“La Cadena” de José Manuel Enciso

“La Cadena” de José Manuel Enciso
El maestro Enciso con Alfonso López Monreal, durante el homenaje realizado en marzo de 2018.

La Gualdra 348 / José Manuel Enciso González. In Memoriam

 

 

Recordando viejos tiempos, escribía el otro día sobre una época en la que mi abuelo, quien iba por mí todos los días a la escuela, al regresar por las tardes se detenía en la Plaza de Armas para fumar un cigarro y platicar con los amigos, yo mientras tanto correteaba con los míos por los rincones de la plaza y así di con el Instituto Zacatecano de Bellas Artes -IZBA-; éste fue el inicio, mi incursión en las artes. En ese tiempo no sabía yo en que uno de los actores principales para la creación de dicha institución había sido el maestro Enciso, puedo decir que soy junto con otros un resultado o una consecuencia de aquellos talleres, por lo cual le estaré siempre agradecido.

Siguiendo esta “cadena” de acontecimientos viene a mi memoria también haber llegado un día a su tienda, acompañado de mi abuelo, a comprar el corte para lo que sería mi primer traje, el que me confeccionaría un sastre muy cercano a su tienda. Su tienda me era muy familiar porque seguido mi abuela, costurera de oficio, me mandaba a comprar cierres o botones; recuerdo su establecimiento como un centro de reunión, casi siempre tenía visitas y gente platicando; había objetos de todo tipo en su mostrador, desde antigüedades, pinturas, artesanías huicholas o materiales de arte.

Nota de 1980. Foto del archivo de la familia Enciso González

Nota de 1980. Foto del archivo de la familia Enciso González

 

Muy presente tengo también cuando asistía a sus clases de dibujo, formalmente dentro del IZBA y más informalmente en la alameda -no recuerdo muy bien si eran los sábados o domingos-. Además de que siempre tuvo un elogio por nuestros trabajos, nos endulzaba el día con todo tipo de caramelos o golosinas. Es inevitable ceder a la nostalgia y al romanticismo de esa época, como es inevitable acabar comparando aquello con nuestra realidad actual. ¿Cambiaría yo aquellas tardes de juegos callejeros y talleres al aire libre por toda la tecnología actual? Creo que no, sé que no tiene caso compararlo y es inútil pretender que nada cambie, ésa fue una época de nuestra historia vivida intensamente y eso es lo que es justamente José Manuel Enciso: toda una época.

Ya más reciente a mi regreso a Zacatecas aquellas experiencias nos unieron en una sólida amistad, tal vez no de vernos muy seguido, pero sí de tener siempre encuentros sumamente disfrutables y que ahora valoro más que nunca. Su calidad humana, su humor, su cariño por la práctica artística y su familia -amistad que se ve reflejada en las nuevas generaciones- son para mí lo que da un verdadero sentido a nuestra relación de vida y convivencia humana. Todos tenemos un lugar en esta vida y él me enseñó con su sencillez y humildad a saber cuál es el lugar que ocupamos dentro de la plástica zacatecana, él siempre lo supo y es un ejemplo, alejado de protagonismos superfluos, de envidias ajenas y falsas expectativas, sin otro fin que el de disfrutar hasta el último suspiro de vida de este quehacer amado.

José Manuel Enciso a principios de la década de los 70. Foto del Archivo de la familia Enciso González

José Manuel Enciso a principios de la década de los 70. Foto del Archivo de la familia Enciso González

José Manuel Enciso es la cadena, la cadena de vivencias, de amistades, una larga cadena de amor a los hijos, nietos y familiares, una cadena de unión y vínculo creativo. Yo levanto mi copa y digo como la última vez que nos vimos: ¡Salud maestro! Salud por su vida y gracias por su amistad.

 

 

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