“Reuniones de seguridad pública a modo”

“Reuniones de seguridad pública a modo”

El sábado 6 de marzo pasado, el Comisionado Nacional de Seguridad Pública, Renato Sales Heredia, hizo planteamientos diversos a fin de mejorar la seguridad Pública en el país. Habló primero del fortalecimiento de las corporaciones de seguridad pública municipales, estatales y federales. Dijo y con razón “Una policía respetada que es valorada en su trabajo, sin duda, dará mejores resultados”
Es cierto lo que afirma el funcionario, sólo que ¿cómo lograrlo?
En los países desarrollados, invariablemente todos los policías vienen de la Universidad o academias ex profeso para una preparación que implica: legislación fundamental, problemas sociales y políticos del país, ética laica, prevención del delito, mecanismos de disuasión, problemas de la comunidad y desde luego psicología social y psiquiatría para el control personal de las emociones. La policía judicial, por su carácter de investigadora debe ser resultado de cinco años en alguna universidad. Luego vienen los cursos, maestrías y hasta doctorados.
La academia y no otra cosa es lo que hace que una policía sea respetada, por el reconocimiento social a su nivel académico y cultural y su capacidad para entender los fenómenos sociales.
En otros países primero se prepara al policía según su futura área de trabajo: ¿investigador o preventivo? Luego, un vez que egresa (capacitado) se le da el empleo, no antes.
En México. De pronto sale a la luz pública una convocatoria: A “todos los interesados” para ocupar el cargo de policía… Invariablemente acudirán los jóvenes en desempleo o con el mero interés del empoderamiento y Así se ocuparan los cargos de policía por exclusión, no por vocación. Por lo tanto proclives a la corrupción, al abuso y a la ignorancia y negligencia.
Luego proceden a la aplicación del polígrafo para “detectar las mentiras en que pueda incurrir el policía reclutado” ¡hágame favor!, Se trata de un aparato que detecta los cambios de sistema nervioso. A partir del “resultado” se otorga credibilidad, honestidad y hasta capacidad. Pomposamente se le llama “examen de confianza” a la aplicación del polígrafo y se considera al policía “acreditado”.
Durante el gobierno de Zedillo pasaron a las filas de la policía federal más de cinco mil soldados del Ejército Mexicano. Imagine, ¿Qué capacidad en funciones de seguridad pública?
En cuanto a las estrategias de la federación: “implementar el protocolo nacional sobre el uso legítimo de la fuerza, prevenir la violencia por el uso de armas de fuego, continuar con las campañas de desarme voluntario y consolidar el número de emergencias 911”, concluyó el Comisionado Nacional.
Es insostenible hablar de la prevención del uso de armas de fuego a partir de una campaña de desarme voluntario, sin hacer referencia al asunto de fondo: la introducción de armas de asalto de los Estados Unidos hacia nuestro país. Conducta reiterada a diario y hasta a veces bajo un programa organizado por el Comando Norte del gobierno de los Estados Unidos.
La operación “Rápido y furioso” es el claro ejemplo de la perversidad de los Estados Unidos y de la mediocridad y sumisión de nuestro gobierno federal. Operativo que introdujo y distribuyó entre la delincuencia organizada miles de armas de asalto, “para rastrear el camino que seguían las armas” dijeron los cínicos al entreguista de Felipe Calderón, al que ya le habían entregado millones de dólares con el “Plan Mérida”.
Insiste por un lado el Comisionado Nacional en dar prisión preventiva a ciudadanos mexicanos que porten o resguarden algún arma. Tal vez un rifle 22 para matar conejos, pero, insistimos nosotros que el comisionado olvida lo principal, el trasiego de armas: armas por droga. Hasta aquellos niveles debiera ser el control y no a ciudadanos que por razones de seguridad, de trabajo o hasta de subsistencia portan armas de calibre realmente insignificante.
Todo eso vino a decir Renato Salas en la Conferencia Nacional de Secretarios de Seguridad Pública, Zona Occidente.
Sería positivo que esas reuniones calendarizadas anualmente, fueran abiertas a abogados, sociólogos, criminólogos, profesores universitarios. Seguramente los temas serían enriquecidos. De otro modo se cae en el autoengaño y en la autocomplacencia.
LOS UNIVERSITARIOS DE LUTO
“Fallece Tarsicio Pereyra”. Destaca en primera plana de la sección local el diario la Jornada, del miércoles 7 de marzo pasado.
Bien por el sentido homenaje de los universitarios encabezados por el Rector en el patio central de Rectoría. Se habló de la obra de Tarsicio, su semblanza, su carácter de universitario distinguido, bien. Faltó hablar del hombre de convicciones de izquierda, del luchador social en los movimientos campesinos. De su congruencia. “¿Por quién doblan las campanas”? ■

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