Zacatecas

Zacatecas

La ciudad de Zacatecas, el municipio y el estado andan pasando una racha que parece salir de una novela de ciencia ficción. Y su gente es la protagonista principal en esta serie de acontecimientos de corte caótico de los que se pueden enumerar unos cuantos, no todos, por fortuna, por la falta de espacio.
Comenzar por el comienzo es una forma de sentido común aunque no sea muy común lo que está sucediendo. Sucede que el gobernador Tello anda delicado de salud y ante la necesidad de atender sus padecimientos se ausenta un poco de sus ejercicios administrativos y la anarquía aparece como por encanto; por una parte, la primera dama, de buen modo pide a la raza un rezo por su mandatario y se suelta una perorata de rollos motivados por el encono social, puesto que el gober está siendo atendido en algún hospital pomadoso de cinco ceros (no estrellas, por las cuentas que se botan al final de los tratamientos) y reclaman con cierta justicia sobre las injusticias que sufre el resto de los mortales cuando tienen que acudir a los sistemas populares de salud como el IMSS, el ISSSTE, el Hospital General o el Seguro Popular, por citar algunos. Desde aquí se le desea una pronta recuperación y regrese a tomar las riendas del encabritado estado.
Por otra parte, la leche agria de los jocundos ciudadanos aparece cuando se comenta si “estaríamos mejor con ya sabes quién”. La gota que derrama el vaso se vierte cuando un ex gober viene a alborotar la gallera con la posible unción de aquellos que aspiran formar parte de la aplanadora Morena y con voz tierna y meliflua le entonan aquella súplica del gansito de finales del milenio anterior que era atribuida a todos los polacos en desgracia o aspirantes a un suculento hueso: ¡Recuérdame!
A propósito de grillas y polacas, es escandalosa la pandemia plagosa de una especie que cada vez prolifera más y más: los mal llamados chapulines que andan cambiando de “partidos políticos” como de ropa íntima. Todo mundo haciendo creer a los antiguos rivales que son la quintaescencia y que sin ellos los otrora odiados proyectos colapsarían sin su erudita presencia y su jalón impactante de masas. Los más mencionados son los que su mismo exlíder bautizó en forma peyorativa como “prietos”, como si lucir la piel de color serio fuera una afrenta.
Otra circunstancia que aporta caos y confusiones además de molestias y de mugre, es la construcción de ductos para el agua potable y drenaje, además de corregir fallas de corte misterioso en el subsuelo de la muy noble y leal ciudad patrimonio de la humanidad que, de algún modo u otro debe recibir su hojalateada so pena de colapsar en cualquier momento como muchas de las fincas que se encuentran dentro de los límites del centro histórico, ahora un tanto histérico por la congestión de autos y personas que insisten en transitar por las céntricas calles. A esto agregue, estimado lector, la invasión indiscriminada de los necesarísimos comerciantes informales, ambulantes y callejeros que tienen ocupadas las aceras de la vetusta ciudad y junto a sus rampas y trampas para discapacitados logra convertir la ciudad en un hormiguero de desquiciados que en afán de trasladarse a sus centros de trabajo o de estudio logran que un juego de rugby o fútbol americano sea cosa de niños. Lo bueno es que los viandantes logramos desarrollar una condición física digna de cualquier atleta de alto rendimiento. Y como resultado de tal condicionamiento logramos un fitness que ya quisieran los adictos a los gimnasios en ciudades megatéricas como México, Puebla, Monterrey y León, por citar algunas.
Hay que citar otros dos elementos que aportan caos espantoso a la ciudad, la permisividad de autoridades de tránsito para la invasión del centro histérico por unidades de transporte público de alto tonelaje, en especial los que mueven al turismo. Además del desorden vial que provocan, dañan la estructura urbana de la ciudad. ¿Alguien puede entender que esto no es prudente y poner algún orden? Y los consentidos de quien esto escribe, los motociclistas. Cuando quieren rebasar, que es siempre, se meten como bicicletas por todas partes haciéndolo sin el más mínimo respeto a las reglas de vialidad, urbanidad y civilidad; pero si algún sufrido y apurado automovilista quiere rebasarlos, entonces, con justo derecho, ocupan todo el carril y pobre de aquel que ose intentar pasarlos. Ellos tienen sus propias leyes. Y parece que no hay poder vial que pueda hacer entender a esta casta de iluminados que las reglas para los vehículos de motor son igual para todos. En fin, ojalá y no haya desgracias que lamentar.
Recomendación de hoy para comer rico y barato: en el restaurante Villasunción en la Avenida Allende # 114 Altos, en el mero corazón de la Bizarra Capital, usted encontrará excelente comida en un ambiente familiar, con buen sazón y muy vastamente servidos. Además de un menú variado, puede disfrutar de paquetes de desayunos y sus muy completas comidas corridas; también, puede pedir las especialidades de la casa: el chamorro, la pechuga suprema y la paella valenciana. Las aguas frescas aportan el complemento ideal.
Por otra parte, sigue el festival de teatro en las instalaciones del Teatro Calderón, organizado por la Unidad de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas con la comunidad teatral. Hoy lunes 26 de marzo, a las 7:00 pm, Escenautas presenta “El Sueño del Ángel” de Carlos Solórzano, un drama fantástico que usted no debe perderse. Además, estará apoyando al buen teatro que se hace en Zacatecas. Admisión $ 50.00; niños, estudiantes y adultos mayores, $ 25.00. Inolvidable.

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70