El Abogado

El Abogado

“Ser abogado es la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios, todo depende de la ética del que la práctica”.
Este 12 de Julio se celebró el Día del Abogado y se cumplen 58 años de celebrarlo en México, en el cual se reconoce la labor de los expertos en leyes, pero ¿qué significa ser abogado?
Lo primero que se nos presenta al pensar en ABOGADO es la palabra DERECHO, estos dos términos están estrechamente ligados, ya que un abogado debe ser conocedor pleno del derecho. La abogacía no es tan sólo una carrera ni un oficio, esta interviene más allá de una simple aplicación de normas, es tal vez una de las actividades que tiene mayor repercusión en la sociedad.
El término abogado proviene de latín “advocatus” que significa ayuda, los romanos los denominaron “patroni” que significa protectores, estos eran llamados por quienes necesitaban y solicitaban auxilio, socorro e intercesión.
En otras palabras, un abogado es un profesional que ejerce en su trabajo la defensa jurídica da cada una de las partes que forman parte en un juicio, así como en todos procesos judiciales y administrativos. Su principal objetivo es de colaborar en la defensa de la justicia mediante el principio de libertad, independencia, confianza y buena fe, además de esto es de suma importancia que un abogado cuente con los principios generales de ética profesional, entre los cuales están en que todo abogado debe mostrar lealtad, veracidad, debe ser firme, estudioso, tener secreto profesional, diligencia y tenacidad, honor y dignidad profesional, pero sobre todo debe tener un profundo sentido humano.
La historia de esta celebración se remonta a casi 500 años, cuando México aún se encontraba bajo dominio español. El día 21 de septiembre, el Rey Carlos I de España ordenó establecer en la Nueva España un centro de estudios de universidad de las ciencias.
Derivado de lo anterior, se estableció en nuestro país la Real y Pontificia Universidad de México el 25 de enero de 1553. Las facultades que dieron inicio a la educación universitaria en nuestro país fueron las de Cánones y la de Leyes. Así fue que, el 12 de julio de 1553, se estableció en el Virreinato de la Nueva España la primera cátedra para la enseñanza del Derecho y se dictaron las primeras Ordenanzas de buen Gobierno.
Además, ese mismo día, Bartolomé de Frías y Albornoz leyó la Prima de Leyes, una de las cátedras que había en ese tiempo, en la que se introducía al alumno en los principios fundamentales del Derecho Romano. Así se ubica este día como la fecha de la primera cátedra de derecho en América Latina.
Pero fue cuatro siglos después cuando, por órdenes del entonces presidente Adolfo López Mateos, y a petición de un comité encabezado por don Federico Bracamontes, fundador del Diario de México, que la fecha 12 de julio quedó oficialmente establecida como Día del Abogado.
Este reconocimiento a los abogados inicio un año después de ser aprobada, es decir, en 1960 y la razón de elegir este día es que está asociada a sucesos de relevancia como el 12 de julio de 1539 en el que se impartió por vez primera la cátedra de Derecho en América Latina.
Actualmente la imagen del abogado se ha visto distorsionada por diferentes factores como la corrupción de los mismos y la falta de ética profesional, es por eso que ejercer la abogacía, no es una tarea fácil es, pues, una actividad muy vocacional donde en muchas ocasiones no existen horarios; es una profesión donde los éxitos emocionales y laborales son gratificantes, pero siempre van acompañados de mucho sacrificio en la vida profesional y la privada.
Existen desafíos para los abogados del siglo XXI, entre los cuales está la actualización, la nueva influencia del derecho internacional, la irrupción de los métodos alternativos de solución de conflictos, la debida aplicación de los Derechos Humanos, el impacto de la oralidad, las nuevas áreas de la práctica jurídica, así como la asesoría en la reformas que se aproximan.
Cuando una persona recurre a un abogado es porque ve en él un compañero, un amigo que va a ser posible que logre sus objetivos. Ser abogado es ser esa voz, la voz que nos representa en una corte, es el que asegura que todos en el sistema de justicia escuchen de nosotros la verdad.
Me despido saludando a todos mis maestros, colegas y amigos que ejercen esta importante y noble profesión, pero sobre todo a mis padres Ma. Del Refugio Gerarda Campos Díaz y Oscar Alfonso del Real Muñoz que me dieron la oportunidad de aprender de ellos. ■

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