Democracia y Gobierno Abierto: contexto 2018

Democracia y Gobierno Abierto: contexto 2018

El contexto electoral que vive México, pero que también se ha asomado en los últimos meses en el mundo, permite inferir el daño que la ausencia de una deliberación democrática moderna le ha producido a la democracia. Asistimos a procesos democráticos, que más bien parecen diálogos de sordos: razones esgrimidas sin atención a las del otro; negación de argumentos por desconocimiento de legitimidad más allá de los nuestros. Desinformación, noticias falsas, posturas desencontradas que no terminan de ser serias y cuya única virtud buscada es la del aplauso en forma de “Me gusta” o “RT”.
Sí el promedio de las encuestas se confirma, como he escrito aquí mismo en las últimas entregas, harán falta contrapesos, desde el Estado, pero también alternativos a los que construimos en la etapa de la transición política (que desde mi punto de vista, también reiterado aquí, no solo es democrática, ni solo es jurídica, sino política en todas sus vertientes). La democracia, no es una novedad, se enfrenta a una debacle inusitada recientemente, frente a la incapacidad de sus distintas caras para afrontar y resolver los fenómenos arrastrados, que a inicios de este siglo, son insoportables, enunciados con anterioridad en estas páginas: desigualdad (en el terreno económico), violaciones a los derechos humanos (en el terreno jurídico) y la corrupción (en el terreno político). Todo ello unido, en el caso mexicano, a una distancia evidente entre las élites políticas y la sociedad y sus demandas. Urgen mecanismos que permitan una nueva dinámica de comunicación, que no solo amplíe los alcances que hoy tienen los medios tradicionales, sino también que permitan una mayor participación de la ciudadanía, su involucramiento en todos los niveles (informativo, participativo y decisorio) y finalmente, que le permita a la democracia confirmar su vigencia como sistema de organización.
En este esquema es que el Gobierno Abierto, como una estrategia que permite informar a la ciudadanía, invitarla a participar, pero también abrir y transparentar al Estado, es una oportunidad para reencontrarse en lo mejor de la política: la deliberación democrática; un diálogo corresponsable e informado, que suma voluntades y encamina acciones conjuntas. Es el Gobierno Abierto, a través de la transparencia, pero también de la voluntad de los agentes del Estado, por abrir las puertas a las decisiones políticas, ésa oportunidad que hoy la democracia necesita: el reencuentro de las demandas con la inteligencia, innovación y astucia del Gobierno para dar soluciones y recuperar la confianza, extraviada en la distancia que ha existido entre ambos sujetos de la política.
La sustancia democrática además, involucra a la tecnología en una exploración colectiva del diálogo con sus representantes. Las TICs, hoy son una oportunidad de servir como una vía inmediata de mensajes y expresiones, pero también de propuestas, de información y de canales para la cooperación y participación. Apostar por su uso, por demás económico, práctico y evidentemente, eficaz, requiere de una reconfiguración de lo que hoy entendemos por el arte de comunicar la política; exige autenticidad, honestidad, ética y la capacidad permanente de no perder la brújula del ciudadano que día a día se enfrenta a carencias de todo tipo.
La democracia y el Gobierno Abierto, tienen un encuentro inevitable en este 2018 y, por supuesto, después: sí quienquiera que logre alcanzar la Presidencia de la República, supone un ejercicio democrático de integridad, participación y transformación, no podrá ignorar la necesidad de una política de Estado que abra las puertas de las oficinas, pero también de las mentes de quiénes estén en ellas.

@CarlosETorres_

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