Medios y Tribunales, Trincheras de Poderes Fácticos

Medios y Tribunales, Trincheras de Poderes Fácticos

Hay analistas que hablan de la judicialización de la política, es más preciso plantearlo al revés: la politización de la justicia. Pero el uso del Poder Judicial como instrumento de facciones políticas determinadas, ha sido una práctica que puede verse aumentada en otros países de América Latina, como Argentina y Brasil. Después de una década de políticas sociales que logran disminuir la pobreza en esos países, los grupos de adinerados poderes fácticos veían esos gobiernos como un obstáculo para operar con toda libertad. La captura del Estado por dichos poderes fácticos hace posible que usen la regulación para sacar ventajas absolutas, apropiándose de enormes montos de riqueza que provienen de la ‘libertad’ de explotar selvas, quedarse con reservas de agua, disponer de los energéticos o controlar los mercados. Los gobiernos con sellos populares son un estorbo para esas ‘libertades’. En América Latina han hecho gigantescas fortunas en estos esquemas de las ventajas que les da controlar al Estado. No sólo se quedan con las ganancias de la obra pública, y los dividendos que les dejan el control de la función regulatoria, sino se apropian de la renta púbica directamente para apuntalar sus inversiones. Esos poderes fácticos se adueñaron de Estado y no quieren competencia que les quite ese paraíso económico, el cual, claro está, es la causa de fondo del crecimiento exponencial de la desigualdad en estos países.
Pues bien, cuando actores políticos representan una amenaza a su negocio, esos grupos de hombres megáricos entablan una guerra. Para esto, tienen entre sus inversiones la posesión de grandes consorcios de medios de comunicación que les sirven para formar opinión pública, la cual manipulan para proteger sus intereses. El Clarín en Argentina, El Globo en Brasil o Televisa y Radio fórmula en México son ejemplos claros del tema. También por eso bloquean el crecimiento de medios libres. Y con los medios masivos en sus manos, hacen juicios mediáticos contra sus enemigos políticos (para eliminarlos moralmente a través del desprestigio), y sobre dichos juicios mediáticos construyen rutas judiciales para eliminarlos políticamente. Su guerra tiene tintes de fascismo plutocrático porque parten del antagonismo ‘amigo-enemigo’, y no ‘aliado-rival’ de las lógicas democráticas. A los enemigos no se les derrota, se les elimina. Así las cosas, observamos como a través de los tribunales se entabla una guerra politicida contra Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Dilma y Lula en Brasil. En México la combinación de medios que mueven el miedo y el desprestigio, y tribunales que actúan por consigna u órdenes de los poderes fácticos, anuncian lo que ya vimos en los dos países que mencionamos. Ya constatamos que el PRI tiene cuatro ministros de siete en el Tribunal Electoral que son capaces de sacrificar la poca credibilidad de sus órganos jurisdiccionales por obedecer una instrucción. Además, la otra pieza que completa el escenario: la ley de seguridad interior. Con lo cual el triángulo se cierra: medios, tribunales y fuerzas del orden. El triángulo de trincheras que protege los poderes fácticos del saqueo de la nación.

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