Amnistía e indulto

Amnistía e indulto

La amnistía, es una ley expedida por el Congreso que extingue la acción penal y las sanciones impuestas, excepto la reparación del daño en los términos de la ley que la declara.
No procede en el caso de los siguientes delitos dolosos, entre otros:
Delitos contra instalaciones aéreas.
Delitos contra la salud.
Delitos de violación.
Delitos de corrupción de menores.
Delito de trata de personas.
Delito de secuestro.
Durante el gobierno de algunos presidentes en los siglos XIX y XX, se decretaron leyes de amnistía: con Benito Juárez; con Sebastián Lerdo de Tejada; con Lázaro Cárdenas; con Manuel Ávila Camacho; con Luis Echeverría y con Carlos Salinas de Gortari.
Tal beneficio es para personas involucradas en delitos de tipo político y social, como opositores y enemigos de la república; conspiración; rebelión; integrantes en marchas; inminente invasión territorial y protesta etc.
Los atenienses dieron ese nombre a una ley que ordenaba un recíproco olvido de todas las injurias recibidas durante la guerra para mejorar la paz.
Procede del griego que significa olvido y por eso, más que un derecho de gracia por perdonar, es un derecho de olvidar.
El indulto, es un beneficio que otorga el presidente o mandatario a una persona, para anular, reducir o cambiar la sanción impuesta en sentencia irrevocable.
Su origen es del latín indultus, y refiere a la gracia que permite eximir a alguien de un castigo o modificar una sanción.
Igual que en la amnistía, no procede para delitos de carácter doloso. Pero en la primera, se olvidan las faltas y surte efectos para todos los involucrados, mientras que en el indulto solamente se perdona el castigo que ya ha sido impuesto en sentencia irrevocable y el beneficio lo recibe una persona determinada.
Hace dos días, el martes 24 del presente, La Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, aprobó una Ley de Amnistía, que considera a las personas involucradas en el contexto de protestas de tipo político y social del primero de diciembre de 2012 a 2015. Ciertamente que debe haber ajustes a esta disposición, porque aún y cuando no benefició a todos los participantes sino solamente a 500, conviene determinar los motivos por los que el resto permanece aún preso o, también, el por qué algunos se harán acreedores a obtener tal beneficio.
Desde hace doce años, AMLO quien permanece en el lugar número uno de preferencia en relación con sus lejanos cuatro contendientes, como el candidato presidencial por MORENA ha sido motivo de todo tipo de ataques, unos tan trillados que suenan ridículos: “es un peligro para México”; “quiere convertir a México en Venezuela”; “dará amnistía para los delincuentes, violadores, traficantes”. De los más recientes: “utilizó un avión para trasladarse a Sonora”; “no sabe hablar inglés”; “tardó mucho tiempo en estudiar la carrera”; “que haga público su patrimonio”; “que diga de qué ha vivido en todos estos años”; “de dónde obtuvo los tres departamentos”.
En el primer debate del pasado domingo todos y cada uno de los cuatro candidatos, en lugar de dar a conocer sus propuestas, se caracterizaron por sus ataques en contra de AMLO. Todos con una gran historia de corruptelas, pillerías y tropelías que han cometido en contra del pueblo.
Un Ricardo Anaya con un total cinismo, que tiene una carpeta de investigación en su contra por la comisión de diversos delitos como lavado de dinero, enriquecimiento ilícito. José Antonio Meade con un desconocimiento por la realidad que estamos viviendo e involucrado también en delitos de corruptelas por acción y omisión. Un Jaime Rodríguez que más que candidato, parecía que estaba en una actuación de payaso, sin reparar en que siendo gobernador de Nuevo León, los índices de inseguridad aumentaron y, los problemas en los Centros de Readaptación Social, provocaron presos muertos y gravemente lesionados. Una señora Margarita Zavala que sin ninguna autoridad moral, hablaba sin tomar en cuenta que fue en el sexenio de Felipe Calderón su esposo, cuando se agudizaron la flagrante violación a los derechos humanos, la inseguridad, y comenzó la torrente de sangre que recorre el territorio mexicano.
México vive en el terror. En el infierno. Nuestro país es el infierno mismo. Quien lo niegue o se sorprenda finge realmente. Para muestra un botón. Los tres jóvenes cineastas que fueron privados de la vida de manera atroz previo a su secuestro, no nos deja más que pensar en el infierno. Si hay infierno, no esperemos la muerte para condenarnos como es el credo de la religión católica.
Todo, debe servir para que el 1 de julio, reflexionemos, analicemos que se debe votar por la mejor opción.
No es lo mismo amnistía que perdón. Los que nos atacan y han mantenido a los mexicanos en la degradación, son los mismos que han desatado la campaña de miedo en contra de AMLO. Los mismos que nos han impuesto gobiernos que no quieren dejar sus cargos son quienes tratan, a toda costa de implementar la confusión entre los ciudadanos de nuestro país.
Amnistía, no es perdón. Indulto no es impunidad. Son conceptos totalmente distintos.

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