Destrucción parcial de la “Fuente de los Conquistadores” genera polémica

Destrucción parcial de la “Fuente de los Conquistadores” genera polémica
La conseja popular o el mito fundacional de Zacatecas asume que esta ciudad fue conquistada; cuando no fue así, por ello el nombre de la fuente FOTOS: CORTESÍA

“Nos mueve a reflexionar sobre esas representaciones, monumentos que están ahí”: Enciso

Fue puesta en el lugar por Federico Sescosse, cuando encabezaba la Junta de Monumentos Coloniales en los años 80 del siglo pasado

Sustituyó a una anterior más sencilla y de estilo neoclásico que en este momento ocupa el centro de la Plazuela de García

 

La destrucción parcial de la “Fuente de los Conquistadores” por la embestida de un camión en días recientes, “nos mueve a reflexionar a la ciudadanía sobre esas representaciones, monumentos que están ahí a nuestro paso y que pocas veces nos mueven a pensar sobre su significación”.

Así expuesto por el historiador José Enciso Contreras, justo lo que ocurrió en redes sociales con este incidente fue generar entre otras opiniones por ejemplo la de Lorena Alatorre: “No pasa nada… está muy fea esa fuente… además es un monumento a la explotación y colonialismo… mejor que la quiten… es como si pusieran una fuente dedicada a Frisco en Salaverna”.

O el caso de José Humberto García Barajas: “Que pague el patrón. Además coincido que esa fuente no debe llamarse “De los conquistadores” sino “De los fundadores”. Pero también la de Ely VF: “Lamento mucho su actitud de huir, pero siento pena por el pobre hombre, iba a trabajar, pon que haya estado en la base a las cinco y media, a las seis de la mañana, podría jurar que se quedó dormido”.

Al respecto de este monumento que forma parte de la narrativa de la ciudad, Enciso Contreras recuerda que fue puesta en el lugar por Federico Sescosse, y cabe mencionar, ocurrió cuando encabezaba la Junta de Monumentos Coloniales en los años 80 del siglo pasado, la fuente recién dañada sustituyó a una anterior más sencilla y de estilo neoclásico que en este momento ocupa el centro de la Plazuela de García y que fue construida para conmemorar los 400 años de la ciudad de Zacatecas.

“La Fuente de los Conquistadores” no fue la primera que impulsó para su colocación en un espacio público el que se considera el mayor conservacionista de Zacatecas.

Al él también se le debe también la Fuente de los Faroles con la que suplantó a la estatua ecuestre de Jesús González Ortega, conocida popularmente como El Caballito.

Enciso Contreras refirió que la avenida Tacuba nació con este nombre desde el siglo 16, pero en tiempos del gobernador Jesús Aréchiga fue instalada en el lugar la citada estatua ecuestre e incluso se renombró la calle para hacer honor al prócer liberal.

“Para el pensamiento conservador y conservacionista de Don Federico y sus amigos, que es la vieja atañona, porfirista, oligarquía zacatecana, esto era realmente una ofensa”.

Explicó que tanto González Ortega como Matías Ramos Santos eran vistos por este sector social “como los demonios de la historia de Zacatecas”.
En el primer caso por “aquel cuento” de que el liberal fundió una pila bautismal de plata que había ocupado un lugar en la catedral al momento de ser aún una parroquia, por la “Condesita de San Mateo”, dándole uso de gastos militares al metal.

“Es algo que no le perdona la oligarquía zacatecana generación tras generación, de tal suerte que en cuanto tuvieron oportunidad hicieron trasladar esa estatua a las afueras de la ciudad”, que entonces, los años 50 del siglo 20, era el Parque Enrique Estrada, sitio donde aún permanece.

“En ese tiempo eran las goteras de Zacatecas y allá pusieron a mi general en un acto político ideológico de quererlo fuera de Zacatecas”.

Años más tarde, durante los años 80 “en el furor de la renovación conservacionista” de la ciudad, Federico Sescosse diseña una fuente de corte barroco para sustituir a la antigua Fuente de los Conquistadores que había sido instalada en Abasolo para festejar los 400 años de Zacatecas en 1948.

El mito fundacional de
Zacatecas y sus símbolos
José Enciso Contreras dijo que se dio el nombre a la fuente como “de los conquistadores” desde su primera versión “porque la conseja popular o el mito fundacional de Zacatecas asume que esta ciudad fue conquistada; cuando no fue así”.

Explicó que en su sentido clásico hispano, el concepto de conquista del siglo 16 “es una empresa de guerra además pobladora y encima evangelizadora; lo que ocurre es que en Zacatecas jamás se dio una conquista”.

Refirió que Zacatecas se encontraba en la periferia septentrional de la Nueva Galicia que sí fue territorio conquistado y cuya capital definitiva fue la ciudad de Guadalajara, una empresa que tuvo como respuesta la resistencia expresada finalmente en la Guerra del Mixtón.

“La conquista de Nueva Galicia se da entre 1529 y 1531 y la rebelión del Mixtón que es la segunda fase de esa conquista es de 1941 y 42; 10 años después. Zacatecas se descubre en 1546, es decir, cuando el proceso de conquista militarmente hablando estaba terminado”.

Lo que ocurrió en las tierras sobre las que luego se levantó Zacatecas fue una ocupación minera tras un proceso de búsqueda prospectora encabezada por Juanes de Tolosa.

Los de la fuente, ni fundadores
ni conquistadores
Juanes de Tolosa se hizo acompañar en septiembre de 1546 rumbo a lo que luego sería Zacatecas, por un grupo de indios de Nochistlán que pertenecían a la encomienda de Don Miguel de Ibarra, patrón de Tolosa y tío de Diego de Ibarra, relató.

Tras el personaje llegaron paulatinamente otros mineros a ocupar estas tierras enfrentando cierta resistencia zacateca de indígenas chichimecas, pero no organizada, por lo que “no puede llamarse conquista a la ocupación minera de Zacatecas”.

Pero tampoco existe una acta de fundación de la ciudad, dijo, pues cuando “se descubrían minas no se sabía si al año siguiente se agotaba la veta, muchas ricas minas descubiertas en ese tiempo a final de cuentas desaparecieron, algunas no sabemos en dónde están”.

“Es decir, de tal manera que la fundación de Zacatecas, el concepto o el mito de la fundación deviene del escudo de armas en donde aparecen supuestamente cuatro conquistadores que son Cristóbal de Oñate, Juanes de Tolosa, Diego de Ibarra, y don Baltasar Temiño de Bañuelos”.

Explicó ahora que sólo dos de estos personajes, De Oñate y De Ibarra, estuvieron en la Conquista de Nueva Galicia, especialmente el primero que fue capitán subordinado “al terrible” Nuño de Guzmán, quien encabezó aquella empresa.

“Juanes de Tolosa no estuvo presente en la Conquista de nueva Galicia, pero sí en la Guerra del Mixtón, y Don Baltasar Temiño de Bañuelos era un jovenzuelo cuando se descubrió Zacatecas, dudo que hubieran estado juntos en un acto ni en 1546 tampoco en 1548 como dice la conseja, juntos al pie de La Bufa como aparece en el escudo. Ese hecho jamás se dio históricamente, de tal suerte que no son conquistadores y tampoco fundadores”.

El que paga
aparece en la foto
El más zacatecano de los cuatro personajes, y de hecho el primer zacatecano, así expuesto por Enciso Contreras fue Temiño de Bañuelos, el más joven y quien permaneció en Zacatecas hasta su muerte, sobreviviendo a los otros.

”Al lado de Oñate era prácticamente un don nadie tal como lo era Tolosa también; Ibarra era un hombre enriquecido después; de los que se quedaron a vivir aquí definitivamente Cristóbal de Oñate en Pánuco además, Diego de Ibarra pasaba temporadas aquí y Tolosa muere muy pronto en los 60”.

Fue Temiño de Bañuelos quien organizó una “coperacha” entre los mineros para que se concediera el título de ciudad a Zacatecas, y quien pagó también el escudo de armas en el Concejo de Indias.

“En este proceso si él paga el escudo pues tiene derecho a decir a quién pone. Entonces desde luego sentían veneración los zacatecanos por Oñate, por el richachón Diego de Ibarra que aún vivía y por Juanes de Tolosa que fue el descubridor… ¡Y si yo pago el escudo, no veo por qué chingados yo no me pongo allí. Es la razón!”.

Los pueblos tienen derecho
generar sus mitos
A partir de una interpretación absolutamente heráldica, no histórica, nació el mito fundacional de Zacatecas. Porque fundar, “poner cimiento a algo… el cimiento institucional, fue el ayuntamiento”, que ocurrió en 1580, 40 años después del descubrimiento de la primera veta, expuso Enciso Contreras.

“Pudiera ser esa la fecha de fundación, pero Ibarra ya no vivía aquí era muy anciano, vivía en México, Tolosa había muerto, igual Oñate; Don Baltasar era un hombre muy mayor, de tal manera que tampoco pudieron haber estado juntos”.

Pero “los pueblos y comunidades por pequeños que sean tienen derecho a generarse sus propios mitos, no está prohibido”, dijo, para recordar que así lo hizo Roma y México Tenochtitlán. Y Zacatecas y sus municipios tienen sus propios mitos fundacionales aceptados por la tradición.

“La historia tiene obligación de ir limpiando esto, de decir bueno, no tenemos porqué combatir el mito fundacional pero sí la obligación del historiador es ir esclareciendo los hechos tal y como fueron”.

La visión conservacionista
de Zacatecas
Federico Sescosse fue un hombre que supo llevar a la práctica porque tuvo decisión, voluntad, dinero y visión conservacionista, principios que ya habían sido ideados por otras personas de generaciones anteriores, dijo José Enciso.

“El mito fundacional de Zacatecas no es de Don Federico, él es continuador como casi todos los zacatecanos porque además estuvo en los libros de texto, se enseñaba”, y lo incluye la historiografía colonial. “El padre Tello en el siglo 16 es el primero que dice que en 1548 estas cuatro personas se reunieron, es un mito, no lo comprueba, se basa en el escudo”.

Lo que sí hizo Sescosse fue “sobar, acariciar, darle lustre a este mito”; rescata el primer libro de actas del cabildo y el pendón real que se exhibe en uno de los museos.
Este hombre se inspiró en la ideología conservacionista del intelectual zacatecano Daniel Kuri Breña, tío bisabuelo de José Meade Kuribreña el ex candidato priísta a la Presidencia, quien planteó una propuesta contrarrevolucionaria que quedó plasmada en su libro Zacatecas, civilizadora del norte, una pequeña biografía de una rara ciudad.

“Allí están las bases conceptuales filosóficas, conservacionistas. Desde luego son de un conservador, del conservadurismo político a la conservación como programa de acción”.

Sobre estas bases, otros intelectuales reinterpretarían y abundarían sobre este conservacionismo, entre ellos, Don Eugenio del Hoyo en su libro Estampas de Zacatecas, dijo.

A finales de julio un autobús urbano destruyó la fuente FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

“Pero quien lleva a la realidad estas ideas prácticamente aristotélicas y medievales de don Daniel Kuri breña es don Federico, ni don Daniel las hubiera aplicar como él”.

Conservacionismo hegemónico
o inteligente
José Enciso Contreras explicó que ese programa conservacionista que tuvo en los años 80 del siglo pasado su auge mayor con el propio Federico Sescosse, logró seducir a la población zacatecana. “Es decir, es un programa hegemónico. Yo conozco personajes de izquierda radical, casi Castro-Guevaristas en su tiempo, que también militan ahora en la conservación de Zacatecas. No digo quién por ejemplo, porque se enoja José Zúñiga Teniente”.

“Quiere decir que este núcleo intelectual de derecha conservacionista supo hacer hegemonía y convencer a la ciudad”.

Dijo que su postura personal estaría en contra de que se afectaran ciertos puntos nodales de la ciudad.

“Estoy convencido de que debe conservarse. Pero no estoy convencido de que la ciudad debe permanecer como un retrato” ni que debe conservarse para el disfrute del turista o gestionarse solo para privilegiar a los visitantes dejando de lado la calidad de vida de quienes “vivimos aquí”.

“Si bien este programa conservacionista conquistó a la sociedad zacatecana en muchos de sus niveles, hay graduaciones en cuanto a la concepción de ese programa conservacionista. En eso sí tendría que opinarse mucho”.

Observó ahora desde la coyuntura que presenta la redacción del Plan de Manejo del Centro Histórico por el que ha esperado la ciudad ya 25 años luego de que se enlistara en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, que sí es posible lograr “un programa conservacionista inteligente” que preserve valores fundamentales como la calidad de vida, pues “si no se conserva la comunidad que vivimos en el centro, esto está condenado a desaparecer o convertirse en un museo pétreo sin sabor, o mercantil nada más”.

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