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Busca investigador crear una Red Sismológica local en Zacatecas

Busca investigador crear una Red Sismológica local en Zacatecas
La Red serviría a las mineras, al gobierno y a la gente para poder saber si es que los movimientos son o no son causados por las detonaciones de los centros mineros FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

Revela estudio que movimientos de tierra aumentaron en frecuencia como en intensidad

Afirma que en la historia reciente de la entidad se reportan sismos de baja a mediana

Hiram Badillo Almaraz está pugnando por que las autoridades del Gobierno del Estado reconozcan la necesidad de establecer en Zacatecas una Red Sismológica local, un sistema de monitoreo de los movimientos de tierra que se han ido incrementando tanto en frecuencia como en intensidad en los años recientes.

El tema es importante tanto para la protección de los habitantes del estado y su patrimonio, como para las propias empresas mineras, pues aclararía ante la incertidumbre, la preocupación y a veces el terror que ya se manifiesta en algunas poblaciones como el caso de la cabecera municipal de Chalchihuites, que origina los movimientos de terreno: las detonaciones de la industria minera, la actividad telúrica natural o aun efectos del Cambio Climático (CCC). Las tres, hipótesis que pueden explicarlos, dijo.

“Algunos de mis alumnos que son de allá sí me han comentado en lo personal que sienten las detonaciones bastante fuertes”.
Este es momento de estudiar el fenómeno y ofrecer medidas de prevención, observó el docente investigador en el Programa de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Zacatecas, pues “no queremos bajo ninguna circunstancia llegar a un evento donde digamos pudimos haber hecho algo, y no lo hicimos”.

De entrada, Hiram Badillo Almaraz desmonta un mito del imaginario colectivo zacatecano, que el estado es asísmico.

Un estudio histórico arrojó para sorpresa del maestro en Ingeniería Sísmica por la Universidad Estatal de Nueva York, que se habían reportado eventos sísmicos desde la época colonial en el estado, y especialmente en la ciudad capital, última donde hubo un año en que por cuatro meses tembló tanto que se recomendó a sus habitantes “que se fueran a vivir al despoblado”.

El registro habla de un sismo ocurrido el 6 de mayo de 1622 y un antecedente similar a este episodio que tuvo verificativo en 1567. “Eso nos lleva a pensar que el estado no es tan asísmico como pensábamos”, expuso.

Al hecho de la sismicidad de Zacatecas añade otra consideración, que tanto la ingeniería sísmica como la estructural “toman muy en serio”, el que los terremotos ”tienen memoria”. Esto es, que son fenómenos recurrentes, ya sea que tarden en repetirse 100 o 500 años.

Desde estas disciplinas se diseñan las construcciones o se piensan los asentamientos humanos desde un punto de vista probabilista para diferentes periodos de retorno de la actividad sísmica. En el caso de Zacatecas, habla ahora concretamente de la capital del estado, en el caso hipotético de que fueran 500 años, “pues ya no estamos tan lejos”.

A la consideración se agrega el que tanto las casas, edificios y templos, muchos de ellos antiguos, no se construyeron en la ciudad con técnicas antisísmicas, entonces desconocidas, aunado a que en este caso existen en su subsuelo numerosos socavones.

“No debemos echar en saco roto los eventos históricos y el hecho de que los sismos son eventos recurrentes y debiéramos estar preparados para cualquier eventualidad. Lo que nosotros llamamos gestión de riesgo; no porque no haya pasado no quiere decir que no va a pasar”.

Pero está pasando. Tanto la frecuencia como la intensidad de los sismos en el estado de Zacatecas han estado aumentando exponencialmente en los últimos cuatro años.

Los registros documentados entre 1991 a 2013 hablan de 0.5 eventos sísmicos al año en promedio; en los últimos cuatro años se incrementó la incidencia a poco más de 3, “es un crecimiento exponencial”, observó.

Y sobre la intensidad precisó que en la historia reciente de Zacatecas se han registrado sismos de baja a mediana, los más grandes de magnitud 4.2

El Sistema Sismológico Nacional (SSN) clasifica los sismos por su intensidad, en baja, menores de 4 grados; mediana, que van de cuatro a seis, y alta, mayores a seis.

Dentro de la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe el registro habla de un sismo ocurrido el 18 de octubre de 2015 que tuvo epicentro entre Sam’s Club y el Fraccionamiento Tahona, con una magnitud de 2.2

En 2017 se registró uno de 2.5 grados localizado justo arriba de donde se encuentra la minera canadiense Capstone Gold, cerca del periférico que circunda a la capital del estado y que tuvo su epicentro a 3 kilómetros al norte de Zacatecas. Y otro de magnitud 1.7, entre Zacatecas y Vetagrande, registrado a 6 kilómetros de la capital.

El municipio de Vetagrande se encuentra a ocho kilómetros de la ciudad de Zacatecas. Bajo su subsuelo hay una importante mina, la que explota Impulsora Minera Santacruz.

El otro evento sísmico de 2017 de magnitud 3.5, tuvo su epicentro en el Ecoparque Centenario (4 kilómetros al Este de Zacatecas.
“Ya es uno de 3.5, que ya nos estamos acercando a sismos de mediana intensidad, ya nos vamos acercando a 4”.

Bajo la zona reseñada se encuentra parte del sistema San Luis-Tepehuanes, “conformado por muchas fallas pequeñitas que por mucho tiempo estuvieron inactivas y ahora empiezan a mostrar signos de que están vivas”.

El registro muestra una trayectoria diagonal de norte a sur, “y toda esta actividad la asociamos a ese sistema de fallas” que va desde San Luis de la Paz (ubicado en el estado de San Luis Potosí) hasta Tepehuanes, Durango; atraviesa en el territorio estatal los municipios de Pinos, Zacatecas, Fresnillo y Sombrerete, y en Durango llega hasta Nombre de Dios y el ya mencionado Tepehuanes.

Pero los movimientos de terreno también se están registrando en el norte del estado, en Concepción del Oro. Dos con epicentro muy cerca de la Peñasquito de GoldCorp, considerada la segunda mina de oro más grande del mundo, el 23 de diciembre de 2014 y el 12 de abril de 2015, ambos de magnitudes 4.2, respectivamente localizados a 94 y 91 kilómetros al sureste de Parras de la Fuente, Coahuila.

El más reciente ocurrido en esa zona tuvo su epicentro a 68 kilómetros de Parras de la Fuente, Coahuila, ocurrió el 18 de marzo del 2017 y tuvo una magnitud de 3.9.

“Creemos que están asociados a la falla geológica de San Tiburcio”.

Hay otra zona en el estado que registra actividad sísmica reciente, esta que estaría asociada a los grabenes (fosas tectónicas) y semigrabenes que se presentan en colindancia con el estado de Jalisco, “los del sur sí –cree- son causados en su mayoría por formaciones naturales que se hacen en la Sierra Madre Occidental”.

“Sin embargo, tanto los movimientos de tierra del norte como los del centro, sí hemos localizado algunos epicentros muy cercanos a centros mineros”.

Estos son sobre los que le gustaría tener más elementos para poder determinar qué tanto es el riesgo o el peligro sísmico que pueden llegar a presentar, “si es que se sigue incrementando la tasa de actividad sísmica y sobre todo si se incrementan los niveles de energía acumulada que hacen que se presenten los sismos”.

“Sería fantástico que a raíz de los estudios que estamos haciendo con algún ente gubernamental, estatal, federal, local, pudiéramos echar andar una red sismológica a nivel estatal con la finalidad de documentar lo que es un secreto a voces, que comenta mucha gente que vive cercana a los centros mineros”, movimientos y vibraciones del terreno y estruendos que los alarman.

“Yo pienso que esto le serviría tanto a las mineras, al gobierno y sobre todo a la gente para poder saber si es que estos movimientos efectivamente son o no son causados por las detonaciones que se realizan en los centros mineros”.

Más que señalar a las empresas extractivas agregó, lo que hay que reiterar es la necesidad de implementar este sistema de medición de aceleraciones del terreno, “una red acelerográfica” que propone sea controlada por un ente autónomo pero que cuente con el respaldo de Gobierno del Estado a través de su Dirección de Protección Civil y la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Hiram Badillo Almaraz agregó que en el estudio que realiza conjuntamente con sus estudiantes de Ingeniería de la UAZ, uno de ellos de nivel de maestría, cuenta tanto con la colaboración de ex compañeros suyos de la Maestría en Ingeniería Estructural de la División de Estudios de Posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México, como de la Facultad de Ingeniería de la misma institución.

Este tema de interés público, y personal, de Badillo Almaraz, generó ya un trabajo que fue presentado como Sismicidad Histórica en el Estado de Zacatecas en el 21 Congreso de Ingeniería Sísmica realizado el año pasado en Jalisco, y que tiene como autores al propio docente y a su alumna de licenciatura, Maricela Venegas Hurtado.

El Consejo Nacional de Ciencia Tecnología (Conacyt) también le aprobó el año 2017 un proyecto para monitoreo de la estructura de los edificios históricos de la ciudad de Zacatecas, pero está sujeto a disponibilidad presupuestal. Hasta la fecha el académico no ha recibido ninguna notificación de que ya haya recursos para financiarlo.

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