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Votaré por el candidato que NO esté contagiado de Hybris

Votaré por el candidato que NO esté contagiado de Hybris

En este 2018, el teatro de la democracia en México nos invita a votar para elegir al Presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados federales y 2818 autoridades locales; así, en Zacatecas estaremos votando por 18 diputaciones locales de mayoría relativa, 12 diputados de representación proporcional (los consentidos del pueblo) y 58 ayuntamientos, dentro de los cuales, los que se están promoviendo para reelegirse por única vez violando el principio de SUFRAGIO EFECTIVO-NO REELECCIÓN, llevan mano frente a los demás aspirantes; hay pues una desigualdad anticonstitucional de origen, avalado por el arbitro electoral. Voy al escenario nacional donde Ricardo Anaya, Andrés López Obrador y Meade, están en la disputa por llegar a la máxima magistratura de la Nación; al bronco no lo cuento ni a los demás supuestos independientes, no me trago en absoluto sus matices ciudadanos que encubren sus orígenes partidarios. En este contexto, me he dado a la tarea de analizar las estupideces y lo carente de propuestas viables que los citados suspirantes han estado escupiendo al electorado en las faramallas denominadas precampañas, intercampañas y ahora en las campañas, de tal suerte, creo que tendré que ejercer mi sufragio a favor de aquel que demuestre antes de la elección, estar libre del mal denominado hybris, descrito por los griegos como la insolencia, desmesura, soberbia, orgullo, osadía, insulto o prepotencia de los que detentan el poder. En palabras de Joan Espasa, la hybris se refiere a un tipo de comportamiento humano que implica una falta que se caracteriza por la transgresión de un límite y este límite, aplica cuando una persona se extralimita jugando a ser dios, tal como muchas veces sucede con nuestros gobernantes que ilusamente se creen dueños del presente y el futuro de los mexicanos, amos y señores del territorio, sus recursos naturales y su gente. Han existido casos en los que se han robado pedazos de la historia junto a muebles, fuentes, pianos, ropa y otras pertenencias de hombres y mujeres ilustres. En este sentido, como ciudadanos debemos tener mucho cuidado al elegir individuos que ya demuestran los primeros síntomas de contagio de la hybris, pues pagaremos el precio con una administración pública deficiente donde pululen pequeños hybris que imitan a los grandes y se convierten en servidores públicos déspotas, ineficientes e ineficaces ya que no tienen la más mínima idea de lo que es servir al pueblo, por el contrario, llegan a las oficinas sin saludar, como si trajeran en la nariz un mojón de mierda pues levantan la cabeza, mirándonos muy chiquitos o cuando menos no a su altura de poder. Así las cosas, tendremos que padecer como colectividad, a personajes que nosotros mismos estaremos seleccionando para que trabajen en beneficio de la sociedad, solo que ya estando en la cima, los asesores y allegados lamesuelas de la nueva divinidad, se encargarán de hacerlos más imbéciles, presuntuosos, petulantes y soberbios hasta que quebranten los límites de la legalidad, cometan corruptelas y aprovechen los vacíos legales en materia de transparencia y rendición de cuentas, así, navegarán en el océano de la impunidad, se harán millonarios a costa de la jodidez de la gente y nos condenarán a sufrir más deuda pública, gasolinazos, aumentos de los productos básicos y crecimiento exponencial de la inseguridad, el desempleo y la pobreza. En los ungidos que contienden por la Presidencia de la República encuentro ya las primeras manifestaciones de hybris, algunos se muestran ya como el mesías y se están haciendo acompañar de puras lacras y parásitos sociales que vendrán a resolver todo con su varita mágica, otros más, han llegado a la candidatura con traición, no viven aquí ni soportan como nosotros tantos lastres sociales, pero eso sí, quieren gobernarnos para acrecentar su capital económico desde la comodidad de los estados unidos, otro más está destintado, no tiene carisma, ni apoyo, ni propuestas y con un solo eslogan, pretende convencer al electorado de que es un ciudadano sin partido aunque lo postule un instituto político. De tal suerte, tal vez no vote, ejerceré mi derecho a no votar ya que de cualquier forma, tal vez se vuelvan a robar la elección y los hybris ascenderán para creerse dioses, acabarán por mandar al caos a la nación y, sus cachorros, ya infectados de hybris, tendrán a México a sus pies, para que lo acaben de vender, de saquear, de dilapidar ya que para eso han sido parido por los dioses, para eso estamos los mexicanos, para que nos pisoteen y nos exploten pues estamos a la deriva, sin un verdadero líder, sin brújula, sin ley y alejados de la justicia. Zapf Dingbats ■

*Doctor en Derecho y Ambientalista
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