Notas sobre la evolución de la función de extensión en la Universidad Autónoma de Zacatecas (1/2)

Notas sobre la evolución de la función de extensión en la Universidad Autónoma de Zacatecas  (1/2)

La historia de las instituciones se construye sobre la huella indeleble que marca el paso de quienes han formado parte de ellas. En 2018, año en el que nuestra alma mater cumple 50 años con el rango de universidad, es propicio ver por el espejo retrovisor su evolución, porque saber de dónde venimos fortalece nuestra identidad institucional. En esta ocasión haremos referencia a los primeros pasos de una de sus funciones sustantivas, la extensión universitaria.
La definición del polisémico concepto “extensión universitaria” está influenciada por las corrientes de pensamiento que han imperado en cada época y lugar. En términos generales se podría decir que es el conjunto de actividades que realiza la universidad para contribuir a la mejora de la sociedad. Representa la relación de la universidad con la comunidad en la que está inmersa.
Si bien las universidades son antiguas –Bolonia, Italia, 1088; Salamanca, España, 1218-, las tareas correspondientes a la extensión universitaria, que hoy en día legitiman su existencia, son relativamente recientes.
Hasta principios del siglo XX las universidades eran consideradas “torres de marfil”, ajenas al servicio social, en donde estudiaba la clase social privilegiada. En México, durante la época de la colonia española la universidad no realizó obra social; más tarde, la universidad que surgió ya en la República tampoco se propuso hacer labores de extensión. En esa fase, la universidad mexicana adoptó para su funcionamiento el modelo francés o napoleónico, cuya atención se centra en formar profesionistas, esto es, en atender predominantemente la función docente, excluyendo a las funciones de investigación científica y extensión.
Después de incipientes acciones orientadas a la vinculación universidad-sociedad, fue en la Universidad de Argentina, en 1918, cuando el Movimiento de Córdoba empezó a poner la vista en la autonomía y la transformación social, tendencia que se extendió por toda Latinoamérica. A partir de entonces gradualmente se empezaron a derrumbar muros anacrónicos que hacían de la universidad un coto cerrado. La fase de ruptura continuó su marcha hasta 1940 aproximadamente, para dar lugar a una etapa en la que se planteaba que la esencia de la universidad pública, consistía en aplicar sus saberes en beneficio de la sociedad a través del servicio social.
Estando vigente esa fase de cambio gradual de la función de las instituciones de educación superior, en el Instituto de Ciencias de Zacatecas, ICZ, antecedente de la UAZ, según publicaciones en la prensa local, se llevaban a efecto actividades de divulgación cultural para el público en general, como las que se mencionan a continuación:
En 1943. “Ciclo de conferencias en el Instituto. Ilustres universitarios las sustentan ante selecto auditorio. Patrocinado por doctor Agustín Díaz director del ICZ. Con éxito sin precedente sigue desarrollándose el ciclo de conferencias a cargo de prestigiosos universitarios. El programa ha sido: del 24 al 26 de mayo de 12 a 14 horas y de 20 a 21. Temas: literatura, sustentante doctor Monterde; historia, José Bravo Ugarte y Joaquín García Icazbalceta; filosofía política, Daniel Kuri Breña y Brito Foucher; historia de la medicina, doctor Gustavo Argil; historia del arte, José Rojas Garcidueñas. Sobre la excursión a las históricas ruinas de Chicomostoc hemos de ocuparnos en nuestra próxima edición.” Hasta aquí una noción de un evento de extensión cultural del ICZ.
1945. Cursos de Primavera. En ese año el director del ICZ era el Lic. Pascual Santoyo; el director de los cursos el licenciado José A. Pino Cámara; secretarios: licenciado Roberto Almanza y Eugenio del Hoyo. Se llevaban a efecto en el mes de mayo. Algunos de los conferenciantes y asuntos tratados fueron: Rodrigo García, hablará sobre el tema: “La mujer y la guerra”; Feliciano Ambriz, “La mujer mexicana y la Campaña Nacional de Alfabetización”; Salvador Tello, “Bosquejo histórico y biográfico de Zacatecas”; licenciado Genaro Borrego Jr., “Carlota y el imperio”; doctor Agustín Días, “Madame Curie, la mujer y la ciencia”;
1948. “Cursos de Oratoria en el Instituto. En la secretaría del ICZ se nos informó que a propuesta del licenciado José A. Pino Cámara, uno de los más distinguidos catedráticos de la Facultad de Leyes, la academia de profesores de dicha facultad, acordó establecer una cátedra de oratoria forense, la que estará a cargo del licenciado Roberto del Real. (…) la cátedra tiene como finalidad fundamental hacer que el ICZ cumpla con la función social que le está encomendada y que no sólo se reduce a formar profesionistas, sino que tiene una función de carácter cultural que habrá de extenderse a los más amplios sectores de la población”. Hasta aquí la nota.
Sí, tanto en el ayer como en la actualidad, la universidad sólo es concebible si su proyecto académico se consolida con un sólido programa de extensión universitaria.En la siguiente edición de este espacio abundaremos al respecto hasta llegar a la época actual.
Así se observa el mundo desde el Mirador de Heródoto.

*Cronista de la UAZ.
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