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La nanotecnología farmacéutica hoy está enfocada en tratar enfermedades crónico degenerativas

La nanotecnología farmacéutica hoy está enfocada en tratar enfermedades crónico degenerativas
Sergio Alberto Bernal Chávez, profesor investigador en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

Entre la UNAM y la industria farmacéutica hay muchos proyectos en colaboración

Incluso se transita por el camino de personalizar la medicina pensando en el DNA del organismo al que se va a tratar: Sergio Alberto Bernal, investigador

 

La nanotecnología farmacéutica está enfocada en este momento al desarrollo de productos para el tratamiento de padecimientos asociados a enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes, el cáncer, enfermedades autoinmunes o insuficiencia renal, dijo Sergio Alberto Bernal Chávez.

En su tercera generación, expuso el profesor investigador en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la nanotecnología farmacéutica centra su atención en el control de la seguridad y eficacia en el diseño de sus productos, que contempla una serie de variables, pues involucran la posibilidad de que los fármacos que tienen 28 o más vías de administración, se dirijan hacia el sitio de acción a través de los denominados nanoacarreadores –comúnmente liposomas-, la dinámica de liberación de las sustancias en órgano, tejido, célula u orgánulo; y la eliminación segura de las mismas.

Hoy en día incluso, se transita por el camino de personalizar la medicina pensando en el DNA del organismo al que se va a tratar.

“De hecho hay muchos sistemas que a nivel de investigación, probablemente no a nivel de la industria, pero a nivel de la investigación se están haciendo a base de partículas de DNA, de RNA, de partículas genéticas, anticuerpos monoclonales. Todo esto fines justamente de también darle por ese lado, de la parte genética”.

El tamaño, aunque aparece como un tema de polémica permanente para el caso de la farmacología, pues implica también una solución de diseño que depende del tejido u órgano al que va dirigido el fármaco, se refiere a medidas por debajo de los mil nanómetros. Cabe mencionar que el nanómetro es la mil millonésima parte de un metro.

Sergio Alberto Bernal Chávez dijo que en este tipo de desarrollos siempre es grande el vínculo de apoyo entre la industria, la academia y la investigación.

En este sentido se busca que el producto que se está desarrollando nanotecnológicamente sea dirigido para su escalamiento a nivel industrial, es decir, que pase del laboratorio a los procesos industriales y de allí al mercado.

Pero en algunos casos este es un proceso largo porque las farmacéuticas tienen como objetivo el desarrollo de fórmulas convencionales que sean accesibles por su seguridad, efectividad y economía para la mayoría de la población, lo que las desalienta a aceptar respaldar este tipo de investigaciones, ya que “cuando ya hablamos de nanotecnología siempre hay una pregunta: ¿esto será costeable, o generará un reto en el sentido del desarrollo?”.

Ejemplificó con el caso de las tabletas de ácido acetil salicílico (aspirina) que en este momento son suficientes para quitar un dolor de cabeza.

Aquí se preguntaría una empresa farmacéutica “¿yo para que voy a pagar más por una nanopartícula que tiene ácido acetilsalicílico si mi tableta convencional quita el dolor?”

Entonces esa situación hace que la industria se empiece a hacer muchas preguntas, dijo el investigador.

Esta es la razón por la que la mayoría de los nanosistemas para la farmacología se han enfocado al tratamiento de enfermedades crónicas, ya que las empresas farmacéuticas consideran para el respaldo de estos desarrollos las tasas de mortalidad asociadas a ellas.

“Por ejemplo, yo les hablaba de esta situación crónica de las heridas vinculadas al padecimiento de la diabetes”, un tema que abordó en su exposición del 31 de agosto en el contexto del Primer Encuentro Nacional de Investigación en Ciencias Químicas realizado a modo de celebrar las 21 Jornadas de Ciencias Químicas de la UAZ.
La diabetes explicó, es una enfermedad que se encuentra entre las 10 primeras causas de mortalidad a nivel nacional, y de las 10 a nivel internacional.

“Entonces la industria dice, claro que sí vamos a desarrollar el sistema, que haya esta relación industria-investigación para tratar por ejemplo esta enfermedad”. Al igual que ocurre con las enfermedades isquémicas, padecimientos cardiacos, expuso.

Como investigador “siempre tienes que mostrar el efecto, los fines innovadores y económicos –de un desarrollo farmacológico-, para que la industria y la academia logren generar el vínculo y logren generar el producto”.

Respecto del tema ético asociado al desarrollo de fármacos que involucran esta reticencia de las empresas vinculada a su rentabilidad en el mercado y no centrada en el derecho a la salud por el que tiene que velar el Estado, opinó, “yo creo que uno tiene que enfocarse, tanto la industria, como la legislación, y la parte académica, tienen que estar en constante comunicación para lograr siempre un producto nanotecnológico con fines terapéuticos por el bien de la población”.

Sobre el caso de una empresa que ha anunciado que dejará de investigar y desarrollar fármacos para atacar las bacterias, observó que el tema está relacionado con la conducta de los pacientes, pues han creado resistencia al suministro de antibióticos para atacar infecciones bacterianas como micóticas debido a la automedicación y la falta de rigor con que se hace su suministro, es decir, la falta de respeto a las dosis recomendadas y los horarios indicados por los médicos.

“Si nosotros como pacientes cuando tenemos esta situación nos basáramos en el régimen de la administración del antibiótico probablemente no tendríamos tanto problema de resistencia y entonces podríamos estar generando terapias más sofisticadas, pero de hecho la población mexicana” ha generado resistencia a una gran cantidad de antibióticos por deficiencias culturales en materia de cuidado de la salud.

“Falta esa cultura”, y esto ha hecho dijo, que las empresas sean reticentes a desarrollar tecnologías para el tratamiento de enfermedades infecciosas.

No obstante, puntualizó que justo la nanotecnología está tratando de incursionar en ese espacio que ha dejado de atender la industria farmacéutica convencional.
Busca encontrar mediante estas tecnologías de frontera, estrategias para atacar a bacterias que ya habían generado resistencia a los antibióticos convencionales.
“Y puedo decir que ya hay proteínas que se han incorporado a nanopartículas para tratar este tipo de situaciones”.

Agregó que entre la UNAM y la industria farmacéutica hay muchos proyectos en colaboración que inician a través de pláticas y se concretan a través de las convocatorias que hace para sus programas el Consejo de Ciencia Tecnología (Conacyt).

“A través de esos vínculos, de esas convocatorias, pues se ha logrado que la UNAM y la industria generen proyectos en pro de la salud de los mexicanos”.

Agregó que en el laboratorio de Investigación de la FES Cuautitlán “hay una gran cantidad de proyectos que se hacen para llevarlos a una escala de nivel industrial –en colaboración con farmacéuticas- Hoy en día tenemos ya un producto del que acaba de vencer la patente y se está desarrollando por otras industrias, en lo cual nosotros estamos participando”.

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