Aunque se trate de compañeros de lucha

Aunque se trate de compañeros de lucha

En la más reciente visita que hizo el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador al Estado de Zacatecas, además de refrendar los compromisos de campaña y anunciar sus programas sociales, dio de coscorrones y jaladas de orejotas a unos cuantos que se pretenden cobijar con la investidura del próximo Presidente de la República; y es que AMLO, en el momento de referirse a que terminará la corrupción, menciono que “aunque se trate de compañeros de lucha, de amigos y familiares” no habrá impunidad. Un mensaje muy claro para la clase política que se encontraba arriba y abajo del templete ese día. Solo faltaron los cascos protectores, para eso de las pedradas, que a más de uno descalabraron. No se trata solamente de teñirse la camiseta de color vino y jurar y perjurar ser esclavo de los principios de no robar, no mentir y no traicionar. Se trata de que las acciones sean congruentes con el discurso y con lo que se dice representar. Podrá haber organizaciones, asociaciones, actores políticos y hasta familias que crean que eso de cambiar la forma de hacer política, eso de ser honestos y austeros era solo discurso de campaña, pero 30 millones de mexicanos que confiaron en el cambio de la cuarta transformación, no lo ven así. Por eso fueron muy atinadas las palabras de AMLO en su discurso en Zacatecas.
Estoy convencido de que en todos los partidos políticos y en todos los gobiernos hay personas con buenas y con malas intenciones; y que las primeras son más (en número) que las segundas. Lamentablemente la impunidad y el encubrimiento de las personas que acceden al poder y a los espacios públicos para satisfacer sus objetivos personales por medio de la corrupción y el tráfico de influencias, terminan por manchar por completo a los partidos y a los gobiernos, y por ende, el tribunal de la sociedad juzga y coloca en el mismo costal a todas las personas que participan en política, sean honestas o corruptas. De esta forma es como se generaliza la percepción de que “todos los políticos son iguales”, o la de “nada va a cambiar con la llegada de X partido al poder”. La culpa de esto la tienen los líderes políticos y las autoridades gobernantes. Si bien, es cierto que es muy difícil garantizar que un movimiento, partido político o gobierno, esté libre de personas deshonestas; es cierto también, que los actos de corrupción son tolerados por los superiores. Para que haya un funcionario corrupto, tiene que haber un jefe corrupto. ¿Usted cree que el gobierno de Enrique Peña Nieto no se dio cuenta desde antes que se hiciera público el asunto de Javier Duarte?, por supuesto que sí, pero existía una red de complicidad entre los distintos niveles de gobierno que hicieron que el asunto permaneciera en secreto (hasta que los intereses cambiaron). ¿Recuerda el caso de la red de prostitución de Cuauhtémoc Gutiérrez, líder del PRI en la ciudad de México? Lógicamente las autoridades priistas a nivel nacional conocían del asunto, pero prefirieron callar; haciendo más daño a las instituciones con su silencio.
No va a faltar el funcionario o político, que a nombre de AMLO pretenda obtener una mejor posición de gobierno, un favor de parte de algún funcionario, una candidatura o cualquier otro beneficio personal; eso, se llama tráfico de influencias y es un delito. También habrá quienes tengan algún proceso judicial en curso y que crean que el cobijo del gobierno federal los ayudará. Habrá quienes piensen que sus nexos con el narco, pasarán desapercibidos solo por “aparentar” ser cercanos al Presidente de la República. Podrá haber también diputados federales y locales de esos que lloriquean bonos y compensaciones que a nombre de la cuarta transformación pidan su mochada. Para todos ellos les repito lo que dijo AMLO: no habrá impunidad, aunque se trate de compañeros de lucha, de amigos y familiares.
AMLO sabe que su figura, su partido y su gobierno son tentación de corruptos, él no puede leer la mente de las personas y ver por completo las verdaderas intenciones de todos los que se le acercan fingiendo honestidad. Tampoco puede negarle la participación a nadie; pero si de manera enérgica y firme decirles a todos, que no serán tolerados los actos de corrupción y no habrá impunidad. Las expectativas que tiene la sociedad mexicana del próximo gobierno federal son muy grandes, no se trata de solo una alternancia en el poder, la ciudadanía quiere ver un cambio verdadero en el quehacer político. El próximo Presidente no puede permitir que ninguna de las autoridades emanadas de su movimiento, realicen las mismas prácticas y vicios que por sexenios se han repetido y han detenido el progreso del país. Pero, el combate a la corrupción no solo dependerá del Presidente de la República, como sociedad hay que ser denunciantes de los actos de corrupción, hay que identificar a los que dicen una cosa y hacen otra; para que de la mano, sociedad y gobierno, se cambie la vida pública del país, que tano urge.

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