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Lucky: un réquiem para Harry Dean Stanton

Lucky: un réquiem para Harry Dean Stanton
Lucky, de John Carroll Lynch.

La Gualdra 350 / Cine

A sus 90 años Lucky (Harry Dean Stanton) es una persona que se ha asegurado de mantenerse fuerte, tanto física como mentalmente, al comenzar todos los días con la misma rutina: se levanta en calzoncillos y no deja de deambular por toda su casa, cuida su higiene personal al cepillar su cabello y lavarse los dientes, enciende un cigarro y dedica un poco de tiempo y energía en ejercicios físicos y de yoga. Lucky vive en una ciudad de casas de madera escasamente poblada, donde continúa estableciendo rutinas: asiste a la cafetería local donde resuelve crucigramas e intercambia insultos amistosos con el dueño del lugar, Joe (Barry Shabaka Henley); luego va a la tienda de abarrotes a abastecerse de más cigarros y un galón de leche; y respeta el horario establecido por él mismo para llegar a tiempo a su casa y ver los programas de televisión vespertinos. Al final del día visita el bar local, donde mantiene conversaciones con su amigo Howard (David Lynch). Una mañana toda esta rutina se interrumpe cuando sufre un ligero desmayo en su casa, y a pesar del buen visto de su doctor, Lucky comienza a reconocer su propia vejez y mortalidad.

Al igual que el protagonista de esta historia, Harry Dean Stanton recorrió muchos kilómetros a lo largo de su carrera, sin embargo, aunque el actor abarcó un enorme tramo en la historia del cine y su rostro es uno de los más conocidos, solo llegó a protagonizar dos cintas. Una de ellas fue la icónica Paris, Texas (Wim Wenders, 1984), la otra Lucky (2017), ópera prima del actor John Carroll Lynch (Fargo, 1996; Zodiac, 2007) que resulta ser un meditativo ejercicio de reflexión sobre el paso del tiempo, la vejez, la soledad y el fin de todas las cosas.

En la escena inicial de la cinta se muestra un paisaje desértico donde lo único que sobrevive son cactus resistentes al paso de los días, así como una tortuga, cuyo caminar se percibe lento pero seguro. La tortuga simboliza el espíritu animal de Lucky, al mostrar que ninguno de los dos tiene prisa por llegar a su destino aunque estén decididos a llegar eventualmente ahí, al final de sus días, a la oscuridad de la nada, al gran vacío.

Harry Dean Stanton (1926-2017).

El guion de Logan Sparks y Drago Sumonja analiza los problemas de la muerte y la memoria, el propósito y la plenitud final al momento de partir y que son expuestos a través del protagonista y las relaciones que tiene con el resto de los personajes. Carroll Lynch expresa los estragos del tiempo en el rostro demacrado de Stanton, en sus ojos tristes que brillan con sabiduría, en su mezcla de actitud gruñona y buen sentido del humor y en sus momentos de lucidez filosófica y temor existencial que invariablemente se perciben como biográficos, en un relato donde realidad, ficción y memoria colectiva se funden.

Evitando cualquier sentimentalismo, la película se sostiene a través del brillo y carisma de Stanton, mientras somos testigos de cómo viaja con una resiliencia estoica llena de determinación. Lucky no es propenso a la nostalgia ni al duelo por el pasado, abraza su realidad como una verdad irrefutable del universo con una leve sonrisa y una enorme expectativa de ver lo que le depara el futuro.


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