Permiso para atropellar ciclistas

Permiso para atropellar ciclistas
La primera observación que hace quizás nos daría risa. Son de ese tipo de declaraciones que nos las creerías si no estuvieses enterado de cómo funciona la estupidez humana. Sin embargo, si no reímos no es porque carezcamos de la inteligencia necesaria, sino porque el mensaje es altamente peligroso e irresponsable.
A final de cuentas se trata de uno más de tantos idiotas que aparecen en la televisión, se escudan tras de ella, lo mismo ofenden que piden disculpas sin que nada ocurra. Una de sus grandes preocupaciones es llegar a tiempo a su programa de televisión, tan importante es lo que tiene que decir. Hasta aquí llega buena parte de su inteligencia. No da para más. Nos debe quedar claro. Hay que pedirle que se columpie en alguna rama de un árbol y se esmere un poco más para agarrar las bananas.
El problema con un medio de comunicación como la televisión es que su señal llega a un chingo de gente que cree en todo lo que se ahí dice porque han perdido la capacidad para discernir, para criticar. Y se tragan las ideas de cualquiera que se llame conductor. Por lo tanto, personas de este tipo sólo nos merecen importancia en la medida en que llega a muchas casas por medio de una televisión.
No, señor, no eres un predicador y tu trabajo es sentarte por no sé cuánto tiempo en una silla y hablar desde un lado oscuro de la inteligencia, ahí donde los valores se construyen y se destruyen con tan sólo saber quién utilizó el mejor vestido, el mejor peinado, cuál es la mejor telenovela, etc. Discúlpame de antemano: decir que tendría que haber una ley que permita atropellar a los ciclistas es uno de tus mayores triunfos en cuanto a la estupidez se refiere. Supongo que tus compañeros te lo celebraron. Quizás y hasta fiesta te hicieron.
Y está bien. Para eso vives, o mal vives, eso no nos importa. Las respuestas no se hicieron esperar y ahora hay varias denuncias en tu contra. Saliste nuevamente a dar la cara para disculparte. La forma en que lo hiciste tiene que ver mucho con quien en realidad tú eres: se trataba de un humor negro que únicamente entienden los inteligentes. No quiero ni imaginarme lo que para ti significa la inteligencia. Da un poco de miedo pensar en “inteligencias” de este tipo.
No sé si tengas hijos y tampoco me importa. La pregunta es: ¿estarías dispuesto a que cualquier idiota los atropellara para llegar a tiempo a su trabajo? Muestra un poco de sensibilidad. Aunque en una de esas dirías que sí. No por tu amor de padre, se entiende.
Criticas que los ciclistas (caer en generalizaciones siempre es peligroso) no tienen respeto por los automovilistas. Hablamos de ciclistas, no de tráileres. Ni siquiera existe un lejano punto de comparación. Los ciclistas llevan años peleando espacios en la Ciudad de México, por eso la exigencia de los carriles confinados que a ti tantas molestias te causa porque “la ciudad se ve horrible”. Más horrible se vería con cientos de ciclistas atropellados cada semana, ¿no te parece?
Tu comentario le vendría guango a tantos amigos ciclistas que tengo, con la excepción de que no se vale emplear el verbo “atropellar” porque ese es el mensaje que mandas, claro y contundente. Y, estoy seguro, tus disculpas llegaron por presión de tu televisora, ni siquiera por tu propia voluntad.
Como periodista, que tú no eres, desde ahora te hago responsable de cualquier incidente que tengan los ciclistas sobre la avenida de los Insurgentes (porque fue la que dijiste transitar para llegar a tu programa de televisión).
Alguien debería enseñarte lecciones de ciclismo para que sepas que no es tan fácil batallar con gente tan estúpida como tú, quienes creen que por tener un automóvil la ciudad les pertenece. He de aceptarlo: dentro del número grupo de ciclistas de la Ciudad de México también hay quienes son imprudentes y no miden el peligro frente a los automóviles o los camiones; los hay que no respetan las señalizaciones y se meten incluso en sentido contrario. Lo acepto. Hay de todo. Pero “atropellarlos” no me parece una solución sensata, antes bien se tendrían que abrir espacios para un diálogo que permita a las dos partes, ciclistas y automovilistas, asumir responsabilidades y cumplirlas: me habría gustado más que abrieras un debate, estoy seguro que tu televisora habría ganado un poco más de lo tanto que pierde día a día con contenido basura.
No te escudes en un programa y en una televisora que ante la avalancha de contenido por Internet pronto habrán de caer, y lo sabes. Tampoco en tus compañeros de trabajo, casi perritos obedientes a tus órdenes. Todos los ciclistas de la Ciudad de México te van a estar observando (¿no te parece increíble que tengas la atención que nunca has tenido?), y ya muchos de ellos han puesto sus respectivas denuncias.
Existe algo que se llama prudencia, querido no amigo, antes de abrir la boca, y en periodismo (algún nombre hay que darle a lo que haces) la cosa se pone más fea cuando no la tienes. Tus palabras ofenden a todos, pero más a los ciclistas. No te pido que entres en razón y te retractes, porque no lo vas a hacer, porque eres altanero de cantina, sólo te pido que un día de estos dejes tu coche y salgas a caminar (por el vientre que tienes se ve que te hace falta) y mires cuántos niños y niñas conviven con sus padres en bicicleta, sin que por ello alguien tenga que amenazarlos con que los van a atropellar.
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