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Patrimonio paleontológico no se considera patrimonio cultural

Patrimonio paleontológico no se considera patrimonio cultural
Rubén Guzmán Gutiérrez, del Museo del Desierto de Coahuila, estuvo en Zacatecas el 19 de diciembre para la apertura de la exposición Dinosaurios hoy, que se exhibe en el Zig-Zag n foto: andrés sánchez
  • Hasta el momento no hay una instancia oficial que se encargue de su protección
  • A últimas fechas la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) se ha involucrado en el cuidado de este rubro: Rubén Guzmán
  • Todos los restos fósiles se norman por lo que establece la Ley de Monumentos

“El patrimonio paleontológico nacional siempre ha sido el más frágil”. No se le considera patrimonio cultural porque en el proceso de fosilización de los restos no intervino el ser humano, y sólo en las últimas etapas del pleistoceno coincidió temporalmente con los seres de los que proceden por lo que hay evidencias de aprovechamiento de la megafauna, dijo Rubén Guzmán Gutiérrez, del Museo del Desierto de Coahuila.

Hasta el momento no hay una instancia oficial que se encargue de la protección de este tipo de patrimonio nacional, y es hasta últimas fechas que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) se ha involucrado, pero solamente respecto de los restos que corresponden a la Edad de hielo, puntualizó.

Los restos paleontológicos pueden ofrecer datos sobre el cambio climático y cómo afectó en el pasado a los organismos. Esto es algo que “sólo con la paleontología se puede documentar” al igual que las extinciones de especies por cuyo estudio “podemos llegar a saber por qué unos organismos sobrevivieron y otros no”, entre otra información.

El paleontólogo también precisó que todos los restos fósiles se norman por lo que establece la Ley de Monumentos del Instituto Nacional de Antropología e Historia que en su artículo 86 Bis habla de su existencia, “desafortunadamente sólo señala que serán protegidos bajo una declaratoria del Ejecutivo federal”, quien puede nombrar monumento paleontológico alguna zona pero “hasta el momento no ha habido un Presidente de la República que lo haga”.

En el municipio zacatecano de Mazapil “se han encontrado restos fósiles marinos muy importantes”; hay trabajos realizados allí desde finales del siglo 19 y principios del 20 por el geólogo suizo Karl Burckhardt, comentó.

En el boletín de Geología Mexicana Tomo IX-I (consultable en la Internet en la página http://boletinsgm.igeolcu.unam.mx/bsgm/vols/epoca02/0901/(4)Mullerried.pdf) se enuncian sus trabajos realizados en la entidad, insertos en su obra sobre el país que sus pares califican de “monumental”, al referirse a la “síntesis amplia del Mesozoico”.

A Burckhardt se le cita como descubridor de la estratigrafía detallada del Triásico superior de Zacatecas, del jurásico superior, concretamente de Mazapil, Santa Rosa y Concha del Oro, y del Cretácico inferior y medio, también en estas últimas localidades del semidesierto de la entidad.

Pero es justo en esta zona donde se desarrollan importantes proyectos de megaminería que prácticamente se traga toneladas de roca y paisaje, entre otros, el que refiere a la mina de oro más importante de América, Peñasquito.

Al respecto de la explotación minera como una de las formas de destrucción de información paleontológica Rubén Guzmán Gutiérrez dijo que “desafortunadamente estamos trabajando en el mismo ámbito que las empresas que se dedican a esta rama. Estamos hablando de la litósfera, de las rocas, donde se encuentran tanto los minerales y como los fósiles”.

Ante la disyuntiva agregó, siempre predomina el interés económico al científico sobre todo si se desconoce sobre el tema.

“Es difícil que se pueda proteger un sitio, hay casos que tenemos documentados de algunos que eran muy extensos, afloramientos con fósiles importantísimos y que se han perdido precisamente porque no ha habido un interés, pero también porque no ha habido una información en los tomadores de decisiones”.

En ese sentido observó, “también los palentólogos no hemos hechos la tarea, hay muchos colegas que a la mejor nos dedicamos nada más a la investigación científica y nos encerramos a hacer nuestros trabajos, publicarlos y seguir cobrando nuestro chequecito y tan tan”.

Él se ha interesado en la divulgación en todos los sentidos, pues piensa que es importante que llegue la información sobre paleontología a los tomadores de decisiones en todos los ámbitos y niveles ya que es parte del patrimonio cultural de la población, pero también cuando esta tiene el conocimiento “ya no es tan fácil que permita que expolien esos recursos”.

El paleontólogo que estuvo en Zacatecas para la apertura de la exposición Dinosaurios hoy, que se exhibe en la Centro Interactivo de Ciencias Zig-Zag y corresponde al acervo del Museo del Desierto de Coahuila, dijo que el patrimonio de México que constituyen sus restos fósiles está regido por la Ley de Monumentos del INAH, pero su tratamiento en la misma es “muy ambiguo”.

“Es un parrafito al final (del artículo 86 Bis), -que dice que- puede haber una declaratoria del Ejecutivo federal para nombrar monumentos paleontológicos…lo que no se ha dado hasta el momento. No ha habido un Presidente de la República que haga esa declaratoria”.

Ha quedado pendiente además, desde 1986, el reglamento de la citada ley, “y tanto la Sociedad Mexicana de Paleontología como otras instancias hemos estado en contacto con diferentes funcionarios, diputados, senadores en diferentes legislaturas precisamente para que se formalice pero no se ha logrado”.

En México la actividad de la minería está tipificada como prioritaria por la legislación, “así es pues, ustedes saben lo que ha sucedido, aquí en Zacatecas hay varios ejemplos, desafortunadamente en todo México está sucediendo el mismo caso”.

Dijo que no únicamente la megaminería está afectando los sitios donde se encuentra información paleontológica en el país sino también los desarrollos urbanos que atienden al crecimiento de la población o su concentración en las ciudades.

“Porque no se sabía que allí había fósiles, porque a lo mejor se hizo un trabajo hace 50 años y se publicó pero las empresas o instancias de desarrollo urbano no están obligadas a saber eso. Y si el INAH también lo desconoce pues no hubo ahí nunca algo que lo protegiera, se hicieron fraccionamientos y otros tipos de desarrollos urbanos”.

Guzmán Gutiérrez dijo regresando al tema de la megaminería, que mientras no haya algo que obligue a las empresas a respetar este patrimonio o que por lo menos den aviso a las autoridades de su descubrimiento, “las cosas van a seguir así”.

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