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¡Tenacidad!

¡Tenacidad!

Tenacidad: “Calidad de tenaz. Empeño, obstinación para conseguir una cosa”
Tenaz: “Que se pega a una cosa y es difícil de separar. Firme, terco en un propósito. Diccionario Enciclopédico Océano.
La obstinación, la terquedad, la firmeza para conseguir un propósito, es obvio requiere de ideales. Sin ellos domina el conformismo, la carencia de anhelos, que convierte a los jóvenes, en palabras de José Ingenieros, en “decrépitos de pocos años”.
“Algunos ideales se revelan como pasión combativa y otros como pertinaz obsesión”. La humanidad no llega hasta donde quieren los idealistas en cada perfección particular; pero siempre llega más allá de donde habría ido sin su esfuerzo” dice José Ingenieros en “El hombre mediocre”.
Las citas vienen a esta colaboración, a propósito de la estancia en Zacatecas de un personaje que, guste o no, se ha caracterizado por una tenacidad admirable, Andrés Manuel López Obrador.
En este momento histórico, tres veces candidato a la Presidencia de México, con la duda documentada de haber sido despojado del triunfo en 2012 frente a Felipe Calderón, o cuando menos con la presidencia en duda. “Haiga sido como haiga sido” fue el grito de batalla de quien con el mayor de los cinismos se hizo de lo que no había ganado.
Seguramente, es López Obrador hoy, el personaje que como candidato a la Presidencia de la República ha hecho el mayor recorrido por estados, municipios y pequeñas poblaciones. Se dice de tres veces las municipalidades por tránsito terrestre, lo que hace más grande y admirable la odisea.
Hoy por hoy, es prácticamente innegable que López Obrador será el próximo Presidente de la República. Por mérito, esfuerzo y el ideal por la transformación positiva del México hoy en la mediocracia.
LA MEDIOCRACIA
Al reiniciar la lectura del libro “El hombre mediocre” de José Ingenieros, con el propósito de copiar algunas de las citas anteriores, al llegar al tema de la mediocracia, no pude evitar la tentación de transcribir algunos de los párrafos e inevitablemente hacer un comparativo con la situación que permea a lo largo y ancho del país, no sin ofrecer al lector mis disculpas y recomendar la lectura de la obra. Hago las citas. Usted compare con la realidad en México:
“Hay horas de palingenesia y las hay de apatía, con vigilias y sueños, días y noches, primaveras y otoños, en cuyo alternarse infinito se divide la continuidad del tiempo.
En ciertos periodos la nación se aduerme dentro del país. El organismo vegeta; el espíritu se amodorra. Los apetitos acosan a los ideales tornándose dominadores y agresivos. No hay astros en el horizonte ni oriflamas en los campanarios. Ningún clamor de pueblo se percibe; no resuena el eco de grandes voces animadoras. Todos se apiñan en torno de los manteles oficiales para alcanzar alguna migaja de la merienda. Es el clima de la mediocridad…
En cada comarca, una facción de vividores detenta los engranajes del mecanismo oficial, excluyendo de su seno a cuantos desdeñan tener complicidad en sus empresas. Aquí son castas advenedizas, ahí sindicatos industriales. Son gavillas y se titulan partidos. Intentan disfrazar con ideas su monopolio del estado…
Políticos sin vergüenza hubo en todos los tiempos y bajo todos los regímenes; pero encuentran mejor clima en las burguesías sin ideales… cuando el ignorante se cree igualado al estudioso, el bribón al apóstol, el boquirroto al elocuente y el burdégano al digno, la escala del mérito desaparece en una oprobiosa nivelación de villanía… la obsesión de acumular tesoros materiales, o el torpe afán de usufructuarlos en la holganza borra del espíritu colectivo todo rastro de ensueño. Los países dejan de ser patrias, cualquier ideal parece sospechoso…
Florecen legisladores, pululan archivistas, cuéntanse los funcionarios por legiones. Las leyes se multiplican sin reforzar por ello su eficacia. Las ciencias conviértense en mecanismos oficiales, en institutos y academias donde jamás brota el genio y al talento mismo se le impide que brille: su presencia humillaría con la fuerza del contraste. Las artes tórnanse industrias patrocinadas por el estado, reaccionario en sus gustos y adverso a toda previsión de nuevos ritmos y de nuevas formas;…
El nivel de los gobernantes desciende hasta marcar el cero; la mediocracia es una confabulación de los ceros contra las unidades. Cien políticos torpes juntos no valen un estadista genial… los políticos sin ideal marcan el cero absoluto en el termómetro de la historia,…
¿Qué ocurre? ¡Que José Ingenieros describe un siglo antes al México de inicios del tercer milenio!
Sólo que México ya tocó fondo y no puede permitirse la continuación de esas características que nos han llevado a los mexicanos a la ignorancia, a la miseria, a la corrupción, a la inseguridad y a la impunidad. En pocas palabras a la mediocridad.
“Mientras un país no es patria, sus habitantes no constituyen una nación”, concluye Ingenieros. ■

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