El cambio es integral o no hay cambio:Ejecutivo, Legislativo y Judicial

El cambio es integral o no hay cambio:Ejecutivo, Legislativo y Judicial

El primero de julio próximo, millones de mexicanos, la mayoría, estaremos de plácemes pues no hay duda de que Andrés Manuel López Obrador será electo y que dará inicio la esperada gran transformación: El nacimiento de la cuarta República que surgirá de entre las cenizas que han hecho de México los neoliberales que a partir de Miguel de la Madrid han desgobernado.
Serán revisados los contratos derivados de la llamada Reforma Energética con la posibilidad de revertir tan desgraciada como antipatriótica entrega, darán inicio los debates para una verdadera reforma educativa, acorde a un nuevo concepto de nación y en sana pero enérgica discusión con el gobierno de los Estados Unidos, cesará la intromisión de su Comando Norte para sentar las bases de la paz social y de la seguridad pública.
La entrega de armas de asalto a los grupos de delincuencia por parte de los Estados Unidos y la legalización de drogas serán temas de la agenda inevitable a tratar, tal vez acudiendo a las instancias internacionales. México dejará de ser el “campo de Guerra” instrumentado desde el gobierno norteamericano para la absorción de nuestros recursos.
La Presidencia de la República recuperará la dignidad cardenista para dejar de ser la caricatura foxista- calderonista- peñista que hoy es motivo de indignidad y en mucho culpa de nuestros males. Eso esperamos. Que si no, a seguir luchando para que así llegue a ser.
¿Y los otros poderes del Estado? ¿Qué hay de ellos?
Porque los partidos políticos en México, han hecho del poder legislativo Federal y los de las entidades, igual que ocurrió con el ejecutivo: Una verdadera caricatura. De risa y no de compromiso, convicciones dignidad y conocimiento legislativo.
Observa el ciudadano, cómo dan el brinco de senadores a diputados y viceversasin mérito alguno. Sin que cuenten con “trabajo legislativo” o actividades parlamentarias en la defensa de algún ideal o programa social. Ahora con el derecho a la reelección recién creado, el trapecio de la insolencia pasa también a las legislaturas de los estados.
Un diputado de apellido Gamboa es legislador federal desde tiempos de Carlos Salinas, sin que se le conozca iniciativa alguna y teniendo, como único “merecimiento”- si lo fuera- haber sido secretario de Miguel de la Madrid. Su permanencia es el premio al servilismo y la obediencia ciega a las tareas que su partido el PRI, le encomienda.
Otro legislador federal se atreve a decir que las madres solteras son formadoras de hijos delincuentes, en tanto que una diputada local pide al gobernador Alejandro Tello la intervención de ¡los “cascos azules” de la Organización de las Naciones Unidas ONU!, para que combatan a la delincuencia en el Estado.
Un personaje del “reventón” que pretende ser diputado federal dice que no hace campaña porque ya fue víctima de la delincuencia y que la afirmación que hizo su correligionario de partido en el sentido de que fue amenazado, es “pedo” de aquel. Y así por el estilo.
La mayoría de diputados y senadores a nivel nacional, de plano no participan en nada, al fin que la dieta de cualquier manera llega.
Es claro que el Sistema de Partidos no funciona y que ha generado una casta privilegiada en lo económico y pervertida en la desvergüenza. Los líderes gozan de amplias facultades comoprocuradoresde cargos públicos,a cambio de lealtades políticas, aunque en muchos casos, de servidumbre humana.
En el caso del Poder Judicial Federal, se hace urgente la reforma a la Constitución General de la República para evitar la intervención (hoy inevitable y prácticamente determinante), del Presidente de la República en la designación de los Ministros de la Corte. Igual debe hacerse en el caso de los estados, a fin de que no se elija a los magistrados a través de una propuesta del ejecutivo. Es indispensable la plena autonomía.
Si no se reforman los tres poderes y el Sistema de Partidos no podremos hablar de una auténtica reforma de Estado. Los altos salarios y los llamados bonos son parte del problema.
Y desde luego la recuperación de la dignidad perdida en tratándose del servicio diplomático y nuestra relación con los Estados Unidos.
LA DIPLOMACIA al servicio del más vil. La diplomacia servil.
El psicópata que hoy trabaja como Presidente de los Estados Unidos, viene ofendiendo a nuestro país y a los mexicanos, desde que era candidato. Ha dicho que los migrantes son violadores, drogadictos y el reflejo de la peor delincuencia. La más reciente, nos calificó como animales y, ¿qué dijo Videgaray el “siervo del imperio” que ostenta el cargo de Secretario de Relaciones exteriores?
Envió una nota diplomática calificando simplistamente como “inadmisible” la ofensa. Y fue todo.
Se llevan a cabo elecciones en el país hermano de Venezuela. Resulta triunfador (en términos de sus autoridades electorales) el Presidente Maduro y, ¡el colmo del cinismo intervencionista y degradante de la diplomacia mexicana! que rompe con el principio elemental de la autodeterminación de los pueblos.
Peña y Videgaraycitan a la embajadora de México en aquel país, María Lourdes Urbaneja y recibida por el Subsecretario Alfonso de Alba, este le informa que “México desconoce la legitimidad del proceso electoral, además que se tomarán medidas para reducir el nivel de relaciones diplomáticas con Venezuela”, obviamente siguiendo las instrucciones de Trump.
Como ve: de Ripley o para nuestra vergüenza. O las dos cosas. ■

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