Anularon la democracia en Morena

Anularon la democracia en Morena

Investidos con la mística del triunfo electoral, en el Movimiento de Regeneración Nacional oficializaron la muerte (a mano alzada) de la democracia interna.
La aprobación de reformas a los estatutos del partido, durante el desarrollo del Congreso Nacional Extraordinario este fin de semana en el municipio de Atzcapotzalco, Estado de México, formalizó el control absoluto, ya conocido, de Andrés Manuel López Obrador.
Días antes, al finalizar la reunión con senadores electos de ese instituto político Ciltali Ibáñez Camacho -alias Yeidckol Polevnsky- adelantó a los medios de comunicación las posibles modificaciones a los estatutos del partido; documentos que hasta el momento no habían sufrido reformas desde su origen.
De entre las preocupaciones que advirtiera la presidenta reelecta del Comité Ejecutivo Nacional, llama especialmente la atención una en específico: que en Morena queda ahora estrictamente “prohibido hacer corrientes o como se llamen a esos grupos facciosos” so pena de “expulsión” del partido, conforme lo mandate la Comisión de Honestidad y Justicia.
Una Comisión que, por cierto, hasta ahora ha arbitrado los conflictos internos de acuerdo al desarrollo y nivel de crispación que suscite entre las cúpulas. El verticalismo es evidente en un partido/movimiento que apenas en su etapa embrionaria optó por la conformación horizontal, sólo por cuestiones simbólicas, pues el poder real siempre lo detentó (y detentará) el sempiterno candidato presidencial.
Cercenar la libre deliberación interna e imponer una Comisión que procese con sanciones la organización paralela, adelanta que una de las virtudes de la militancia de la Regeneración Nacional recaerá en la disciplina y la sumisión voluntaria al poder de Andrés Manuel. En los hechos, hay al menos seis o siete camarillas identificables alrededor del presidente.
Pero la pretensión de evitar que Morena concluya en una suerte de PRD -donde las fracciones consumieron la posibilidad de un partido unificado- es tan sólo la careta de algo más profundo, y que es ya una realidad en el partido.
Y esto es que a partir de que se notifiquen las nuevas relaciones estatutarias al Instituto Nacional Electoral, la militancia deberá acostumbrarse a que las dirigencias estatales del partido emanen del Comité Ejecutivo Nacional. Todo en pos de “la cuarta transformación del país”, donde el presidencialismo autoritario y de las facultades metaconstitucionales comienza a revivir.
De acuerdo a Polevnsky: “El futuro gobierno federal está ante retos como la reconstrucción del país, la refundación del régimen político, la transformación profunda de las formas de hacer gobierno y de hacer política”.
Efectivamente lo está, y para lograrlo sólo Andrés Manuel tiene la última palabra y la decisión inatacable. La militancia es falible y hay que vigilarla, el pueblo sólo es consultable, y los medios de comunicación, las asociaciones civiles y cualquier otro frente de disidencia, son obstáculos (patrocinados por los neoliberales) para la “verdadera transformación”.
Comienza a perfilarse en el horizonte el inicio de una contrarrevolución pacífica y ordenada. Los modos del “antiguo régimen”, del PRI monopólico, han sido subsanados y legitimados con la elección popular, que, según López Obrador, impulsó al Movimiento de Regeneración como motor del cambio, y no cómo simple alternativa a la corrupción y la impunidad, como en realidad sucedió.
El poder en Morena es concéntrico. Y así lo entienden quienes ven en Andrés Manuel un gobierno virtuoso, a sabiendas de que la ruta de transformación degenera en la privación de la pluralidad y la deliberación democrática. A esos mismos veremos anteponer el sometimiento voluntario, incluso atropellando su propia historia de crítica y disidencias, aquí en Zacatecas.
¿Qué diferencias existen entonces con el régimen de cacicazgos, amiguismo y nepotismo que tanto censuraron? Hoy son la imagen viva de las instituciones antidemocráticas que le heredó el PRI al sistema político mexicano. No hay tal “Movimiento de Regeneración”, hay indicios de contrarreforma disimulada de oposición, que no quede duda.
Su modo de legitimación: la consulta pública y la revocación del mandato como formas de simulación, siempre al acecho de los intereses transnacionales que traicionan a la patria a cualquier coste y en cualquier oportunidad. Una narrativa política, casi paranoide, que encubrirá la pérdida de autocrítica y libertad de deliberación, en el partido en el poder y en otros espacios.
¿Por qué someter a consulta el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuando las evaluaciones de impacto ambiental han registrado desde 2002 los mismos resultados: grave vulnerabilidad hidrológica, impacto socio-ecosistémico y deterioro en el corto plazo de las condiciones de vida de los habitantes aledaños al Lago de Texcoco?
¿Quiénes participarán en la evaluación de la reforma educativa? ¿Hasta dónde intervendrán los intereses sindicales, ahora con Elba Esther Gordillo Morales como eje rector, en el modelo educativo que propone a reflexión Esteban Moctezuma Barragán? ¿Ese modelo representará el hipotético programa ideológico de Morena?
El riesgo nunca fue Venezuela, el riesgo era el PRI tatuado en la piel de Morena.

Twitter: @GabrielConV

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