Al aire

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La Gualdra 333 / Radio

 

 

Son las siete de la tarde. No hay nadie en casa. Subo a la azotea con una radio de baterías y sintonizo Radio DIF, una estación de FM, la única por aquel entonces, que trasmite a lo largo del día música clásica, pero a de siete a ocho de la noche un poco de rock, hora en la que me acuesto a ver las estrellas y a clavarme en las texturas de la música.

Son los años ochenta y vivo en una ciudad de Zacatecas, como podrá haberse dado cuenta, estimado lector, un tanto marginada. Las demás estaciones la verdad no valen la pena. Entre las más famosas está la L.K, que sólo lanza al aire música de moda y comercial. Luego de las once de la noche un poco de rock. La otra, Sonido Estrella, a veces, como por error, pone una que otra rola, pero no tienen una programación interesante.

Nací con la maldición de mi padre: rojo y medio hippie. La música que la gente escucha no es música para mí. En mi casa hay un estéreo gradiente y cientos de discos. Mi hermano me bombardea con Judas Priest, Def Leppard, Iron Maiden y Motley Crüe, luego de haberme acercado al lado oscuro con Kiss; mientras mi padre me presenta las grandes ligas: Genesis, Yes, Led Zeppelin y Pink Floyd.

Esa hora en la radio DIF hace la diferencia, aunque, lástima, casi siempre ponen lo mismo. Cómo desearía tener una estación de radio y trasmitir música buena. Con esos deseos llegué a los años noventa; antes había pasado por la emergencia del rock en español y escuchado radio UVA desde Aguascalientes, una estación que ya hubieran deseado los zacatecanos; así como por mis años de tardeadas en la disco, cuando los dj´s ponían algo de rock –hasta me convertí en chico disco, aunque bueno, las chicas también influyeron. Los noventa definitivamente sonaban mejor que los ochenta, olía a espíritu adolescente.

Pero en la radio seguía habiendo un enorme vacío. Por ahí alguien le dedicaba una hora completa a los Beatles. El rock en español ya sonaba un poco: Los Caifanes, Fobia, Soda Stereo, Los Amantes de Lola, pero, en general, la radio seguía siendo para Juan Pueblo, y, oh desgracia, qué lejos estaba yo de ser así. Me empeñaba en escuchar Pearl Jam, Alice in Chains, The Temple of Dog, The Smiths, The Cure, gente que no salía en la radio.

La primera década del dos mil trajo más música buena, pero en el aire seguía sonando lo mismo de siempre. Al fin, una década después nace La Rockanrolera. Rock todo el día. Y mejor aún, programado por mí. Sé que ya es un poco tarde, pues ya existen muchas estaciones por internet, o la maravillosa página de Radio Garden, pero no importa, con un celular y un par de bocinas, puedo salir al jardín, fumar un cigarrillo y escuchar buena música rock.

Hasta la fecha, aunque ya se diversificó, la radio sigue siendo de las masas. No puedo negar que hoy hay gente interesante, con buenas propuestas, con rolas excelentes, pero que desgraciadamente, llegaron muy tarde, ahora que ya estoy conectado a la matrix.

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-333

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