral a las prácticas abusivas. Por eso, es esencial la información pública sobre el estado que guarda el tema. La información provoca la reacción ciudadana. Para ello, se necesita aumentar la creación de Observatorios Ciudadanos Temáticos (OCT). Un observatorio en la Secretaría del Campo, otro en Desarrollo Social, otro en Economía; y así: toda la administración pública observada con una estrategia de fluida comunicación social, puede provocar que las cosas cambien. La organización ciudadana alrededor del cuidado de los recursos públicos. La mirada inquisitiva forma conductas honestas. Mientras los funcionarios operen como el hombre invisible todo seguirá igual.

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