¿Para organizarse?

¿Para organizarse?

Por supuesto, dadas las condiciones hasta inciertas por las que transita la actual elección federal, presidencial, era de esperarse, la conclusión (política) posible, elaborada por el EZLN. En nota de Elio Enríquez, para La Jornada, se posicionan: “Ante quienes plantean la opción de reforma, el EZLN propone resistencia y rebeldía.” Era de esperarse sobre todo por lo que ellos observan, desde su rebeldía, una conclusión nada buena ni tranquila parta el futuro inmediato, certera y descriptiva, de una situación que ven, analizan y definen, sin aspavientos: Enloquecido, el capital no va a permitir que AMLO gobierne, advierte Galeano.
La nota más que terrible es real, muy real, para quien quiera ver eso como realidad: Enloquecido, el capital, va e ¿irá más allá de la buena voluntad cívica, política y prodemocrática de AMLO? Quien para esto último tendrá que ser mucho más tolerante e incluyente, de todo aquel, aquella, individuo, persona, pueblo que se sienta ser o francamente sea o se considere a sí mismo, prodemocrático. No se necesita más, creo. Ni tampoco se puede exigir más a quien de ese modo inicie a ser en los hechos, es decir, ya más allá de las ideas: prodemocrático o se consolide como tal si ya se siente ser, en efecto, democrático, condición política que ojalá dure hasta julio y más allá para poder observar qué tanto logra o logró avanzar ese ideal (el democrático) veces tan lejano, otras tan cercano, pero sin llegar a ser aún, una estricta profesión de fe democrática, ostensible en impulsar y luchar por vivir democráticamente: en la casa, en la escuela, en la Universidad, etc. ¿Y de ahí, a la calle, a la plaza, a partir de la vida interna organizacional democrática impulsada y vivida en la escuela, en la Universidad, Instituto, taller, fábrica, etc.
Por supuesto, es elemental en esto el promover, la conversación democrática en donde se esté o siquiera iniciar a desplegar la conversación prodemocrática, donde se pueda. ¿Cómo podrá haber, sin la movilización amplia de la actitud prodemocrática, en donde se esté, el inicio siquiera de un actuar democrático? El cambo a descubrir es “inmenso” porque siempre podrá encontrar gente, lugares y condiciones para pensar políticamente y ver si se está dispuesto a luchar por mejorar JUNTOS y no sólo darse a reclamar como individualidades que no tuvieran relación alguna entre sí.
Lugar y condición van juntos, o deberían, porque cuando eso ocurre puede emerger la charla, plática y según se avance podrá llegarse a dialogar, jalada ya, la sola conversación por temas y éstos, ¿qué hacen? Algo tan importante como jalar con la conversación la realidad hasta convertirla en significados que se conviertan en juegos significados que lo menos que hacen es inducir, llevar, a reconocer qué realidad se vive, se habita y cómo siendo uno su creador, luego lo domina a uno, si uno no construye algo capaz de organización ponerle límites. Sí, claro, luego eso puede llegarse a concreta y se concreta, por el libre y comprometido esfuerzo de cada uno, en instancias u organizaciones, profesionales, gremiales, dentro de la organización en donde se esté. Por supuesto, esto tiene o acarrea consecuencias, todo depende de que organización se crea: club, célula, sindicato, partido, etc.
Lo único cierto de todo esto es que sólo tendrá “vida” mientras sea atendida como se debe, aquello que se creó y que es una organización del tipo y los alcances que sus integrantes fijen o establezcan como reglas, actas, etc. Verdaderas herramientas que registrarán la actividad o la falta de ella y esto tiene que ver con los significados que hayan sido consensados, por la mayoría, no por la autoridad. A ésta es a la que hay que contener para que no se propase, más allá de ella es y punto.
¿Qué se está montando una elección de Estado? ¿Y? ¿Qué hay dispersión? ¿Y? Por lo pronto, si AMLO, llega, aunque sea de paso, hay que procurar que y no sólo hable. Para hablar, hay que construir sentido, si no, ¿qué caso tiene?

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