Con Díaz-Canel da comienzo una nueva era en Cuba

Con Díaz-Canel da comienzo una nueva era en Cuba
Miguel Díaz-Canel fue proclamado ayer presidente de Cuba en una sencilla ceremonia celebrada en el Palacio de las Convenciones, en La Habana. Al término, saludó al lado de su antecesor, el histórico líder revolucionario, general Raúl Castro. Foto Ap

La Habana. Cuba empezó este jueves una nueva era, luego de seis décadas de revolución: el octogenario general Raúl Castro entregó la presidencia de los consejos de Estado y de Ministros a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, un civil 30 años menor comprometido en dar continuidad al legado de sus antecesores y a reformar el modelo económico socialista.

El Parlamento cubano proclamó con 99.83 por ciento de los votos a Díaz-Canel, único postulado para el cargo.

Tras la proclamación, Raúl Castro y Díaz-Canel subieron al estrado del Palacio de las Convenciones, donde se abrazaron mientras los diputados aplaudían en lo que fue el sencillo acto de traspaso presidencial.

En su primer discurso como gobernante ante la Asamblea Nacional, Díaz-Canel aseguró que Cuba seguirá siendo verde olivo, apoyándose en los dirigentes históricos, y agregó que tendrá en Raúl Castro a un guía, en una señal hacia el ala revolucionaria de líderes históricos.

El mandato dado por el pueblo a esta Legislatura es dar continuidad a la Revolución Cubana en un momento histórico crucial, que estará marcado por todo lo que debemos avanzar en la actualización del modelo económico, afirmó.

Hoy iniciamos un mandato al servicio de una nación, fueron las primeras palabras de Díaz-Canel, quien reconoció que no estamos inaugurando una Legislatura más.

Dedicó el primer pensamiento a la generación histórica que hizo la revolución y señaló que Cuba espera de nosotros que seamos ellos mismos, en una señal de continuismo a su futura gestión.

Más adelante, llamó a ejercer una dirección cada vez más colectiva en permanente vínculo con la población e indicó que confía en el apoyo decisivo del pueblo cubano, sin el cual es imposible avanzar con éxito en medio de amenazas y desafíos que nunca serán pocos para un país empeñado en hacer revolución.

Aseguró que su antecesor encabezará las decisiones de mayor trascendencia al permanecer al frente del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) como primer secretario hasta 2021, cuando Raúl Castro espera que su sucesor se haga cargo también de ese puesto.

El cambio de mando fue sencillo, sin pompas, pero muy aplaudido. Tras alzar el brazo izquierdo de su relevo, Raúl Castro dejó su asiento en la mesa principal del Palacio de las Convenciones, que fue inmediatamente ocupado por Díaz-Canel. Al lado permaneció la silla vacía del comandante Fidel Castro, fallecido en 2016.

Con Díaz-Canel fueron elegidos también los demás miembros del Consejo de Estado: el primer vicepresidente –el sindicalista afrocubano Salvador Valdés, de 72 años–, cinco vicepresidentes, un secretario y 23 miembros. Los nuevos ministros se conocerán a mediados de año.

En la clausura, Raúl Castro aseguró que la elección de su sucesor no era producto de la casualidad, sino que se previó. Dentro de un conjunto, el mejor, según nuestra modesta opinión y la del partido, ha sido el compañero Díaz-Canel, añadió.

El general de 86 años recordó que el partido preparó a una docena de jóvenes, la mayoría de los cuales llegaron al buró político, pero no logramos materializar su preparación. Díaz-Canel fue el único sobreviviente de ese grupo.

Si bien Díaz-Canel fue electo para un mandato de cinco años, Raúl Castro vaticinó que se quedará por dos quinquenios.

Castro añadió: la revolución es la obra más hermosa que hemos hecho. Nuestra arma más importante es la unidad de todos los revolucionarios y del pueblo, reportó Cubadebate.

Por televisión, en sus casas o centros laborales, los cubanos siguieron los detalles de la sesión histórica del Parlamento, en la cual se eligió al ingeniero Díaz-Canel como el primer presidente de la era era posterior a los Casto.

Tras el triunfo de la revolución, en 1959, y desde que Fidel Castro asumió el gobierno en 1976, es la segunda vez que un presidente cubano no lleva el apellido Castro (la primera fue Osvaldo Dorticós), no integra la generación histórica, no viste uniforme militar y no es el primer secretario del gobernante PCC.

Los cubanos saben que Díaz-Canel no tiene el expediente de Raúl Castro, ni la oratoria de Fidel, pero esperan que su nuevo presidente potencie las reformas económicas para mejorar sus vidas.

Esperamos más cambios. El poder pasa a una persona mucho más joven, con nuevas ideas y perspectivas, entonces esperamos que las reformas vayan más rápido, consideró Yani Pulido, de 27 años, y mesera en un bar privado de La Habana Vieja.

De él sé muy poco. Un nuevo presidente que prácticamente no conocemos, a mí eso me llama la atención, se quejó Raúl Portillo, de 79 años, vigilante en un almacén estatal.

Más de 70 por ciento de los cubanos nacieron en el gobierno de los hermanos Castro o envejecieron junto con los líderes históricos de la cúpula gobernante. Las comparaciones resultan inevitables.

La camarera Yani Pulido es una de las admiradoras del nuevo presidente. Me impresiona un poquito por su parecido al actor estadunidense Richard Gere, pero no tiene el carisma ni la oratoria de Fidel. Si lo comparamos con él, y es difícil no hacerlo, entonces claro que se queda corto, añadió la joven.

Muchos cubanos conocían a Díaz-Canel como una figura poco carismática que había mantenido un perfil público tan bajo que era prácticamente inexistente.

De Díaz-Canel sólo sé lo que transmite el noticiario de televisión, dijo Héctor Fuente, de 36 años, conductor de un bicitaxi, refiriéndose a las apariciones cada vez más frecuentes de quien hasta ahora había sido primer vicepresidente de Cuba.

Esta imagen cambió ligeramente este año, cuando los medios empezaron a prestar cada vez más atención a sus apariciones públicas, incluyendo declaraciones del mes pasado a reporteros en las que prometió que el gobierno sería más receptivo.

Díaz-Canel inició su carrera política en la provincia central de Villa Clara, donde fue primer secretario del Partido Comunista, cargo equivalente al de gobernador. Ahí, sus conciudadanos lo describen como un funcionario trabajador y con estilo de vida modesto, dedicado a mejorar los servicios públicos. En 2009 fue nombrado ministro de Educación Superior y desde ahí ascendió a la vicepresidencia del país.

Durante su discurso ante la Asamblea Nacional, el presidente, quien cumple 58 años este viernes, pidió no dudar de las nuevas generaciones que hoy asumen responsabilidades, porque en ellos la revolución sigue y seguirá viva.

El principal reto de Díaz-Canel será construir el indispensable consenso político alrededor de su figura, afirmó el politólogo cubano Rafael Hernández, director de la revista Temas, publicación local dedicada a las ciencias políticas y sociales.

Descentralizar el Estado, el gran reto, considera analista

En el plano político Hernández señaló que el nuevo mandatario tendrá que enfrentar el tema de la descentralización del Estado, el proceso de redistribución de poder a todos los niveles, lo cual exige ingentes esfuerzos que incluyen un cambio de mentalidad en todas las instancias.

Otros analistas, piensan que Díaz-Canel deberá esforzarse por actualizar el modelo económico, un proyecto iniciado por su antecesor, Raúl Castro.

En el ámbito doméstico, tendrá que forjar una legitimidad que fue natural en los Castro, pero no en un líder nacido después de la revolución de 1959.

A nivel diplomático lidiará con el recrudecimiento del bloqueo que Estados Unidos le aplica desde 1962. El presidente Donald Trump dio marcha atrás al acercamiento que había con la isla desde finales de 2014.

En el plano económico, la tarea más urgente será la unificación de las dos monedas nacionales que circulan en el mercado, además de la eliminación de tasas de cambio preferenciales para empresas estatales.

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