Una pregunta a Maritza M. Buendía [a propósito de la publicación de su novela ‘Jugaré contigo’]

Una pregunta a Maritza M. Buendía [a propósito de la publicación de su novela ‘Jugaré contigo’]
Maritza M. Buendía. Foto de Ernesto Moreno.

La Gualdra 352 / Literatura / Libros

Conocí a Maritza en 1995. Cursaba la licenciatura en Letras en la Facultad de Humanidades. Venía de Ojocaliente, donde fue reina en una de tantas ferias. Con su peinadito muy bien hechito, se presentó a mi curso de Hermenéutica y después de Semiótica. Estaba en un grupo de cuatro alumnas que pasaron a la historia como Las chicas maravilla. Me gustó compartir con ellas la Escuela de Entrevernes, Julian Greimas y George Gadamer. Como si no tuvieran nada qué hacer, Las chicas maravilla cumplían todo lo que se me ocurría encargarles: un análisis estructural, una mirada semiótica para entender algún cuento, analizar los haces de relaciones de un mito. Todo lo cumplían y eso me impresionaba.

            La escritura de Maritza era impecable. No podía ser de una muchacha de 19 años. Pero lo era. Cada ensayo que me entregaba merecía inapelable diez. Me chocó su excelencia porque no me dejaba margen para hacerle comentarios devastadores. La maestra quedaba disminuida.

Leí su Isla de sombras, su Barbie y Ken, su Jardín de los cautivos. La muchacha de Ojocaliente se convertía en escritora y aquí en Zacatecas, parece que algunos no se dieron cuenta. Después fue a buscar diamantes a Bélgica, conversatorios en Buenos Aires, comprensión hermenéutica en la Universidad Autónoma Metropolitana. Es terca. En ella eso es virtud. Insiste en que todo programa de licenciatura en Letras debe llevar al menos una materia de creación literaria. No le han hecho caso porque tal parece que el divorcio debe permanecer entre creación y teoría. Nada más lejos. En fin. Esas discusiones no son las mías. Lo que sí es mío es mi amistad con ella y ahora, mi admiración porque la chica de Ojocaliente es, indiscutiblemente, una escritora.

Jugaré contigo, de Maritza M. Buendía.

            A propósito de su novela Jugaré contigo, le quise hacer una pregunta, sobre los vínculos entre el amor y el erotismo. Y esto fue lo que me contestó.

Entre lo erótico y lo amoroso… el ojo

Creación

El universo de una novela surge cuando hay un alguien que mira, un alguien que proyecta. El escritor, todo él, es un ojo sensible que palpa y apalabra, un ojo cuya naturaleza lo lleva a desplegarse en un doble movimiento: hacia el afuera, donde se encuentra el mundo que rodea al escritor y que le habla de manera cotidiana; hacia el adentro, donde el ojo examina la propia entraña. Se escribe así, desde la entraña, en ese doble movimiento.

Entre lo erótico y lo amoroso… la mirada

Artificio

“El juego es sencillo, cada noche me disfrazarás de muñeca”. Como viaje iniciático, Susana establece las condiciones para llevar a cabo un juego erótico: su amante turco podrá prostituirla durante cinco noches en un escaparate sexual de la ciudad de Amberes, siempre y cuando esté acompañada de su libro y de sus cuatro muñecas de porcelana, al estilo de las muñecas articuladas BJD; biblia y herencia de la sabiduría amatoria de su madre y abuela. Mirada y palabra son dos de los ejes que sustentan la novela: Susana quiere ser mirada, construye alrededor de ello un soporte lleno de símbolos. Luego, de sus experiencias nocturnas, elaborará un relato para ser narrado al oído de su amante.

Entre lo erótico y lo amoroso… la experiencia vital

Literatura

Mi relación con la literatura es justamente eso: experiencia vital que llevo marcada en el cerebro y piel, trascendencia, matrimonio, un algo que ha dividido mi vida en un antes y un después. Estoy segura de que me he equivocado en muchas cosas, pero no en la literatura. Ella habita en mí como una certeza.

Entre lo erótico y lo amoroso… la escritura

Conmover

Quisiera lograr que mi escritura se transforme en una herida que inquieta e interroga al lector, una escritura que aborda lo erótico como un misterio, como un fenómeno que es igual de complejo que cualquier otro fenómeno del pensamiento. Busco un lector abrazable, que se deje abrazar. Un lector amable, que se deje amar. Conmover en el sentido de moverse con. Quiero establecer un pacto silencioso, provocar un acontecimiento: que el lector se mueva con mi escritura en una suerte de danza amorosa.

Entre lo erótico y lo amoroso… la síntesis: hacia una hermenéutica erótica

Utopía

Pienso en la literatura, en la teoría literaria, en la escritura de ficción, en la investigación literaria, en la docencia, en el trabajo editorial, en la promoción cultural, como un todo orgánico que me ha permitido moverme entre uno y otro espacio, un todo complementario que en lugar de separar, enriquece, y que constantemente busco poner en diálogo. La teoría, por ejemplo, me resulta útil tanto para el análisis literario como para pensar mi propia escritura de ficción, y el trabajo con mis alumnos seguirá siendo ese espacio de privilegio donde la literatura se conversa. Cuando se trabaja alrededor de los libros, no hay desperdicio. Ésa sería mi propia hermenéutica erótica, o al menos, la que he intentado llevar a la práctica.

Jugaré contigo, novela de Maritza M. Buendía y editada por Alfaguara en 2018, se presentará el viernes 14 de septiembre en el auditorio del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, a las 20.00 Hrs. Sin duda, una experiencia literaria.


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