Era de esperarse

Era de esperarse

Los días transcurren con su carga de problemas, señalamientos, inquietudes y posibilidades que dan idea del descuido y desamparo políticos que, por fortuna, no terminaron en colapso popular, ni en violencia abierta, para procurar iniciar a enmendar o corregir situaciones que, a la chita callando, muestran sus lacras a los mexicanos. Un neoliberalismo, no de capa caída, pero que no logró asfixiar los sueños de mejora, ni frustrar los anhelos de superación de los mexicanos, mediante el acceso y disfrute de algo tan sencillo como trabajar o emplearse en mil y una cosas que pueden generar riqueza y recursos para sostenerse ellos y sus familias con empleos decentes, aunque no tan bien pagados como se debería, sino para ir tirando, jalando el carro de la cotidianidad para que no se atasque, ni se estrelle en el fondo de algún barranco neoliberal, como hay tantos todavía, sin saber en qué momento esta difícil situación pudiera cambiar con el arribo de Andrés Manuel López Obrador, quien fuera candidato presidencial, hoy triunfante por el inédito, partido político Morena. Si AMLO fue o no, a dar gracias a la Basílica, por aquella presencia Morenita del Tepeyac, metida a la política, no por una coincidencia religiosa, sino muy pagana y reeditada varias veces en México como Regeneración, encabezada por los mexicanos, de vez en vez, saca del atolladero al país, al que esto ocurre después de una larga tragedia neoliberal, mala para las mayorías y de buena fortuna para las minorías societarias concentradoras del no tan escaso, ni tan escuálido capital mexicano o trasnacional, que hicieron a los ricos concentradamente más ricos con un neoliberalismo que de neo, ya no tiene ni a aquellos secretarios de hacienda que manejaban el país manipulando el dinero desde sus oficinas, después de ser certificados, faltaba más, como buenos alumnos ¿por los EUA? por fortalecer a los ricos locales y apuntalar al imperio del dólar con el río interminable de migrantes mexicanos que podían remontar los obstáculos fronterizos, legales o ilegales, no importaba, si al final lograban arrancar con su trabajo, ¿el que fuera? los dólares para enviarlos a sus familias y pudieran comer, al convertirlos en pesos, según el tipo de cambio, ¿qué a voluntad se consiguiera? Pero flotando siempre el dólar sobre un peso que, sexenio tras sexenio, cada día se devaluaba ¿devalúa? más. Nada los detenía para quedarse allá, con el sudor de su frente y el dolor de su espalda por la dureza de la cosecha o de las fábricas, trabajo menos drástico, pero igual de duro. No se diga nada de las cuestiones culturales, idioma y religión eran, son, diferentes, pero habían de encontrar la forma de iniciar a mejorar y había muchas: tantas, como poder convertir lo ordinario de allá, en algo extraordinario para ellos, los migrantes, fuera el sustento o el aventurado y venturoso envío de recursos a sus familias.
No estamos a años “luz” de eso, si todavía ocurre a diario, como para intentar apanicarnos para ya no ir, al destetar oficialmente y hasta dejar en el abandono a los más pequeños, vivido eso como lección de desamparo o recorte humano para sus padres. Recorte de espíritu, de sensibilidad y de lo que se les ocurra, con tal de vejar a la humanidad de cada quien en su mente y ¡oh dioses! evitar más arribos.
Por lo pronto, en cuánto se vaya Peña Nieto, ¿qué nos espera, Andrés Manuel? Ya lejos de la Presidencia priista, este sexenio, ¿qué hará Andrés Manuel para poder salir del atolladero neoliberal? ¿Se vengarán los barones del dinero por perder la Presidencia de la República o harán rebaja en los precios de sus grandes constructoras y construirán más con menos, o sólo intentarán mantener en movimiento positivo sus masas de dinero en especulación?
De seguro, las constructoras, ya hicieron llegar los catálogos de obras imprescindibles a realizar el próximo sexenio y tienen listas las compañías que, fachadas o no, serán monitoreadas por profesionistas que informen, con objetividad, a AMLO de la suerte que corre y correrá la obra pública este sexenio.
De otros actores: La Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos pidió una reunión con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, con el fin de presentarle su propuesta de trabajo pleno y salario digno, así como de salud y seguridad social para todos.
Habrá novedades con todos los matices y grados de complejidad posibles porque en México, con todo y el triunfo o los triunfos electorales de MORENA, el capital sigue con “vida”, la ganancia es su negocio y ya tiene la lista de las grandes obras para hacer en este sexenio que apenas iniciará formalmente a operar como tal.
En México, República, ¿en qué consistirá el cambio con AMLO y Morena en la Presidencia? ¿Cómo hará presencia nacional MORENA, cómo será su continuidad y su desarrollo político? ¿Renovación, dónde, cuándo, cuál, cómo, con qué y hasta dónde? ¿O no tiene límites? De regreso a la vida cotidiana, ¿qué van a hacer sus electores, cómo se comportará el aparato de funcionarios de MORENA en la República, ido el tiempo electoral? Ya triunfadores, ¿serán más de lo mismo o habrá diferencia? ¿Cuál, cuáles trazarán con su trabajo político, en todos los órdenes, hasta en la cultura?

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