Gobiernos mexicanos no han le han dado importancia al tema salud mental: investigadora

Gobiernos mexicanos no han le han dado importancia al tema salud mental: investigadora
Itzel Aidana Ávila Monreal, activista de los derechos humanos de las mujeres transgénero ■ FOTO: TOMADA DE FACEBOOK

■ Opina que “en la actualidad a muchas personas les falta esa empatía con los demás”

■ Se ha especulado que las declaraciones de Lupita Jones pudieron ser detonante del suicidio de la activista de los derechos humanos de las mujeres transgénero, Itzel Aidana

 

Los gobiernos mexicanos no han le han dado importancia a la salud mental de la población, misma que entre otras caracterizaciones se presenta como “una crisis de educación para la paz y el respeto” al otro. En psicología hay un concepto que se llama “empatía”, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de tratar de pensar, y más, de sentir, lo que el otro siente. “En la actualidad a muchas personas les falta esa empatía con los demás”, dijo la docente investigadora de la Unidad Académica de Psicología de la UAZ Campus Fresnillo, Georgina Lozano Razo.

Esa carencia es notoria, dijo, en el discurso de Lupita Jones, la ex Miss Universo mexicana, cuyas declaraciones se ha especulado, pudieron ser el detonante o uno de los detonantes para el suicidio de la activista de los derechos humanos de las mujeres transgénero, Itzel Aidana Ávila Monreal, ocurrido en Plateros, Fresnillo, en la madrugada del 6 al 7 de octubre.

“Estamos en la época de los derechos humanos, se supone que eso es lo que tendría que prevalecer. Entonces, ¿hasta qué punto una declaración que quizá no me compete al no saber qué es lo que viven otras personas, puede expresarse desde la posición de una figura pública?”.

Lozano Lazo dijo que Jones sabe que su opinión puede tener un peso importante. Y que si bien es cierto, no es la culpable de la muerte de Itzel, sus declaraciones aunadas a otros factores, la pudieron haber detonado.

“Es lamentable que a estas alturas, este colectivo tenga que seguir padeciendo este tipo de ataques que pudieron o no haber detonado este deceso, pero finalmente va a quedar ahí grabado literalmente en las redes sociales el pequeño grano de arena que pudo haber contribuido para que esa persona tomara esa decisión, y que es relevante”.

La académica invitó por ello a la reflexión sobre “la poca educación para el respeto que tenemos como sociedad”.
Agregó que “la depresión es actualmente un problema de salud pública que aqueja a un grueso de la población”.

Esto respecto de la información que uno de los conocidos de Ávila Monreal manifestó en entrevista a este medio, acerca de que la mujer trans de 33 años, tuviera este padecimiento, mismo que puntualizó Lozano Lazo, implica un factor de riesgo para cometer suicidio.

La también Psicóloga Social observó desde la perspectiva de la salud mental que la atención en este caso no debe ocuparse solo del estado que guardaba la de Itzel Aidana sino también de la propia Lupita Jones, expuesta en sus declaraciones “en contra de una parte de un colectivo que cada vez está teniendo mayor presencia en nuestra sociedad”.

Orientación de dominio social
Hay personas que tienen una mayor “orientación de dominio social”, es decir, que ven a otros en términos de estatus y que intentan tanto como grupo o individuos “estar arriba de la pirámide de jerarquías que tenemos”, explicó Georgina Lozano.
“Generalmente son personas que buscan puestos políticos o tener algún tipo de poder en sus manos. Bueno, podemos ver que nuestra perpetua reina de belleza ha estado muchos años en el poder controlando estos concursos”, dijo respecto de Jones.
Las personas con una orientación social elevada tienden a ser más prejuiciosas, acotó. Así se refirió también a las razones detrás de las declaraciones de la Directora de Mexicana Universal para rechazar el que mujeres trans ingresen a este certamen de belleza, y si implica para ella o el grupo al que pertenece, verlas como una amenaza.
Al respecto recordó los crímenes de lesa humanidad de la Segunda Guerra Mundial que tuvieron como cabeza a un gran líder, “pero un líder de odio”.
Agregó que las personas que abanderan la discriminación y el rechazo contra una minoría generalmente rechazan al resto de ellas.
A colación, refirió que Adolf Hitler no solamente manifestaba odio contra los judíos, sino lo extendía “hacia los débiles, los enfermos y las personas con alguna discapacidad, etcétera”.
“Entonces, también es importante cuestionarse qué es lo que estas personas están sintiendo, están pensando, y qué tan comprometida esta su salud mental”.
Contrario a la afirmación de Jones de que sus declaraciones no tienen un ápice de violencia ni odio sino que fueron dichas “en el margen del respeto y la dignidad”, añadiendo incluso que “celebra” las diferencias, la académica observó que en su postura existe una resistencia a admitir públicamente que lo que está haciendo sí es discriminar.
“Un prejuicio es una actitud negativa hacia alguien. Cuando yo declaro que cierto grupo no debería hacer tales cosas pues eso es un prejuicio. Y la discriminación es el comportamiento negativo hacia ciertas personas por pertenecer a un grupo. Entonces si yo estoy públicamente declarando que no deberían de participar, estoy teniendo una conducta discriminatoria”.
Observó también respecto de la defensa que este 10 de octubre expuso Jones tras haberse asociado sus declaraciones al suicidio de Itzel, señalando que tiene derecho a manifestar sus opiniones sin retractarse de la que manifestó en contra de la inclusión de mujeres trans en los concursos de belleza que, “por supuesto que todos tenemos derecho a una opinión, pero el aceptar que estoy en una opinión discriminatoria y prejuiciosa, es un paso más que ella quizás no está dispuesta a admitir”.
Reconocer que se es discriminatorio y prejuicioso son ya pasos adelante, dijo. “Pareciera que nos olvidamos que como seres humanos somos iguales, no tenemos ni más ni menos que los otros (…) entonces, habría que ver qué tipo de situaciones han vivido estas personas porque también se ve comprometida su salud mental”.
“Alguien que ataca a otro por ser diferente, por pertenecer a una minoría, habría que ver qué es lo que le mueve. Su salud mental puede estar en riesgo a tal punto, que bueno, se siente amenazado”.
Aquí se refirió otra vez al concepto de “orientación social elevada” para observar que tal amenaza, la inserción de mujeres trans a los concursos de belleza “tradicionales”, pudiera ser el temor a perder justo la hegemonía. “Ese poder que se tiene”.
Agregó por último que no debe traducirse este caso como el de alguien terminó con su vida “por su condición trans”. Una lectura así, llevaría a asociar al suicidio con este grupo de la población y resultaría no solo estigmatizante sino equivocada.
Como estudiosa de la psicología social y del suicidio, la ideación suicida y la depresión, agregó, esto sería especular pues “no conocemos a la persona. No sabemos que otros problemas pudo haber tenido, otras situaciones que rondaran por su cabeza y que la pudieron haber llevado a tomar esta decisión”.
“Al parecer ella tenía un plan de vida bien estructurado. Habría que pensar también en eso, en una persona que es una luchadora social para este colectivo y que la mayor parte no escondió su condición; ver qué es lo que sucedió. Pues concluir que tomó la decisión por “equis” o “ye” razón, yo creo que sería tomar las cosas a la ligera”.
La doctora en Psicología Social fue clara en precisar que la muerte de Itzel Aidana Ávila Monreal no debe servir para asociar al sector trans con el suicidio, “los trans no son suicidas”.
“Así como en su tiempo se decía que los homosexuales, o la palabra homosexual traía a la mente la palabra SIDA o VIH, que es un estigma, igual hay que aclarar esto, no estigmatizar. Porque los estigmas pesan en aquellos que los llevan. Entonces hay erradicar, o tratar de erradicar en la medida de lo posible estas etiquetas”.

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