Se desploma Anaya

Se desploma Anaya

Analistas políticos y diversas encuestadoras cerraron el mes de febrero con un pronóstico contundente sobre el desplome de Anaya, ante el crecimiento de sus puntos negativos por sus escándalos de supuesta corrupción.
No nos toca decidir a los ciudadanos si los resultados de este nuevo posicionamiento electoral son legítimos o si su trasfondo es legal o no, lo cierto es que mediáticamente el candidato de la coalición Por México Al Frente (PAN, PRD y MC), empezó a acumular puntos negativos en una caída que hasta hoy parece incontrolable. El beneficiario, obvio, es el candidato José Antonio Meade, que en términos generales se encuentra entre 6 y 8 puntos en las preferencias electorales, por abajo del puntero, Andrés Manuel López Obrador.
Lo mismo es entre las principales empresas encuestadoras, que en programas de análisis político en radio y televisión, pero la conclusión es la misma. Si Anaya no aclara rápidamente su situación legal ante la Procuraduría General de la República, el daño a su campaña sería irreversible y tendría que decirle adiós a su aspiración a la presidencia de México.
Por otro lado, en otro sector importante en la sociedad, se cree que la idea de involucrar a Ricardo Anaya en un acto de corrupción es una estrategia desesperada de los coordinadores de campaña de José Antonio Meade, que a toda costa pretende eliminar al queretano ahora que estamos en intercampañas, para poder iniciar la campaña definitiva el primero de abril, en segundo lugar y desde ahí abocarse a derrotar al puntero.
La conclusión de este gran embrollo político electoral es que se trata de una apuesta arriesgada para el equipo de José Antonio Meade, pero el caso tomará curso jurídico hasta que la PGR compruebe si el empresario Manuel Barreiro cometió algún delito en la operación para comprarle la nave industrial a Ricardo Anaya y si se comprueba que la operación fue fraudulenta para que Anaya obtuviera los 54 millones de pesos, que se dice fue el resultado de la triangulación de recursos.
Independientemente del tema legal, en lo electoral los efectos son muy preocupantes para el panista, quien pese a la respuesta de su equipo para involucrar a José Antonio Meade en un desvío de recursos por 500 millones de pesos cuando fue titular de SEDESOL, no ha podido restarle posicionamiento al candidato de la coalición Todos Por México.
Sobre este tema ayer circuló profusamente un estudio de la empresa Pauta Encuesta que se realizó del 23 al 28 de febrero con 4 mil 850 ciudadanos con credencial de elector, cuyos resultados principales son el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador con 34 por ciento y José Antonio Meade en segundo lugar, con el 28 por ciento, así como un 25 por ciento para Ricardo Anaya.
Sobre la pregunta ¿cuál candidato conocían más? Los ciudadanos respondieron, en un 26 por ciento que a López Obrador; 23 por ciento a Anaya y 20 por ciento a Meade. Sin embargo, en el registro de negativos y como fruto del escándalo de corrupción, Anaya registró un 23 por ciento, mientras López Obrador registró 20 por ciento y José Antonio Meade apenas un 16 por ciento.
Lo interesante de los datos y cifras sobre el posicionamiento de los candidatos es que la estrategia priista de colocar en el segundo lugar de las preferencias a su candidato Meade está dando resultados y, todo indica, que la gran campaña por la presidencia tiene condiciones para ser “parejera” entre López Obrador y Meade.
De lo contrario, analistas como Héctor Aguilar Camín concluyen que si el PRI no consigue debilitar totalmente a Ricardo Anaya y este se fortalece con el argumento de que la PGR fue usada en su contra, de manera facciosa, el enorme peligro es que la “parejera” podría ser entre Anaya y López Obrador, dejando sin posibilidades de triunfo al candidato de la coalición Todos Por México.
Este será, sin duda, el tema de las próximas dos semanas, porque los equipos tendrán que planear su ruta definitiva para iniciar el primero de abril a todo motor la madre de todas las batallas electorales y, eso sí, para llegar al primero de julio con un pronóstico reservado, ya que, aunque puntero y prematuro victorioso, López Obrador no tiene la presidencia en sus manos. Aún debe trabajarla en los próximos cien días.
Por lo pronto, hasta hoy el único beneficiado de la confrontación jurídica y las acusaciones de corrupción entre Anaya y Meade, sin duda es López Obrador.
Como una consecuencia negativa intrínseca de este embrollo, el proceso electoral quedaría muy cuestionado al finalizar la campaña, tanto o más como el proceso de desafuero que Vicente Fox implentó contra López Obrador convirtiéndolo en víctima y casi mártir de la democracia.
Por todo lo anterior queda muy claro lo que se dice en todos los corrillos políticos, tanto a nivel nacional como en Zacatecas. Por la complejidad del actual proceso electoral sólo puede afirmarse que ganará la elección el candidato que cometa menos errores.

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