Después del primero de julio

Después del primero de julio
La tarde y noche del primero de julio, México demostró ser una democracia en formación de demócratas consistentes y convencidos, señala el colaborador FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

México se encuentra como nunca frente a su futuro, colmado de oportunidades democráticas, de esperanza social, pero también de incertidumbres y retos. El resultado histórico innegable del primero de julio trajo un ánimo de celebración a la sociedad en dos sentidos: el primero, de un ajuste a partir del instrumento clásico y más efectivo de rendición de cuentas, el voto, y el segundo, por una legítima expectativa de transformación social con un rumbo y visión diferente a la que, en la conciencia popular, ha guiado estos años la vida pública de México. Sin embargo, también nos enfrentamos a un cúmulo inherente de incertidumbres, las propias que caracterizan a la democracia y las de una opción cuyas formas, dinámicas y objetivos, apenas se alcanzan a visualizar, desde diferentes perspectivas, no pocas veces disonantes entre ellas, incluso contrapuestas y no tan claras como se acostumbraba en anteriores sucesiones.

Todos los retos que se visualizaron en la campaña siguen pendientes, salvo quizá la reacción antidemocrática. La tarde y noche del primero de julio, México demostró ser una democracia en formación de demócratas consistentes y convencidos. Nuestras instituciones funcionaron a la altura de los sistemas constitucionales democráticos más acabados del mundo y no hubo regateo alguno a los resultados, de por sí abrumadores. Tendremos que hacernos cargo de la desigualdad, de la lucha contra la corrupción y la violencia, con nuevos elementos en el horizonte: una nueva relación de equilibrios y contrapesos en los poderes de la unión, las autonomías y soberanías constitucionales. El proyecto ganador, dejó de ver durante toda la campaña una visión anterior a la que hoy existe en nuestro sistema político al respecto y la elección trajo consigo una mayoría legislativa absoluta a la coalición encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

Es deber democrático de todos los mexicanos reconocer la victoria del líder social que hoy es Presidente Electo, y también es obligación de una ciudadanía libre, moderna y comprometida, acompañarlo leal y críticamente, vigilarlo y respaldarlo, según sea el caso y de acuerdo a nuestras convicciones y filiaciones partidistas, ideológicas e intereses.  Esta tercera alternancia, para muchos (incluido yo mismo), la confirmación faltante de la consolidación de nuestra democracia, debe llamarnos al ejercicio de ciudadanía, como antes, como siempre. Hay que evitar permisos para excesos, pero también los obstáculos innecesarios. La oposición habrá de enfrentar la  no muy sencilla tarea de equilibrar sus posicionamientos a riesgo de cargar con el reproche popular y desaparecer del escenario, circunstancia potencial que a nadie conviene, ni siquiera al propio Presidente.

Dejemos fuera los temores y resolvamos los pendientes. La mejor manera de evitar que pase lo que nadie desea, es en la labor cotidiana, permanente, responsable y transparente a favor de nuestra democracia. Defendamos a las instituciones en su esencia, reformemos el sistema en sus fallas, fortalezcamos sus virtudes y ampliemos nuestras ambiciones, como país nos lo merecemos todos.

No puedo dejar de congratularme por quiénes han hecho un esfuerzo histórico, de vida, congruente, de resiliencia y resistencia por lo que hoy ven cumplirse. Provengo del aprendizaje de muchos de ellos. Enhorabuena, hagan de la poesía de sus protestas política e historia. A quiénes desde enfrente hoy asumimos un nuevo rol, nos queda la experiencia del poder del voto. La rendición de cuentas, tan esperada, tan anunciada y tan negada por lo que hoy la celebran, está aquí, aprovechémosla todos. Llegó la hora.

Cierro: como lo anuncié, no voté por López Obrador. Contará con mi lealtad como ciudadano crítico, analítico, en favor y en contra de muchas de sus posiciones e ideas, pero sobre todo, tiene mi confianza prestada. Sí coincido, no le escatimaré reconocimiento, si disiento no faltará mi voz, aún en el desierto. ν

@CarlosETorres_

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70