En los recientes 15 años, Sergio Tapiro ha tomado 300 mil fotografías de volcanes

En los recientes 15 años, Sergio Tapiro ha tomado 300 mil fotografías de volcanes
Invitado por Fullframe México, Sergio Tapiro estuvo en Zacatecas para ofrecer un taller de fotografía de naturaleza fotos: miguel ángel núñez y cortesía

Su afición busca recuperar próximamente, a través de la lente, los 20 más famosos de México

Desde niño leyó obras de Julio Verne y observaba las ya clásicas enciclopedias científicas

 

Ante la naturaleza, el fotógrafo Sergio Tapiro dice volver a convertirse en un niño curioso. El mismo que devoró ávidamente las obras de Julio Verne y que observaba las ya clásicas enciclopedias de divulgación científica editadas por Time Life, caracterizadas siempre por la calidad de sus imágenes.

En los recientes 15 años, Tapiro ha tomado unas 300 mil fotografías de volcanes para integrarse entre los nombres que han aportado a la memoria visual humana imágenes icónicas de estos milenarios colosos, igualmente temidos que venerados.

Nacido en Colima, su afición es parte de una circunstancia personal que luego ha hecho tema vital y que todavía buscar satisfacer ahora recorriendo el país, al que define justo como “una tierra de volcanes”, para recuperar próximamente a través de la lente los 20 más famosos de México.

Invitado por Fullframe México, Sergio Tapiro estuvo en Zacatecas para ofrecer un taller de fotografía de naturaleza a 25 personas en una Unidad de Manejo Ambiental ubicada en Valparaíso.

Su experiencia profesional combina 10 años de trabajo como fotoperiodista, y traslapados desde 2002, 16 años como fotógrafo de naturaleza; en los dos ámbitos ha recibido reconocimientos internacionales.

Actualmente y con el respaldo de investigadores, algunas de sus fotos ilustran artículos científicos, dijo

La verdad o la poesía
Para Tapiro la fotografía es básicamente saber emitir un mensaje a través de un código visual, algo que dijo, aprendió muy bien con el fotoperiodismo donde entre más sintética es una imagen es más efectivo su mensaje.

Así, en la fotografía de naturaleza que es su pasión, sus mensajes son muy claros, ejemplifica con el caso de los volcanes donde siempre hace manifiesta su majestuosidad o poderío.

“Eso es en donde mezclo un poco del fotoperiodismo y la fotografía de naturaleza, pero las diferencias son notables”.

El fotoperiodismo, dice, no sólo comunica una idea sino forma parte de un medio y representa una verdad. En cambio la fotografía de naturaleza es más cercana a la literatura, “puede ser una especie de poesía visual”.

De su visita a Zacatecas trae a colación “las maravillosas” imágenes que él y sus alumnos lograron captar de la Vía láctea en su experiencia con foto nocturna.
Pero además de las cuestiones técnicas las diferencias entre un género y otro en la fotografía tienen también implicaciones personalísimas.

“Todo tipo de fotografía te somete a cierta presión y necesitas tener también cierta especialización. Y en mi caso el haber sido un fotoperiodista durante tantos años, digamos que me forjó a golpes (…) te capacita para atreverte a emitir mensajes de cierta manera”.

Habla Sergio Tapiro de la competencia entre compañeros para ganar la mejor foto dentro y fuera del medio y de obtener la imagen de la portada, “porque tiene la mayor exhibición”, pero que también apareja la responsabilidad de lograr una mayor venta del periódico. “Es muy complejo todo eso en el fotoperiodismo”.

Recuerda también una etapa en su natal Colima, en que como a todos lo alcanzó la violencia, en su caso, haciendo cobertura de nota roja, y que cita como un periodo en que “estabas difundiendo algo que obviamente es malísimo, maligno para la sociedad” y que por otro lado le ponía triste al llegar a casa para decirse, “hoy todo lo que fotografié fueron muertos”.

Esa lucha cotidiana del fotoperiodista y el reportero poco se comprende, dice, pero hay que lidiar con ella.

El “entrenamiento” no obstante, le sirvió en su afición. “Mi trabajo del volcán, en donde tengo unas fotos muy aguerridas, donde se ve que estoy muy cerca, quizá en situación de peligro, y esto me forjó, el fotoperiodismo me forjó para poder enfrentar bien estas cosas”.

Aliado de la ciencia
Su cercanía con los volcanes durante los últimos 16 años le ha implicado entender que los fenómenos naturales como las erupciones, los sismos o los ciclones, se convierten en tragedia a causa de que los seres humanos se exponen a ellos, “colocándose en su camino”.

“No es la naturaleza, la naturaleza está haciendo todo el tiempo lo mismo que ha hecho durante millones de años”.

Pero por ejemplo, en el caso de México, entre 65 a 70 por ciento de su población se ha asentado en zonas de influencia de los volcanes, ofrece el dato el propio Sergio Tapiro.

Menciona también los asentamientos en las playas sujetos a la eventualidad de huracanes, o en zonas sísmicas, y señala como una responsabilidad emitir información para la comprensión de estos fenómenos, pues el conocimiento “nos hace menos vulnerables de sufrir un daño, el problema es cuando hay ignorancia. Siempre he pretendido que mis fotografías sean una especie de aliado de la ciencia”.

Actualmente y con el respaldo de investigadores, algunas de ellas ilustran artículos científicos.

Cazar o coleccionar
La fotografía de naturaleza para Sergio Tapiro no es una forma de cacería, un término que incluso califica de “un poco duro” y que opone a la definición que hace de su labor, ser un coleccionista que busca además compartir las imágenes a otros que por alguna razón no tienen acceso a ellas.

“Siento que la cacería es una especie de ambición descontrolada, en cambio lo que yo estoy haciendo es como coleccionar (…) y el caso de los volcanes es similar, poca gente se acerca a los volcanes y eso está bien. Está bien que la gente no se acerque demasiado”.

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