Viaje a los pueblos fumigados, filme de Fernando E. Solanas

Viaje a los pueblos fumigados,  filme de Fernando E. Solanas

Dos días después de cumplir 82 años, el mítico realizador y militante argentino Fernando “Pino” Solanas presentó en premier en la Berlinale 2018 Viaje a los pueblos fumigados. Este documental, programado en la categoría de la Selección Oficial Especial, representa la 17ma hora de su gigantesco proyecto de largometraje -expresión usada por el propio Solanas en entrevista para referirse a uno más de los documentales-capítulos comprometidos con el medio ambiente iniciados en el 2001-.

La serie de episodios de este largometraje está compuesto por los documentales: El legado (2016),  La guerra del fracking (2013), Tierra sublevada: Oro negro (2011),  Tierra sublevada: Oro impuro (2009), La próxima estación (2008), Argentina latente (2007), La dignidad de los nadies (2005) y Memoria del Saqueo (2004).

En esta ocasión Solanas se lanzó a investigar una multitud de temas ligados y puntas de conflicto social de lo que él considera una causa que da unidad a su documental: el neoliberalismo en el campo. En específico se puso a investigar las consecuencias de la agroindustria promovida por la compañía trasnacional Mosanto, en el territorio norte de Argentina.

Los temas en dos secuencias

La secuencia inicial del documental de 97 minutos describe la tragedia del campo : desde un helicóptero se filma a los tractores arrasando los bosques de la región de Salta, a lo lejos se ven los terrenos ya limpios y listos para ser surcados y plantados de soya; tras la toma global, Solanas toca tierra, y se sube a un camión con un grupo de indígenas que ha visto la posibilidad de sacar algo de beneficio a la deforestación, recuperar la madera del árbol caído para venderla antes de que toda la arboleda sea quemada. En una sola secuencia Solanas pone en la plana los tres problemas principales: la deforestación, el desplazamiento de las comunidades indígenas y el cultivo intensivo de una semilla ajena a la agricultura local.

Siguiente secuencia y el otro gran problema. Los aviones pasan fumigando los recién sembrados campos de soya. El pesticida vuela y se dispersa en las comunidades y poblados, la gente está envenenada, la piel se irrita, incrementa los casos de cáncer y de embriones y bebés con deformaciones.

Solanas, el director y el militante:

“Mi voz le da autenticidad, yo soy el relator“

Senador y diputado por la provincia de Buenos Aires en diversos periodos desde la década de 1990, opositor a los ex presidentes Carlos Saúl Menem y a Cristina Kirchner, y actualmente senador presidente de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Cámara de Senadores de la Nación. Con todo este currículo -sin mencionar su etapa de militante socialista y franco opositor a las dictaduras desde 1960 con películas como La hora de los hornos (1968) y Sur (1988) que le valieron pasar un tiempo en el exilio en Francia- no es difícil adivinar que se trata de un intelectual, artista y político con una perspectiva social y política completamente izquierdista.

En el cine eso también se puede mostrar. En el Viaje a los Pueblos Fumigados  además de ser el cámara de su propia película y, por tanto, como él dice “el autor y creador” de la obra, es el personaje porque pasa a ser el narrador, entrevistador y personaje al frente de la cámara. Así, deja claro que además de oficio de cineasta -detrás de los lentes- es un militante activo y comprometido con el movimiento medioambiental e Argentina -al frente de los lentes- .

Es un documental cinematográfico,

no un reportaje

Es complicado a veces poder hacer la diferencia entre un documental que es más un reportaje periodístico a un documental cinematográfico. La clave está en construir un arco narrativo, visual y unidad problemática, algo que el reportaje periodístico no tiene porque está más preocupado por seguir las líneas de investigación, transcribir los testimonios y repasar por los culpables y las soluciones. El cinematógrafo tiene que encontrar los núcleos dramáticos, seleccionar de las tres horas de entrevista los dos minutos que respetan la unidad narrativa y el objetivo del documentalista. Respetando la explicación de “Pino” Solanas:

“Lo complicado es armar la progresión dramática de la película. ¿Dónde están los puntos fuertes? El montaje es la segunda dirección de una película. La primera es ir de viaje, donde no sabes lo que te vas a encontrar. La segunda es ordenar el puzle. El montaje es un trabajo de síntesis de las 70 horas que tienes.

Si el director no hace la cámara, no hace la película. Porque no hay puesta en escena, uno sale a buscar la realidad y tratar de capturarla. Lo difícil de hacer es hacer la película, que muchas veces se le reduce sólo a una investigación. Y es más que eso. Tiene una unidad cinematográfica y estética.”

Solanas tiene 50 años haciendo documentales y se sabe poseedor de un estilo “y un gusto”, así que se puede permitir sólo preocuparse por los testimonios y no por buscar los hilos narrativos, sentenció al final de la entrevista, ya muy fatigado de una jornada que para las 13 horas le había implicado 5 horas de entrevistas a diversos medios de comunicación.

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