Para documentar el optimismo: a propósito de la paridad de género y en memoria a mi padre en estos días

Para documentar el optimismo: a propósito de la paridad de género y  en memoria a mi padre en estos días

■ Miscelánea

Hace días se llevó a cabo el Congreso Nacional del Partido del Trabajo (PT), en el Centro de Convenciones de Tlatelolco en la Ciudad de México. El punto a tratar: la designación de la coordinadora Nacional de delegados para dar cumplimiento a la paridad de género que le ordenó el tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Fueron electos nueve hombres y ocho mujeres, dos de ellas zacatecanas: Magdalena Núñez Monreal y Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre. Obviamente que el de atocha hizo el milagro (y eso que no es miembro del partido).

Al enterarme a través de los medios y reflexionar sobre la paridad de género, mi mente desempolvó dos etapas de mi vida (transitoria) en política y que hoy comparto, a fin de no hablar, en esta ocasión, de inseguridad ni ejecutados ni desaparecidos. Es mejor, como decía el gran Monsiváis: documentar el optimismo.

En los años 80, sin que pueda precisar el año, siendo médico, trabajador de medio tiempo del ISSSTE mi señor padre, quedó vacante una plaza de tiempo completo, por lo que presentó ante el Director de la institución, su solicitud para ser promovido a jornada completa.

A los pocos días acudió mi progenitor a mi despacho para pedirme la elaboración de una demanda en contra del Director del ISSSTE, por violación a sus derechos laborales de antigüedad y escalafón, pues resultó que la plaza le fue otorgada a una doctora recién llegada de Tlaltenango y que cubría vacantes temporales. La doctora X, muy agraciada por cierto por la madre naturaleza.

Mi padre y yo convivíamos como amigos más que como parientes: tomábamos la copa, cantábamos al ritmo de una guitarra, escuchábamos los chistes con enjundia de Panchito Llamas y los chascarrillos del “ciego” Miguel; relación de amistad que me facilitó comentarle a mi padre un tanto en son de broma:

¡Ay papá!, ¿cómo quiere demandar al Director del ISSSTE por haber dado la chamba a la doctora? A ver: si Usted es el Director del ISSSTE y llega el Doctor González Lara y la Doctora, ¿a quién le da el trabajo? Le pregunté.

Mi padre se llevó la mano a la barbilla y dijo: “¡ha caray! no había pensado en eso, yo también le daría el trabajo a la doctora, me vería ridículo demandando.” Y todos, entre risas, brindamos “¡por la chamba de la doctora!”

Mi padre murió en enero de 1995, pero desde algún lugar, con seguridad, observaba mis pasos para, en su momento, tomar venganza y reírse de mí a carcajadas.

Corría el año de 1998, estando próximas las elecciones a Gobernador, Diputados y Presidentes municipales, el Partido de la Revolución Democrática acababa de emitir su convocatoria para aspirantes.

Me inscribí como aspirante a la Presidencia Municipal y como tal, me dediqué a reunir tres mil firmas de ciudadanos que acreditaran apoyar mi candidatura entre el requisito más importante. Una vez que recabe las tres mil, papelería bajo el brazo me encaminé para mi registro, al edificio del partido ubicado entonces en plazuela Miguel Auza del centro Histórico.

Casi para llegar al partido, me encuentro con Ricardo Monreal, éste ya candidato a gobernador. Al verme, sonríe con gusto y me dice: Aquiles, te andaba buscando. Mira ve por favor al partido y acompaña a Magdalena Núñez Monreal. En este momento se va a registrar como candidata a la Presidencia Municipal de Zacatecas. Yo no conocía a Magdalena. Me apresuré, intrigado por saber quién era y al momento de verla, di una mirada retrospectiva a la forma como mi padre perdió su tiempo completo del ISSSTE.

Escuché a lo lejos las carcajadas de mi progenitor como si me dijera, haber: Y si tú eres Monreal y llega Aquiles González y Magdalena ¿a quién le das la candidatura? Lleve mi mano a la barba y pensé “¡ha caray! yo también haría lo mismo”.

Detrás de mí se encontraba Javier Enríquez “Chicharra”, quien pensaba inscribirse. Le dije que, ante tamaños argumentos desistiera y expresó que la pelearía. Si no desistes te vas a ver ridículo le dije y me salí apretando mis documentos y firmas bajo el brazo. Ha de haber desistido bastante convencido.

A partir de esta anécdota me encuentro con dos resultados: Una moraleja y un requerimiento. La moraleja: nunca te burles de quien es vencido por la equidad y paridad de género.

El requerimiento: Para mi amigo “Oso” Medina a fin de que legisle con urgencia sobre el asunto de la equidad de género y paridad de géneros en política y otras chambas. ■

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