Nosotrxs: el contrapeso

Nosotrxs: el contrapeso

Nuestra democracia ha adolecido de un elemento fundamental para que nuestro sistema político funcione cuál debería hacerlo en términos constitucionales y deseables: los necesarios contrapesos que se construyen en la teoría de la división de poderes. Gobiernos divididos, desde la elección de 1997, hasta la fecha, no han generado sino pluralidad, que no necesariamente justicia y transparencia, en los niveles esperados, como tampoco se ha roto el ya multicitado pacto de impunidad que pareciera contaminar a todas las fuerzas de nuestra clase política. Y aunque las reformas han sido muchas, rumbo a la construcción de una democracia constitucional en todas sus formas y mecanismos, nos enfrentamos al mismo problema: la corrupción de la pluralidad. Capítulos como los del conocido “Fondo moches”, las partidas presupuestales opacas y aún sin explicación transparente de los legisladores (en Zacatecas, las herramientas legislativas), las cuentas aprobadas en las legislaturas locales de Gobernadores hoy perseguidos por actos de corrupción, entre otros, hablan de este mal epidémico de nuestra naciente democracia.
Sin embargo ha existido en todo el proceso democratizador mexicano, una fuerza que cada vez es más visible, más protagonista de nuestra vida pública y más fuerte en sus alcances: una creciente sociedad civil, organizada o solidaria espontáneamente, que ha ido limitando a la clase política, e imponiendo una agenda, que no hubiera pasado de no ser por mexicanas y mexicanos, cuyo talento ha sido puesto al servicio de las mejores causas, para fortalecer la idea de que el Estado pertenece a la sociedad a la que sirve, y no al contrario. Esa sociedad, colmada cada día más de liderazgos sociales forjados en la adversidad de servicios públicos deficientes, corrupción, impunidad y recientemente violencia, ha venido a formar una fuerza necesaria siempre, pero no esperada y no incentivada, en nuestras relaciones políticas.
En este contexto, el sábado 26 se realizó la Asamblea del movimiento social Nosotrxs, que en términos de su Coordinador, el Maestro Mauricio Merino “nació para convocar a una revolución de conciencias, en busca de la defensa colectiva de nuestros derechos. Somos un movimiento social, porque tenemos un ideal, un ideario y una identidad”. En este sentido, el movimiento se ha convertido, como otros muchos, en una amalgama de personas en búsqueda de plena ciudadanía: sí, de ejercer en todo tiempo la libertad como medio de defensa, pero también de comunión para el fortalecimiento de valores y construcción de agenda. Ciudadanos que junto a otros ciudadanos buscamos convertirnos en agentes del desarrollo a través de la libertad (Sen). Porque ésa ausencia de libertad, cooptada por la corrupción, la desigualdad, la inseguridad e impunidad, coarta derechos e impide el desarrollo en todos sus términos.
2018, como fecha es un importante referente. Frente a lo que pareciera una elección decidida por las emociones, cuya opción beneficiada, se descubre en la búsqueda de la hegemonía, que niega a la oposición pues niega en sí misma a la pluralidad, la construcción, consolidación y permanencia de contrapesos, se volverán urgentes los contrapesos (sociales y políticos), desde un día después de la elección. El reto no será fácil. Jesús Silva-Herzog lo escribió con su habitual talento: La nueva hegemonía podrá definir la ley e irá ocupando poco a poco los órganos del Estado. (…) Todos estaremos a prueba. (La ambición hegemónica. Reforma, 28/05/2018).
Ante un escenario así, hará falta más sociedad civil, organizada, solidaria o espontánea, que nunca. Será necesario que en pleno ejercicio impidamos el retroceso, pues cada paso que el caudillo gane, será uno perdido para las conquistas que en cincuenta años se han logrado a base de la causa democratizadora. La desigualdad, la pobreza, la corrupción, la inseguridad y la impunidad no terminarán con menos democracia, sino con más, mejor y sustancial.
A toda nuestra clase política le debe quedar claro: la transparencia, la rendición de cuentas, la lucha anticorrupción, la protección de los derechos humanos, entre muchos otros conceptos, no son causas ni iniciativas suyas, son de la ciudadanía y en ese rol, el de ciudadano, en cualquier ámbito y ocupación, habremos de defenderlas, haciendo contrapeso aún, sí es necesario, al propio Presidente, Congreso y demás poderes del Estado que cedan a la fuerza del liderazgo que nos niegue. El Estado es nuestro y no permitiremos apropiaciones unilaterales, aún a favor de causas compartidas.
Porqué como escribía también Merino, en Nosotrxs, la oposición (El Universal, 28/05/2018): “Por estas razones, gane quien gane en las elecciones del 2018, Nosotrxs seguirá siendo un movimiento social de oposición”. Entendamos por Nosotrxs, a todas y todos, pues haciendo la última cita: lo que resiste apoya (Reyes Heroles).

@CarlosETorres_

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