Mujer, ahora es el momento…

Mujer, ahora es el momento…

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, fecha de reflexión colectiva que debe orientarse al análisis de los grandes retos que enfrenta este sector de la población. Para las discusiones de este año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha propuesto como consigna la siguiente leyenda: Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres, a partir de la cual, se pretende concientizar mundialmente el tema de los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres y, promover un cambio profundo en lo concerniente al acoso sexual, la violencia y la discriminación. Este catálogo de buenos deseos debe llegar a la materialización efectiva en la medida de que los gobiernos de los estados, diseñen estrategias para el empoderamiento de la mujer, pues, en palabras de Antonio Guterres (Así se apellida), Secretario General de la ONU, conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres y las niñas, son tareas pendientes de nuestra época y constituyen el mayor desafío en materia de derechos humanos de mundo. En este contexto, la ONU reconoce que las mujeres que labran la tierra, plantan las semillas que alimentan a sus comunidades y se hacen resilientes ante el cambio climático, son las que viven con las peores carencias. Me centro ahora en el caso de México donde el gobierno ha sido incapaz de generar las condiciones de progreso, bienestar y seguridad para el sector femenino, pues definitivamente no hay oportunidades para su crecimiento laboral o profesional en detrimento de su calidad de vida, ni que decir en materia de inseguridad pues ser mujer en este país, es condición para ser violentada desde distintas formas: en las calles, en los centros de trabajo, en las escuelas o al interior de los partidos políticos; como muestra de ello, de 2007 a 2016 fueron asesinadas 22 mil 482 mujeres en los estados de la República. Aunado a lo anterior, la lucha por la igualdad entre el hombre y la mujer, debe superar muchas barreras pues simplemente, los puestos en la administración pública son mayormente ocupados por los varones al igual que las candidaturas ofertadas por los institutos políticos. En los hechos, advertimos escasos avances en cuanto a las disposiciones previstas por la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, en cuyo artículo 6º se establece que dicha igualdad, implica la eliminación de toda forma de discriminación en cualquiera de los ámbitos de la vida, situación por demás contraria a los intereses de las mujeres. Reconocemos que las mujeres han avanzado en la ciencia, la tecnología, los deportes, la política y las artes, sin embargo, les toca resolver el problema del agua, pues son ellas las que tienen que buscarla para satisfacer las necesidades del hogar, además, tienen que lidiar día a día para que los raquíticos salarios alcancen para la alimentación, los servicios básicos, la educación y todos los gastos que debe realizarse en forma cotidiana. Las mujeres ocupan en porcentaje, el mayor número de matrícula en muchas escuelas, incluso, el padrón electoral se integra por más mujeres que hombres, no obstante, tienen que acudir al trabajo o a estudiar en condiciones de inseguridad que podrían superarse si se diseñaran estrategias que evitaran dejarlas a merced de los cobardes que no necesitan planes maestros para secuestrarlas o asesinarlas, basta y sobra interceptar su camino, subirlas a un vehículo y no volverlas a ver jamás pues están ahí, en las calles solitarias, sin alumbrado adecuado, sin policías vigilando, caminando a solas o muy temprano o muy noche; eso sí, la sociedad machista les recrimina vestirse de tal forma que no provoquen una agresión sexual, como si los delincuentes necesitaran un pretexto para agredirlas, ellos simplemente aprovechan el estado de salvajismo que predomina en nuestro país, utilizan los procedimientos corruptos y gozan de la impunidad junto con los malos gobiernos. Hago votos para que todos los días luchemos por las causas que nos son comunes y que contribuyan a recuperar una patria más sólida, equilibrada, pacífica y armónica. Me gustaría ver más unión entre las mujeres, desearía ver cambios profundos que abonaran a su empoderamiento y que esto sea el resultado de su lucha; quisiera ser testigo de la transformación política y democrática de México gracias a su incidencia contundente. En mi opinión, las mujeres son el núcleo de donde irradiará la gran metamorfosis social: ninguna mujer atrás, todas al parejo y adelante, ahora es el momento. ■

*Integrante del Consejo Mundial para la
Defensa de los Derechos Humanos
[email protected]

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