Cambio de objetivos del Banco de México

Cambio de objetivos del Banco de México

Los Diputados de la Fracción del PT en la Cámara de Diputados, presentarán una Iniciativa de Ley sobre el cambio de objetivos del banco central del país (Banxico), que hasta ahora solo busca la estabilidad del poder de compra de la moneda, es decir, la reducción de la inflación, lo que la ha tratado de conseguir a costa de sacrificar el crecimiento económico, como el empleo y los salarios. La reducción de la inflación la ha logrado a través de establecer altas tasas de interés, lo cual restringe la inversión y la demanda, y las presiones que ésta ejerce sobre precios. Asimismo, incentiva la entrada de capitales los cuales abaratan al dólar y con ello las importaciones, contribuyendo así a reducir la inflación. Tales importaciones baratas han desplazado a la producción nacional por su falta de competitividad, lo cual nos lleva a tener menor industria y menor producción de granos básicos, menor empleo, lo que ha reducido los salarios, en los cuales se ha sustentado también la baja inflación. A ello se suma la política de austeridad fiscal, sustentada en disminución del gasto público que contrae demanda para reducir las presiones de demanda sobre precios. Sin embargo, la menor inversión pública y actividad productiva, han atentado sobre el crecimiento de la productividad y la oferta de productos, lo que mantiene las presiones sobre precios, como sobre el sector externo y el tipo de cambio. Tal forma de bajar la inflación no se sustenta en el largo plazo, debido a que tenemos menos esfera productiva, lo que impide que la producción nacional satisfaga la demanda, lo que presiona sobre precios, como sobre el sector externo y sobre el tipo de cambio, lo que nos ha llevado a depender de entrada de capitales para evitar la devaluación y la inflación, para lo cual tenemos que instrumentar políticas económicas a su favor y vender el país para que vengan capitales, a costa de seguir sacrificando el crecimiento y la soberanía nacional. Le ha salido muy caro al país la forma en que Banxico y la SHCP han bajado la inflación.
Al cambiar los objetivos del Banxico, y al tener que cumplir el objetivo de bajar la inflación en condiciones de crecimiento económico y alto empleo, dicha institución monetaria, tendría que bajar la tasa de interés para impulsar la inversión productiva y así la productividad y la producción industrial y agricultura y el empleo, para aumentar la oferta de productos a bajos costos y así satisfacer la demanda sin presiones inflacionarias, sin presiones sobre el sector externo y sobre el tipo de cambio. Para cumplir con tal objetivo, la política monetaria tendría que ir acompañada del conjunto de la política económica, la cual tendría que encaminarse a apuntalar el crecimiento productivo y el empleo.
Ante el anuncio de que dicha Iniciativa se presentaría en el Congreso, economistas del ITAM rápidamente se han manifestado en contra, señalando que el impulso al crecimiento sería solo de corto plazo y que el costo inflacionario sería una inflación permanente más elevada, y que esta es “la mayor distorsión que se puede introducir a una economía”. Al respecto hay que señalar que lo que se propone en el cambio de objetivos de Banxico es que la política monetaria y el resto de la política económica deben compatibilizar baja inflación en condiciones de crecimiento y alto empleo, por lo que tales políticas deben configurar las condiciones productivas necesarias para el cumplimiento de dichos objetivos. Lo que ha distorsionado el funcionamiento de la economía, son las políticas de libre comercio, los tratados de libre comercio, junto a las altas tasas de interés, la austeridad fiscal y la estabilidad cambiaria (que ha abaratado al dólar y los productos importados) que han atentado sobre el desarrollo industrial y la producción de granos básicos, sobre el déficit de comercio exterior, la generación de empleo, como sobre salarios, y que nos han llevado a mayor endeudamiento, a depender del comportamiento de las variables externas, como de la entrada de capitales, y han colocado a la economía nacional en una situación de alta fragilidad y vulnerabilidad.
Perfectamente se puede flexibilizar la política monetaria, cambiaria, fiscal y crediticia a favor del impulso de la producción industrial y agrícola y del empleo, para incrementar productividad y la producción para reducir la inflación y las presiones sobre el sector externo y el tipo de cambio, y para disminuir los requerimientos de entrada de capitales, para encaminarnos hacia un crecimiento más sostenido, menos vulnerable y más soberano. La economía cuenta con capacidad ociosa y alto desempleo por lo que se podría aumentar la producción y el empleo sin presiones sobre precios y salarios, lo que debería ir acompañado de fuerte inversión para incrementar la capacidad productiva donde se presentan rezagos productivos.
A la política económica hay que analizarla en torno a su impacto sobre la actividad económica, como sobre el empleo. Al actuar a favor del sector productivo y del empleo, no ocasionaría inflación, ni distorsiones macroeconómicas, ni crisis.
Se requiere de voluntad política para encarar de raíz los problemas que nos han llevado al bajo crecimiento económico, al creciente desempleo y subempleo, a la miseria y a la violencia creciente que el país enfrenta. Es crucial cambiar los objetivos de la política monetaria y fiscal y del resto de la política económica para poder encaminarnos a condiciones de baja inflación con crecimiento económico y alto empleo formal bien remunerado y así dar sustento y bases a la Cuarta Transformación que el nuevo gobierno tratará de construir. ■

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