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Trump demanda un acuerdo migratorio bajo sus condiciones

Trump demanda un acuerdo migratorio bajo sus condiciones

Nueva York. Donald Trump amenazó con anular cualquier acuerdo migratorio para salvar a los dreamers si no cumplía con sus condiciones, mientras que su Casa Blanca fue azotada con nuevos escándalos de engaños, encubrimientos, otra renuncia más y la reaparición muy incómoda de una estrella de pornografía que dice fue amante del ahora presidente y que está por “contar todo”.

Trump reiteró hoy que la única propuesta sobre migración aceptable es la que él presentó hace un par de semanas y que está siendo impulsada por un grupo de sus aliados en el Senado: legalizar hasta 1.8 mil millones de dreamers a cambio de por lo menos 25 mil millones de dólares para el muro fronterizo y otras medidas de seguridad y cambios radicales diseñados para reducir el flujo de inmigrantes legales procedentes de países del tercer mundo, y que no aceptaría propuestas que funcionen sólo como “curitas”.

El Senado está abordando el tema migratoria al acercarse el 5 de marzo, la fecha en que Trump desea dejar anulado el llamado programa DACA impulsado por Barack Obama que ahora protege de la deportación a unos 700 mil inmigrantes indocumentados que llegaron como menores de edad. Líderes de organizaciones de los dreamers y sus aliados rechazan toda propuesta -como la de Trump- de intercambiar su legalización por la deportación de sus familias y comunidades.

A la vez, esta semana un segundo juez federal bloqueó de manera temporal la anulación de DACA señalando los costos sociales “profundos e irreversibles” de tal decisión. Con ello, permite en principio la renovación de los permisos otorgados bajo DACA aunque al parecer no permite nuevos solicitantes al programa.

Pero el debate ahora en curso para Trump y otros antimigrantes no gira en torno a los dreamers, sino sobre cómo reducir la migración legal procedente de América Latina, África y Asia -o sea, la no blanca- lo cual es el objetivo casi explícito de este gobierno.

Todo esto opacó la otra novedad del día: Trump declaró por primera vez que se “opone totalmente a la violencia doméstica de cualquier tipo”, una semana después de que su secretario de equipo Rob Porter renunció hace una semana al revelarse su abuso físico de dos ex esposas.

Pero ese escándalo ha llevado a otra crisis más dentro de la Casa Blanca con especulaciones de que podría marcar el fin del jefe de gabinete, el ex general y ex secretario de Seguridad Interna, John Kelly. Cuando las revelaciones contra Porter estaban por publicarse en el Daily Mail la semana pasada, Kelly primero defendió a Porter como “un hombre de verdadera integridad y honor” antes de finalmente pedirle su renuncia al surgir más pruebas de su comportamiento matrimonial.

Pero después surgieron dudas sobre todo el manejo del asunto, y quién sabía qué y cuándo. Kelly insistió en que se había enterado esa misma semana y que casi de inmediato pidió la renuncia de Porter, y giró instrucciones a su equipo de que esa era la versión oficial. Sin embargo, varios en la Casa Blanca comentaron a medios que estaban incómodos porque eso no cuadraba con otros datos. El martes Kelly y la Casa Blanca recibieron otro golpe: el jefe del FBI Christopher Wray declaró ante el Senado, bajo juramento, que el FBI había informado a la Casa Blanca en tres ocasiones sobre su verificación de historial de Porter, un proceso formal que se requiere para emitir autorización para que un funcionario pueda ver y manejar información oficial clasificada. El primero fue en marzo seguido por otro informe en julio y un informe final en noviembre donde ya se indicaba que la solicitud de Porter sería negada. En enero, el FBI informó que el caso estaba cerrado. Eso directamente contradijo la versión oficial manejada durante días por la Casa Blanca.

Según varias fuentes citadas por los medios, en esas fechas varios altos funcionarios, incluyendo Kelly, estaban enterados de que había problemas con el historial de Porter.

En medio de todo esto, una mujer que tenía una relación íntima con Porter se enteró de que este también tenía otra novia, Hope Hicks, la directora de comunicación de la Casa Blanca y también muy cercana a Trump -esa mujer se comunicó con el abogado de la Casa Blanca para advertirle que no debería de confiar en Porter.

Cuando se publicaron las acusaciones de abuso físico contra las esposas el 6 de febrero y Porter renunció el día siguiente, la Casa Blanca indicó que Kelly no estaba enterado de todos estos antecedentes e indicaron que aun continuaba la verificación, pero Wray este martes dejó claro que ese proceso se había concluido un mes antes.

Todo esto ha llevado a más preguntas sobre quiénes sabían qué y cuándo, con críticos señalando que Porter durante todo este tiempo estuvo manejando inteligencia como parte de su trabajo. De hecho, el Comité de Supervisión Gubernamental de la cámara baja anunció una investigación sobre este asunto.

La autorización de Porter era temporal, al igual que un número inusual de aproximadamente 35 otros empleados en la Casa Blanca. Hoy, otro empleado de la Casa Blanca, asistente especial para política energética George David Banks, renunció el martes al ser informado de que tampoco le sería aprobada una autorización de seguridad permanente (esto por admitir haber fumado mariguana en 2013), reportó Poltiico.

Banks ahora es el tercer funcionario de la Casa Blanca en renunciar durante la última semana, junto con Porter y el redactor de discursos David Sorensen, también acusado de abuso doméstico. De hecho, la tasa de rotación de esta administración apenas cumpliendo su primer año alcanzó un 34 por ciento -mucho más alta que cualquier otra Casa Blanca en décadas, informó el Washington Post.

Pero si escándalos de abuso matrimonial y éxodos de funcionarios no fueran suficiente, Stormy Daniels regresó al escenario para enloquecer un poco más a la Casa Blanca. La estrella de cine porno cuyo nombre real es Stephanie Clifford, indicó que ahora podrá contar toda la historia sobre su supuesta relación sexual con Trump después de que el abogado personal de Trump, Michael Cohen, admitió que le había pagado 130 mil dólares poco antes del día de las elecciones en noviembre del año pasado.

Cohen, después de negar cualquier pago a Daniels, admitió este martes que le pagó con sus propios fondos y que ni las empresas de Trump ni la campaña fueron parte de esta transacción y que tampoco recibió ningún reembolso. Sin embargo, rehusó informar el propósito del pago. El Wall Street Journal reveló en enero que Cohen había hecho el pago a cambio de que Daniels guardara silencio sobre su relación con Trump. Pero ahora que Cohen ha comentado sobre los hechos, Daniels, según su administradora, supone que el acuerdo está anulado y que “Stormy ahora va a contar su historia”, y que pronto anunciará dónde y cuándo lo hará. Esa historia, según entrevistas hace años, incluyen que Daniels tuvo un affaire con Trump en 2006, un año después del matrimonio con Melania.

No es cuento tipo San Valentín.

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