La clave es la gobernanza

La clave es la gobernanza

Con graves y contrastantes rezagos sociales y económicos, expresados en la pobreza de más de la mitad de la población, y elevados índices de criminalidad, corrupción e impunidad, México se aproxima a las que quizás sean las más cruciales elecciones de su historia.
En un esquema electoral democrático es difícil pronosticar cuáles serán los resultados. Tal vez lo único previsible sea que quienes ganen no tendrán tan amplia mayoría como para gobernar exclusivamente según sus programas, promesas y compromisos.
En ese escenario brilla con luz propia la gobernanza, ese esquema que puede convertir a cualquier persona en actor y partícipe en la toma de decisiones, seguimiento y evaluación de las políticas públicas e implica que los gobiernos adopten prácticas que hagan realidad la participación social.
La gobernanza no puede verse como graciosa concesión de quienes detentan el poder público, porque la evolución de la sociedad hace mucho comenzó a reclamarla y hoy en día no solo es un noble instrumento de la democracia, sino un sistema de interacción política, social y administrativa cuyo uso es imprescindible. Ningún Estado moderno que se precie de serlo puede negarse a la gobernanza.
Los mexicanos, que desde hace años son más activos y exigentes, no en todas partes están dispuestos a esperar cambios sexenales para colmar sus expectativas de renovación en las relaciones con los gobernantes, y ya han logrado que algunas entidades federativas avancen hacia la gobernanza.
Tal es el caso de Zacatecas, donde el reclamo social ha coincidido con los objetivos del gobierno estatal de democratizar y permitir a los ciudadanos intervenir en el diseño de las políticas públicas y el seguimiento y evaluación de las obras.
Las estrategias de apertura se muestran en las plataformas virtuales desde las cuales se puede influir en las políticas públicas, dar seguimiento a todas las acciones del gobierno e incluso interactuar con funcionarios de la administración.
El próximo 1 de julio, cuando se disputarán 500 diputaciones federales, 128 senadurías, ocho gubernaturas, una Jefatura de Gobierno en la Ciudad de México, y mil 596 presidencias municipales entre otros cargos, todas las entidades federativas deberían encaminarse a la instauración de estrategias digitales para abrir los ciudadanos la etapa de mejores prácticas de gobierno.
No aprovechar socialmente las herramientas tecnológicas a su máxima potencialidad podría ser un error que ni la sociedad ni la historia perdonarían a los gobiernos remisos, que irremediablemente caerían en vicios antidemocráticos propicios para la corrupción, y dificultarían el tránsito a la legalidad y la transparencia.
El desafío en todo el país es construir nuevas estructuras de poder capaces de interactuar con ciudadanos y organizaciones para definir los principales y más urgentes problemas susceptibles de resolverse conjuntamente.
El empoderamiento de los ciudadanos, como se dice arriba, no es graciosa concesión, porque su colaboración es indispensable para eficientar la gestión pública. Gobernadores y presidentes municipales deben ser pragmáticos, conocer los caminos de la región y todas las calles de las localidades para dar soluciones concretas y acertadas, tareas en las que deben acompañarse de los ciudadanos, que son quienes como nadie más conocen los problemas y su contribución para resolverlos es invaluable.
En este entorno la gobernanza se manifiesta como insuperable modelo de comunicación política, no surgido de sistemas novedosos puestos a prueba, sino exigidos por una sociedad que evoluciona rápidamente y está muy consciente de la urgencia de hacer cambios en los métodos de gobierno.
Zacatecas, debemos congratularnos, lucha efectivamente por superar ese mar de rezagos en el que podría hundirse la nación. Así lo prueban sus plataformas digitales abiertas al escrutinio, debate y participación pública: Obra Transparente, Indyce, Decidiendo Juntos, y Proponle a Zacatecas.
Sin gobernanza ni acciones oportunas y pertinentes no encontrarán solución adecuada y efectiva problemas como corrupción, impunidad, violencia, seguridad, agua, migración interna y externa, desempleo, pobreza, desigualdad social y económica, desigualdad entre hombres y mujeres, cambio climático, insuficiencia presupuestaria y rezago educativo.
Las próximas elecciones no solo serán las más grandes de la historia de México. También las más disputadas y no son pocos quienes apuestan a convertirlas en las más conflictivas.
Pero ante todo pronóstico adverso, debemos considerar que estamos ante un proceso electoral capaz de convertirse en la gran oportunidad deseada por los mexicanos para vencer todos los obstáculos que sucesivamente han impedido el progreso firme de la economía nacional y el desarrollo humano justo, en un clima de paz y bienestar para todos. La clave es la gobernanza

*Titular de la Coordinación Estatal de Planeación

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