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Las tres omisiones de la Rectoría: veneno contra su propia gestión

Las tres omisiones de la Rectoría: veneno contra su propia gestión

Cuando surgió el tema de la corrupción de la FCA por el caso ahora conocido como “Estafa Maestra” era necesario que la administración de inmediato hubiera atendido el tema, y no incurriera en la omisión, como lo hizo. Era preciso investigar en forma interna, deslindar responsabilidades y limpiar al conjunto de la Universidad de esa mancha, que ahora pesa mucho en el proceso de negociación y en el apoyo ciudadano. La actual directora de la FCA era Secretaria Administrativa de esa Unidad Académica y presidenta de la Comisión de Finanzas, y omitió toda investigación sobre el tema. La pregunta importante es, ¿por qué la gigantesca omisión que ahora carcome la credibilidad de la institución? Las hipótesis son muchas, pero el hecho es ese: no se actuó en el caso.

En el informe se prometió un Sistema Universitario Anticorrupción, que fuera más allá de la simple Comisión de Transparencia propuesta por algunos universitarios, entre los que estaban estudiantes. Y es fecha que no hay nada de eso. Hubiera sido estratégico presentar ese logro en las mesas de negociación de Hacienda, para mostrar la voluntad de limpieza (y por tanto confianza) en el manejo de los recursos. Pero tampoco se hizo. Otra importante omisión.

El objetivo es dar confianza a la ciudadanía en torno al manejo de los recursos. En una crisis financiera lo primero es contar con el apoyo ciudadano, y para lograr eso, es esencial que la población crea que los manejos han sido (si no correctos) sí limpios. De lo contrario no darán el apoyo. Y sin apoyo social no hay rescate. El alma de un movimiento que pretende modificar el comportamiento del gobierno (cambiar sus decisiones presupuestarias) es la legitimidad social con la que cuente. Y si la petición es contar con mayores recursos, y existen dudas sociales sobre el manejo de dichos recursos, la legitimidad hace agua. En suma, la omisión de las autoridades en estos casos es veneno puro contra su propia gestión.

El caso de demostrar que los rumores que dispersa la desinformación que vienen de la fama negra desde los 70`s que la rancia derecha zacatecana se encargó de fabricar: “los universitarios son flojos y las escuelas son nidos de grillos”, y otras más. Eso amerita una correcta política de Comunicación Social. Pero no hay tal cosa. Ahora más que nunca haría falta un despliegue estratégico de información a la sociedad para legitimar el trabajo de los académicos universitarios. Pero nada. Ni ‘pio’ dicen. Otra omisión. Con ello, la UAZ pierde la competencia en torno a la narrativa del momento. Una estrategia de comunicación hace justo eso: gestiona una narrativa. Y hay mucho en donde apoyarse: existen frutos que pueden presumirse que ayuden a mostrar que la actividad sustantiva de la UAZ es productiva. Pero nada: el silencio que deja pasar la confusión que, a la vez, permite aminorar la legitimidad de la institución en su entorno social. En síntesis, podemos sumar tres omisiones de las autoridades universitarias que han sido veneno contra su propia gestión de recursos: la investigación propia en la estafa maestra, la conformación del sistema universitario anticorrupción y la falta de una política de comunicación social.

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