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Complot más que traición

Complot más que traición

¿Y si la pasión y muerte de Cristo para señalarlo e identificarlo y posteriormente crucificarlo hubiera ocurrido por una convención o acuerdo previo en lugar de la traición? La religión que tiene en la fe y el dogma a sus pilares es un terreno fértil para la mentira y los mitos. Por estos días transcurre la semana santa llamada también semana mayor. En esta época se celebra lo que los evangelios señalan como los últimos días en los que el judío Jesús de Nazaret sufrió la pasión y el martirio por haberse declarado Rey de su pueblo. Sobre este pasaje que dio origen a la doctrina cristiana existe uno más de los varios evangelios que escapan al canon de esta religión. Como sabemos las escrituras canónicas se atribuyen a aquellas inspiradas por Dios. Las demás que escapan a este canon se consideran apócrifas. Por ello debe entenderse lo que había estado oculto y por lo tanto se mantenía como un secreto. Otra acepción del término tiene que ver con una versión supuesta o fingida, o lo que es lo mismo, no auténtica. Esto y no otra cosa es lo que se considera el documento que en 2006 la National Geographic Society presentó tras concluir con la restauración y traducción de un manuscrito que se creía perdido: El Evangelio de Judas. Su lectura permite una explicación muy distinta a la conocida por la tradición católico cristiana en torno a la relación entre el nazareno y Judas Iscariote. Una diferencia entre este evangelio con sus pares es la de que es un texto que se inscribe en la tradición gnóstica, filosofía abrazada por la secta de los primeros cristianos cuyos integrantes se consideraban poseedores del conocimiento sobre la naturaleza y los atributos de Dios. El Evangelio de Judas fue encontrado en Egipto en 2006 y se considera que fue escrito en el año 200 d.c. Contrario a lo que otros evangelios mencionan del único de los apóstoles que además de Jesús era de Judea, pues los otros procedían de Galilea, es la versión de que al que se ha considerado como traidor y quien lo entregó a sus enemigos, fue en realidad su mejor amigo y quien se encargó de iniciar su Pasión por pedido expreso de su maestro. Al respecto el estudioso de las sagradas escrituras y conocedor del Evangelio que nos ocupa, Fernando Klein Caballero menciona: “El Evangelio de Judas establece con toda claridad. ‘Tu sobrepasaras a todos. Tu sacrificarás al hombre que me recubrió’. Es decir, Judas habría ayudado a Jesús a liberar su espíritu del envoltorio carnal, con lo cual se puede transformar la visión clásica de Judas…
[Continúa diciendo Klein] Gracias a esa tarea el cristianismo comenzaría a dar sus primeros pasos. Judas habría ayudado a poner el punto final al ministerio de Jesús para dar lugar al momento de la pasión…”, (véase “D”. Suplemento dominical de El Sol de Zacatecas, 25/0372018, pp. 2 y 3). De una fácil, obvia y hasta lógica lectura del Evangelio en cuestión se infiere sin mayores problemas que. Lo que Judas Iscariote hizo no fue sino obedecer la orden, el convenio o complot que había acordado con su líder y amigo, además de coterráneo.
¿Porque entonces la tradición católico romana ha ubicado al judío Iscariote (y con él a todos los judíos) como su villano favorito al que etiquetó como el culpable y traidor que, por unos denarios, entregó al nazareno para que fuera juzgado y llevado a la cruz por el Sanedrín, consejo de sabios de Judea que juzgaban los asuntos del Estado y la religión, para quedar bien con los gobernantes romanos contra cuyo poder atentaba la popularidad y el carisma resplandeciente y seductor de Jesús? La respuesta no puede encontrarse sino en que al señalar a judas como traidor tiene su explicación en la lógica el de conservar el poder y el negocio que representa la propagación de fe y la conservación del dogma, premisas básicas de Roma y los Papas y demás jerarquía de la clerigalla católica. ■

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