Entre sustos y sismos

Entre sustos y sismos

Sobre la situación de nuestros connacionales damnificados por el sismo, en Ciudad de México, uno diría que tanto a los capitalinos como a los ahí avecindados, toca navegar a contracorriente, para rehacer sus vidas, desde lo más básico; un poco mejor, tal vez, que su esfuerzo como si estuvieran de náufragos en altamar. A su disposición, se supone, hay autoridades, de todo tipo y nivel, que hacen su esfuerzo para ayudar a los afectados, las delegacionales, los bancos, las de agua, energía eléctrica, etc., todo, por supuesto, según la condición, sin olvidar que también se procura ofrecer la acción o mediación de Derechos Humanos, etc.  La normalización del área afectada por los sismos va para largo, sí, pero se insiste y se trabaja en ello. Tenga Usted la seguridad que la cercanía del 2018, como año electoral,  también cuenta a favor de los damnificados. Eso quiero creer, pues hay sobrados motivos para apoyarlos, como se debe hacer, cualquiera que sea su condición, desde la de simple ser humano y ciudadano, o la de sujetos que por su trabajo, son clientes de aseguradoras o beneficiarios de nóminas, cajas de ahorro, bancos, etc.

Aunque los desafíos que a raíz de la catástrofe sísmica ha tocado enfrentar a los capitalinos son tantos y tan variados, la mayoría convergen en las posibilidades y esfuerzos que desarrollan para restablecer lo básico de su vida diaria, sea con sus propios recursos o con aquellos auxilios que puedan gestionar y arrancar a sus autoridades inmediatas, necesarias, incluso, hasta las de Derechos Humanos, las Delegacionales, por supuesto, y las que protegen al consumidor, sus empleadores, etc., para potenciar sus gestiones de los distintos apoyos requeridos, como agua, comida y el sustento necesario para reparar a sí mismos o su vivienda, curar sus heridas o enfermedades, si las hay; enterrar sus muertos, si los hubo, etc.

Aparte desde luego de no dejar pasar los múltiples trámites delegacionales u otros, necesarios para resolver lo más urgente para avanzar en la necesaria normalización de sus vidas. Esta vez, me tocó observar los impactos que la TV llevaba a los hogares; en el anterior, el de 85, observé sus impactos a la mañana siguiente, terrible panorama. El comparativo concreto, ni idea, pero daré seguimiento a los informes de especialistas y autoridades competentes.

De los desafíos, ni qué decir, Gustavo Esteva, por ejemplo, escribió para La Jornada de ayer: “Muchas personas de las zonas afectadas no logran conciliar el sueño. Sus casas resistieron, pero tras 4 mil réplicas siguen temblando y no pueden recuperar la calma. Para muchas personas, parte de la inquietud viene de la abrumadora experiencia de corrupción, incompetencia, irresponsabilidad y oportunismo de autoridades y políticos. Confiaban en ellos y no logran concebir la vida cotidiana sin su intervención. No saben bien qué hacer con esta nueva conciencia, que les lleva a desconfiar de todas las clases políticas.

Hay epidemia de gripa en el Istmo. ¡Y cómo no! En sobresalto permanente, viviendo a la intemperie, bajo la lluvia, con vientos que se llevan las lonas… La región tiene amplia experiencia en la resistencia y ha estado en lucha constante con autoridades y corporaciones. Pero la emergencia y la reconstrucción traen muchas novedades.”

Como en tragedias anteriores, la maquinaria oficial promete resolver los problemas más agudos que dejan los dos sismos. Cuando pudo evitar que fueran de tal magnitud, como mostraré el lunes próximo. Prometió, Iván Restrepo, habrá que esperar.

De los testimonios: La noche del miércoles 20 de septiembre, tras el sismo de 7.1 grados que sacudió diversos estados de la República Mexicana, causando numerosas muertes y daños materiales, tres personas fueron rescatadas de entre los escombros del edificio que se ubicaba en Álvaro Obregón, Núm. 286, en la colonia Roma de la Ciudad de México; Paulina Gómez, Lucía Zamora e Isaac Ayala han narrado su experiencia debajo de lo que ellos sentían como una tumba de concreto. Paulina fue rescatada después de las 21:00 horas, Lucía veinte minutos después, y enseguida Isaac. Según, Desde la Fe, desde los escombros, resistieron.

Mientras tanto, en Washington, a Donald Trump, fiel a su estilo, se le supone va a insistir en dos cosas para “afectar” a México, fastidiar a los drimers, si logra afectar el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), de hecho, insistirá además en solicitar dinero para la construcción del muro, no traga a los mexicanos, por fortuna, tampoco nosotros lo tragamos a él, como dicen los chavitos: ¡WACALA!

El presidente estadunidense, Donald Trump, quien prometió trabajar con los demócratas para proteger a los jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, pidió este domingo dinero para financiar un muro en la frontera con México y otras medidas, según él, como parte de cualquier acuerdo.

La lista de Trump sobre los “principios” para la inmigración, establecida en un documento al cual tuvo acceso la agencia de noticias Reuters, probablemente sea insatisfactoria para los demócratas, quienes buscan una solución legislativa para el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) y que Trump finalizó el mes pasado.

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