Pasión y educación desde la tiranía ilustrada

Pasión y educación desde la tiranía ilustrada

Es obligación de los agremiados al SPAUAZ exigir que se respete la ley, sea la de la UAZ o la establecida en los ordenamientos jurídicos del sindicato. Desde el punto de vista sociológico existen muchos factores que implican su inaplicabilidad en casi cualquier situación que involucre una afectación de intereses particulares, por lo que se podría creer que las prescripciones legales son ilusorias y los defectos de nuestra vida política perennes. Pero este es el conflicto interno de cualquier institución que aspire a ser democrática: ir sustituyendo los acuerdos de grupos o la voluntad del caudillo por reglas de uso general, públicas y resultado de una discusión en la que participen todos los miembros de la comunidad. Por ello es inaceptable claudicar de nuestra libertad frente a tiranos y dictadores, aun cuando ellos digan buscar el bien. El mayor bien es la libertad y el ejercicio de la razón, no la servidumbre del instante o la palabra del sátrapa iluminado. Los ideales democráticos del SPAUAZ están definidos en los principios que se enuncian en las primeras páginas de los Estatutos, pero todos ellos han sido violados por Crescenciano Sánchez cuando asumió que sabía lo que es mejor para todos sin consultarlos, y lo mismohizo Pedro Martínez cuando creyó, sin justificación, que podría cubrir los crímenes de su antecesor con palabrería, mentiras, ofensas y la modificación de cláusulas del contrato sin respaldo de la Asamblea General. Hoy la estrategia de los secuestradores del contrato es el olvido sistemático del asunto. Otros problemas, se dice, son más graves, los atentados contra los derechos de los sindicalizados por parte de líderes inicuos pueden esperar, o diluirse. ¿No nos damos cuenta que los graves problemas del sindicato son el resultado de políticas equivocadas instrumentadas por personas sin ética? Si se dice que la sobrecontratación es un problema lo es porque el sindicato no actuó como debería ante ello, cuando se considera que el retardo en las cargas de trabajo y la violación sistemática de su procedimiento de integración es un problema, pero el secretario general prefiere no actuar estamos ante una omisión irresponsable, si ante la cancelación de facto de los años sabáticos el responsable de la conducción  responde: “se usan para simular”, es irresistible inferir que algo va mal. Uno de los problemas que mayor energía ha consumido al sindicato es el de la insuficiencia de recursos financieros para pagar las pocas prestaciones que sí se cumplen, que por casualidad son las que tienen “soporte financiero”, pero a la fecha no hay solución del mismo y no se ve cómo el sindicato pueda contribuir a ello, pero sí se ha visto que muchas de sus acciones lo agravan; e.g. retener a la UAZ 60 millones para el pago de la seguridad social que a la postre le devolvió sin resolver nada. Democracia directa es lo que pregonan los Estatutos, pero no faltan los secretarios generales que sostienen que es inviable y prefieren sustituirla por sus iluminadas acciones. Falsa es tal hipótesis porque el plebiscito sumario de delegaciones permite la operatividad de la Asamblea General, así que decir que no funciona la democracia directa los lleva a cancelar toda forma de democracia. ¿Es grave esto? Por otro lado, si la Asamblea General no se junta es porque la educación sindical consiste en reiterar que los Estatutos no funcionan, que no hay dinero, que el individualismo nos asfixia y se prefieren esas jeremiadas a la implementación de programas de educación sindical. Que son muy necesarios porque una mayoría de agremiados desconocen sus derechos más elementales, así que viven de las interesadas indicaciones que los funcionarios les inducen. Si el sindicalizado medio carece de educación sobre sus derechos ¿cómo los va a exigir?, ¿por qué se movilizaría? La supresión de esa educación conlleva la dilución de nuestras instituciones sindicales, la inmovilidad y la transformación del SPAUAZ en una oficina más de la rectoría. ¡Todavía hay quién cree que la UAZ y el SPAUAZ son la misma institución!, a tal grado que plazas del STUAZ están ahí radicadas en lo que constituye una dislate mayúsculo; o la demostración del uso patrimonialista de las instituciones. Coronemos el pastel. Cerca de la UTEZ el SPAUAZ poseía 11 hectáreas que durante la administración de Sergio Delgado se transformaron en un centro deportivo, con la de Guzmán Fernández decayó y Crescenciano Sánchez, sin consultar a la Asamblea, decidió intercambiarlo todo por otro terreno sin mostrar una valuación de los mismos; ¿y si el metro cuadrado cerca de la UTEZ vale más que el metro cuadrado en ese otro lugar acordado por Sánchez Pérez? Cerremos con una cita de Francisco I. Madero, quien dice: “…que procuren (las personas) tomar parte directa o indirectamente en ella (la vida pública) por medio de su voto y se den cuenta de la importancia trascendental de que sean respetadas las leyes y los derechos de cada quien, porque cualquier atropello contra algún miembro de la colectividad puede serlo contra cualquiera de los otros y desde el momento en que un gobernante no respeta la ley, no tiene otra regla a qué sujetar sus actos sino sus propias pasiones”. ■

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