Guadalupe: catástrofe administrativa e investigaciones en puerta

Guadalupe: catástrofe administrativa e investigaciones en puerta

Los municipios en general pasan por un mal momento financiero. El esquema fiscal que tiene el país hace que el gobierno federal tenga en sus manos la captación del 92 por ciento de la hacienda pública, aunque gasta poco más del 60 por ciento. Esto quiere decir que asigna recursos a los gobiernos locales y a los municipios para que ellos ejerzan esos gastos. Pero la situación de los últimos es la más grave de todas, porque además de tener bajísimos recursos propios, el dinero que les entera el gobierno federal, llega con instructivo de gasto. Así las cosas, el recurso que al final del día disponen los gobiernos locales para obras y proyectos que ellos deciden emprender, son una minucia.

Sin embargo, hay situaciones que rebasan la gravedad promedio de la crisis financiera de la operación de los ayuntamientos. Es el caso de Guadalupe. Un indicador de quiebra técnica es el nivel de deuda que se anuncia, porque la deuda rebasa el total de ingresos de un año: se reciben poco más de 637 millones y la deuda rebasa ya los 850 millones. Y si lo comparamos con los otros dos municipios metropolitanos sí parece un caso atípico. La Capital tiene un adeudo de 130 y Fresnillo de 160 millones de pesos. 130 contra 850 es mucha diferencia. Sin embargo, no observamos esa misma diferencia en obra, inversiones y gasto en desarrollo. El adeudo de Fresnillo o la capital es manejable, con cifras de amortización bajas. Sin embargo, el caso de Guadalupe no es ese. Tiene una población menor a fresnillo y mayor a la capital, con un problema particular en el crecimiento de asentamientos urbanos irregulares. Pero lo cual no explica el fenómeno atípico de su deuda: la diferencia de cifras está fuera de toda racionalidad.

Guadalupe desembolsa 511 millones de puro gato corriente, lo que resulta 80 por ciento de su ingreso total. Pero hay dudas fuertes: en el presupuesto 2018 proyectan sólo el 5 por ciento en pago de amortizaciones de deuda. Pero ahora que se anuncia el monto de 850 millones de la deuda acumulada, los números no cuadran. Si dedican 32 millones en amortización de deuda y disminución de pasivos, significa que estarían erogando 3.2 por ciento del monto total de la deuda. No es posible. Habrá que revisar cómo construyeron el proyecto de presupuesto 2018 y las cuentas que realmente se ejercieron. Es evidente que habrá enormes diferencias entre el presupuesto y la cuenta pública del municipio de Guadalupe en el año 2018. La cosa es ver cómo las autoridades salientes justifican esa brecha.

Claro está que una de las hipótesis es la corrupción. Cuando estamos ante diferencias notables en el costo de las luminarias en los proyectos de eficiencia energética de los municipios conurbados, nos lleva a pensar en los clásicos mecanismos de moches de las empresas contratadas y los funcionarios contratantes a partir de inflar el costo de los proyectos. Con la nueva administración de Guadalupe inicia un proceso de intensa investigación para saber la verdad en el manejo de los recursos públicos, comparado con el posible enriquecimiento inexplicable de los funcionarios. Estaremos atentos a la investigación efectiva y con evidencias que aporte el nuevo edil, a partir de las denuncias ya anunciadas en sendos actos públicos. Guadalupe está en el desfiladero y en los reflectores.   

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