Tempus fugit

Tempus fugit
Como ya es sabido, tempus fugit; además, con la irrupción de miles de acciones electorales en esta primera etapa de las actuales elecciones federales en las que millones de acciones vuelven escaso el tiempo y “achican” el espacio para primero generar una estructura, luego probarla y mantenerla, para que cumpla con la función social y política de hacer posibles las elecciones convocadas para suceder a los miles de ciudadanos mexicanos quienes en la actualidad operan, sostienen y mantienen funcionando al país, y en cuyo Estado Mexicano periódicamente agotan el plazo institucional de la función gubernamental que les compete y quienes arribaron a ello, bajo ese lema singular que deben respetar: “Sufragio efectivo, no reelección”, no pueden dejar de hacerlo si fue para su vigencia y establecimiento que se gestó y produjo la “Revolución Mexicana”, ante la eternidad que parecía abrigar a don Porfirio; quien no daba traza de irse, ni tampoco de resolver los problemas, cuya solución favorable ¿le hubiera alargado aún más su período gubernamental? Y nada, tempus fugit sigue siendo, por fortuna, norma en política. Si mal no recuerdo, Don José Guadalupe Cervantes Corona, cuando fue Gobernador de Zacatecas, dada la intensidad política con que sentía debía trabajar su equipo era frecuente escucharle decir para alentarla: Tenemos que andar como tortuga con lumbre. Para él y los funcionarios que lo acompañaban en el Gobierno, los asuntos y problemas de la gente, no debían esperar y la lucha se hacía por resolverlos. Y así, hasta que de nuevo, ido el período constitucional, sexenal, para el Gobierno del Estado y trianual para los municipios, se recurría a prestar obediencia al mandato institucional “Sufragio efectivo, no reelección” y se procedía a realizar la siguiente elección para no hacer lo que don Porfirio, pues eso exigía, ¿formar?, detectar, generar, desarrollar, nuevas personalidades para que lo popular emergente pudiera enfrentar y superara lo elitista que hubiere o lo autoritario, que al estilo porfiriano, buscaba prorrogar un estado y un poder que debían fluir y en ese flujo, social, político y cultural, ¿se regenerara, “renovara”, la élite política gubernamental y fuera sucedida por otra?
Al día de hoy, si algo o a alguien vemos persistir de nuevo, no es a Fox, ni a Cárdenas, con afán de revivir como Ejecutivos, sino como personajes que tienen opinión y la expresan con el fin, parece, de contribuir a la reflexión de que cada período electoral – gubernamental, no es el mismo, sino que siempre en él hay algo inacabado y por hacer como sería la permanente construcción, desde la política, de la democracia. Una que hasta hoy se muestra tan necesaria como inacabada, por ser precisamente esos, tanto los rasgos ideales de la democracia como de la política y su renovación democrática, la vía institucional – instituyente para elegir autoridades y poderes; capaz, a su vez, de contener a los autoritarismos. Forma instituyentemente válida para sostener o generar construcciones institucionales: sociales, políticas, económicas y culturales, más efectivas y generadoras eficaces de bienes públicos de largo plazo, adecuados para resolver problemas, no en definitiva, ni para siempre, sino por períodos cada vez más científicamente armados y definidos para que en ellos, se sepa hasta con qué materiales se deben construir las obras públicas, no sólo de infraestructura, lo más; sino también de inteligencia, deliberación y decisión, con visión y realidad prospectiva para Zacatecas.
Esto tiene que ver con la necesidad social y política tanto de auxiliar a la población para emitir su voto en libertad como para imponer candidato o candidata, y difundir una propuesta de trabajo, desde el hogar y hasta el municipio, distrito y Estado, a realizar por quien resulte electo y cuyo actuar político se observará y documentará para exigirle su responsabilidad si no cumpliera con lo que le corresponde aportar, sea gestión, asesoría, diseño, material, etc.
Si fue designado para eso, será defenestrado si no cumple. Si algo falta, no son tanto las instancias educativas de formación escolar, profesional, universitaria, etc., sino el hacer efectivo el derecho a quitar del puesto y función en que esté, a quien no cumpla y eso no se arregla, ni suple, con derramar algunos recursos para la elección sino con el retiro de la autoridad del puesto o posición entregada, si no cumple como debe ser, mientras dure su función: dura lex est. ¿Quiere de nuevo otra vez? Informe de su trabajo, muestre los logros, los proyectos; defina los plazos, haga las cosas que debe hacer; que se comprometió a hacer.
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