Los partidos políticos después del tsunami

Los partidos políticos después del tsunami

Ante el tsunami-peje se reveló la crisis de los partidos. La burocratización en que viven los deja sin base social: las prerrogativas del financiamiento público llegan a las estructuras dirigentes y la manejan de tal manera que los independiza no sólo de sus electores o simpatizantes, sino de sus propios militantes. Se van despegando y actúan sólo en función de la reproducción de su poder. Se reciclan en cada elección y cierran las puertas a nuevos cuadros dirigentes. En esa separación de sus bases sociales o falta de contacto con aquello que les daba sentido, sólo se preocupan en aumentar sus posicionamientos electorales abandonan las banderas específicas de dichos intereses. Sacrifican eficacia social, para lograr eficacia electoral. Paradoja que a la larga cobra caro. Es igualmente importante lo que ocurre en la vida democrática interna de los partidos: las burocracias se convierten en dueños de los mismos. Surgen por doquier partidos-con-dueño. Incluso algunos han sido propiedad familiar. Pues bien, esos partidos que han creado gobiernos malos son los que ahora mismo son objeto de rechazo. Un partido burocratizado, sin ideología, sin programa y con dueños particulares, genera gobiernos patrimonialistas, que pasan a sentirse dueños también de los recursos públicos. Y de aquí a la corrupción generalizada es un paso natural.

Después del tsunami todos los partidos políticos deben cuestionar su misión, vida interna y formas de relación con las bases sociales. Todos. Porque también emerge la pregunta sobre Morena: ¿cuál será la relación con el presidente? ¿Cómo se estructurará su vida interna? ¿Cómo se relacionará con los gobiernos locales? Y sobre todo con el salto de tantos militantes de otros partidos a éste, ¿cómo decidirán la elección de sus dirigencias? Es un partido muy joven que tenía la finalidad de conseguir la presidencia de la república, y ahora que lo ha conseguido, le pregunta es, ¿cuál será su misión estratégica en adelante? No se ha resulto nada de lo que preguntamos. A la fecha tenían una estructura muy centralizada que giraba alrededor del fin que mencionamos. Después del tsunami, en suma, ¿cómo queda el propio Morena? Deberán discutir este tipo de cosas, a la luz de la experiencia de los partidos en el gobierno, especialmente la experiencia histórica del PRI, para no repetirla. Nada más lejano de lo deseable que se convierta en un partido satélite de los gobiernos.

Algunos partidos prácticamente desaparecieron, entre ellos el que forjó el ascenso de la izquierda en México: el PRD. Terminó sin sus dirigentes históricos, y en manos de la ambición de los llamados chuchos. El PT quedó fuerte y conmocionado al mismo tiempo: alcanzaron un número importante de diputados federales, pero con votos a Morena; y su dirigente-dueño (Anaya) fuera de la jugada parlamentaria porque no alcanzó escaño plurinominal en el senado. Sin duda, el PT tendrá que repensar su misión particular. El caso del PRI ha sido muy comentado, por ser el gran perdedor, y del PAN dividido con enormes fracturas internas. Por tanto, se conmovió todo el edificio del sistema de partidos políticos. Enhorabuena la tarea de repensar dicho sistema, y que emerja uno renovado con auténticas virtudes democráticas.

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