Cercano el derrumbe del PRI

Cercano el derrumbe del PRI

Una aclaración previa: no hablamos aquí de todos los militantes del PRI, solo de los traidores de la Revolución de 1910, la Constitución de 1917, la obra del cardenismo de 1934 a 1940 y de la CTM de 1936. Nos referimos solo a los neoliberales del PRI, los que destruyeron esos principios y esas enormes obras. Aquel México no fue perfecto, pero fue el mejor que hemos tenido en los últimos 5 siglos.
¡Vaya! Ni siquiera nos referimos a los militantes del PRI de la época antidemocrática de Echeverría y de la CTM de Fidel Velázquez, que se opusieron a la privatización del Pemex, CFE, Luz y Fuerza y a la destrucción de la Ley Federal del Trabajo (LFT).
Hablamos de aquellos que traicionaron la Revolución, la Constitución y destruyeron la obra cardenista: Pemex y CFE. Y hoy buscan destruir los derechos laborales de la LFT, con el proyecto en el Senado del 7 de diciembre de 2017, que abiertamente apoyan a los empresarios nacionales y extranjeros, en contra todos los trabajadores de México: los traidores de la CTM, CROC y PRI. Traidores los llamó Aceves del Olmo, pero 5 meses después.
Nos referimos al PRI neoliberal, que llegó en 1982 con de la Madrid y con Salinas en 1988 quiso privatizar las estatales estratégicas, pero el mismo PRI de 1992 -en el XV Asamblea Nacional- lo frenó. Así, de 1988 a 2012, el PRI se opuso a la reforma laboral, hasta que los traidores se juntaron en el “Pacto por México” el 2 de diciembre de 2012. Dos días después de aprobar la reforma laboral y a un día de la toma de posesión de Peña Nieto. En realidad, todas las reformas del presente sexenio fueron pactadas -junto con el fraude electoral de 2012- entre el PRI, el PAN y el PRD.
Menos la reforma laboral del PRI de 2017-18, por el pleito entre Anaya y Meade por el segundo lugar de los candidatos, no por diferencias ni principios –que no conocen- sino por medrar sus intereses.
¿Qué es el fraude electoral? Sino todas las trampas e ilegalidades que cometen con la jauría mediática, la jauría jurídica (Margarita, Bronco), la compra de votos, las campañas sucias, etc. Pero todo tiene un límite: la ventaja de Andrés Manuel López Obrador sobre sus rivales no es menor del 8% que predijo la prensa norteamericana, es mucho mayor y, conforme se acerca el 1 de julio, crece más. El pueblo no resistiría otro fraude electoral, sobre una ventaja mayor al 8%. El desprestigio del PRI y el PAN están a la vista, y el PRD a la cola.
¿Cuándo empezó la caída del PRI?
Conservadores, reacción, derecha o neoliberales, siempre están al acecho para imponer sus intereses y poder. Apenas iniciaba la Revolución, cuando en 1913 con el “Pacto de la Embajada” yanqui se mandó asesinar a Madero y Pino Suarez, candidatos del pueblo, en realidad un Golpe de Estado de William H. Taft, presidente de Estados Unidos (EU), al que servían Huerta y la oligarquía nativa.
La Revolución estuvo llena de contradicciones, pero qué duda cabe que la batalla de Zacatecas de 1914 destruyó al ejército de Díaz, el principal sostén de la dictadura, y que con la Constitución de 1917 se levantó el mejor proyecto social de nación. Que ya para 1928 traicionaban Obregón al reelegirse y en 1929 Calles al erigirse como “Jefe Máximo”, un dictador que ponía y quitaba presidentes. Hasta la llegada en 1934 de Lázaro Cárdenas, cuando renace la revolución convertida en una intensa lucha de clases, principalmente de huelgas, para dar cumplimiento al proyecto social de la nación. La obra pública cardenista estuvo precedida de la iniciativa y de la lucha obrera.
Contra Cárdenas afilaron sus garras la oligarquía extranjera y sus voceros locales, en Estados Unidos levantaron una jauría mediática tildando de “comunista” al Presidente de México y a su gobierno, por rescatar la industria petrolera, los ferrocarriles, por crear la CFE, el IPN e impulsar la reforma agraria más importante de América, pero más, por cumplir y hacer cumplir los derechos laborales colectivos: de huelga, libre negociación colectiva y formación de sindicatos. Así, de 300 mil trabajadores sindicalizados en 1934 pasaron a 900 mil en 1940 y las cooperativas sociales crecen en los mismos años, de 778 a 21,762 y los cooperativistas de 1,715 a 163,501. Nunca hubo más huelgas que de 1935 a 1938 y de 1943 a 1944.
Pero con Manuel Ávila Camacho (1940-46) inició el cambio a la derecha y culminó con Miguel Alemán (1946-52), vuelven la oligarquía extranjera y nacional y reinserta a México a la economía y poder de EU, al grado de ser repetidor del anticomunismo yanqui como política nacional. Nunca fueron más golpeados los grandes sindicatos y las luchas obreras que en ese sexenio: a los 20 días de llegar Alemán reprime a los petroleros con el primer “charrazo”, sin orden judicial mete a la cárcel al comité ejecutivo y nombra a otro, usa al ejército y toma las instalaciones petroleras. Luego seguiría una larga lista de actos violentos iguales, contra textiles, cañeros, ferroviarios, petroleros (de nuevo), mineros, maestros, actores y otros. Todos esos actos fueron ilegales y debilitaron los sindicatos: la primera defensa obrera.
Cambió el rumbo del sindicalismo nacional, pero hubo importantes espacios de recuperación de 1956 a 1962 con las luchas de maestros, ferroviarios, telegrafistas, petroleros, telefonistas, etc. Luego vendría el movimiento estudiantil de 1968 y 1971, y otro gran momento de recuperación sindical de 1975 a 1988 con electricistas, telefonistas, maestros, mineros, ferroviarios, textiles y otros.
En el contexto internacional los gobiernos de Reagan y Thatcher impulsan el neoliberalismo, al debilitarse y caer el socialismo en los años 80, culminando en 1989 con la desaparición de la URSS. En ese mismo año surge el “Consenso de Washington”, con sus lineamientos neoliberales obligatorios para los políticos subordinados, como los nuestros del PRI y PAN. Que llevan a la práctica con el TLCAN y otros tratados, con una visión de subdesarrollada y dependiente, al ofrecer tan solo mano de obra barata e insumos baratos.
El PRI se divide en 1987: los neoliberales en el poder, encabezados por Salinas y, por otro lado, la corriente democrática, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas. El segundo apoyado por el pueblo y una débil organización; el primero abusa del poder, apoyado por la oligarquía y el gobierno de EU, impone el fraude electoral.
El 10 de enero de 1998 Salinas ejecuta el “quinazo”, un charrazo para que todos sepan quien lleva el mando. Y amenaza a Fidel Velázquez para que entregue al secretario general del Sindicato Petrolero o entra al ejército al edificio de la CTM a sacarlo, Fidel lo entrega. Pero no aprueba la reforma laboral de Salinas ni de Zedillo.
La crisis política del PRI fue profunda, liquidan con un asesino solitario a su candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y al líder del PRI Ruiz Massieu, sin aclarar nada, guardan todo como secreto de Estado. Y el triunfante sexenio neoliberal de Salinas, termina degradando toda la vida política nacional. Un respiro: el levantamiento del EZLN.
Los sexenios del PAN del 2000 al 2012, estuvieron pactados con el PRI y sellados con la muerte de Clouthier en 1989, que no reconoció el triunfo de Salinas. Como sí lo hizo el PAN oficial, que fue el rescate del PRI. Para mantener la misma política neoliberal. Al PAN le bastó 12 años su desprestigio con el pueblo, lo que al PRI le llevó 50.
El último acto degradante del PRI fue modificar sus estatutos al iniciar el gobierno de Peña en 2013, para quitar la prohibición de privatizar Pemex, hasta quedar solo el esqueleto de su pasado. Hoy llega a su final con una campaña electoral mediocre, pletórica de mentiras y miedosa al gobierno de Trump.
Su testamento es la reforma laboral que presentó la CTM, la CROC y el PRI contra los trabajadores de la nación. Así, de 1929 cuando se creó el PNR, de 1938 transformado en PRM y de 1946 que nace el PRI, lo que encontramos ahora son cenizas, “polvos de aquellos lodos”, que se empeñaron en forjar los neoliberales desde 1983 a la fecha actual, los responsables de la caída del PRI. n

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