Nueva fase de la campaña negra: más pólvora mojada

Nueva fase de la campaña negra: más pólvora mojada

La semana pasada inició una fase más de la campaña negra contra el candidato puntero en la competencia por la presidencia de la república. La señal de arranque fue un artículo de un “periodista” que durante años se ha dedicado a denostar a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y ahora afirma que el candidato que lo obsesiona está gravemente enfermo. El artículo habría pasado inadvertido a no ser porque todos los adversarios y los conductores y comentaristas de los medios de comunicación masivos le hicieron eco, no obstante que es público y notorio el ritmo de trabajo de campaña de AMLO, que lo ha llevado a visitar más de cien cabeceras distritales y a participar en eventos muy concurridos en número muy superior a los realizados por sus dos adversarios de la élite del poder: Ricardo Anaya y José Antonio Meade. El propósito es introducir dudas en el electorado sobre la capacidad física de AMLO para dirigir el país.
La nueva campaña sufrió un temprano revés con la disculpa obligada del vocero de Meade, Javier Lozano, por haber compartido en las redes un video que pretendía descalificar a AMLO por su edad, lo que produjo una respuesta enérgica de miles de twitteros, no sólo de los mayores de 65 años que tendrá AMLO en su toma de posesión del cargo de presidente de la república. El propósito empezó a frustrarse desde el momento en que AMLO se refirió al asunto inmerso en las movilizaciones masivas que su presencia propicia en todas las regiones del país, lo que implica un esfuerzo que ningún enfermo de gravedad sería capaz de resistir. A ello también ha contribuido la información difundida en las redes sobre las edades de dirigentes destacados al momento de su asunción del cargo: José Mujica en Uruguay, 74 años, Charles De Gaulle en Francia, 66 años, Winston Churchill en Gran Bretaña, 66 años, Mitterrand en Francia y Putin en Rusia, a los 65 años, y el gran Nelson Mandela en Sudáfrica, a los 76 años. Ejemplos que muestran que la experiencia fue la fuente de la sabiduría que mostraron en el ejercicio del encargo, y permiten concluir que la tenacidad, fortaleza y claridad de AMLO sobre el diagnóstico de la situación que vivimos los mexicanos, y sobre el contenido de la cuarta transformación que plantea, es la causa de fondo del masivo apoyo que muestran la mayoría de las encuestas publicadas hasta ahora.
También es pertinente recordar que hace meses intentaron posicionar la idea de que AMLO era un candidato destinado a perder en virtud de que ahora protagoniza su tercer intento por arrebatar las riendas del poder a la élite neoliberal, a lo que AMLO ha contestado con el dicho popular de que “a la tercera va la vencida”. Lo cierto es que una buena parte de los mexicanos estamos convencidos de que en 2006 y en 2012 existieron condiciones inequitativas de competencia, además de que se produjeron conductas ilegales de actores importantes como la propia Presidencia de la República, las cámaras empresariales y medios de comunicación, por lo que ha resultado muy natural que el movimiento de regeneración nacional resurja cada vez con mayor fuerza. El liderazgo de AMLO es indiscutible, lo mismo que su candidatura; podríamos decir que es una condición de la existencia de Morena, aceptada por todos sus integrantes y por quienes participan en el movimiento amplio. Un triunfo después de varias derrotas es un resultado que se ha producido en países con distintas culturas políticas en donde los electores premian la perseverancia y tenacidad de los candidatos.
Salvador Allende fue candidato a la presidencia de la República en cuatro oportunidades: en 1952, en 1958, en 1964 y, finalmente, en 1970 en una reñida competencia consiguió la presidencia de Chile convirtiéndose en el primer marxista en ganar un proceso electoral en el mundo capitalista. Por su parte, Luiz Inácio “Lula” da Silva, un obrero metalúrgico y sindicalista que fue candidato a la presidencia de Brasil en 1989, 1994 y 1998, hasta que en 2002 logró obtener la victoria reeligiéndose en 2006. En España, Felipe González fue elegido secretario general del PSOE antes de los pactos de la Moncloa y, ya en democracia, logró su curul como diputado en 1977, siendo el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, sin éxito, en 1977 y 1979. Fue hasta las elecciones de 1982, tras obtener el PSOE la mayoría absoluta, cuando fue investido presidente del Gobierno. Su mandato de 13 años y medio fue el período más largo de un jefe de Gobierno de la democracia en España. Y en Francia, Francoise Miterrand también logró ser presidente al cuarto intento y su mandato también ha sido el más largo hasta ahora.
Por todo lo anterior, hay elementos para afirmar que la nueva fase de la campaña negra contra AMLO también fracasará. Es pólvora mojada.

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