Bajo la lupa

Bajo la lupa

Oro a US$10,000 (¡así, con cinco dígitos!) la onza, según James Rickards

Pese a que el británico JM Keynes denostó el oro como reliquia barbárica, su precio a lo largo del siglo XX e inicio del XXI ha escalado una ruta ascendente que refleja el paradigma del vigente orden mundial.

El triple triunfo anglosajón, en dos guerras mundiales y en la guerra fría, impuso el axioma de una relación inversamente proporcional entre el dólar y el oro que hoy llega a su clímax con el enfrentamiento del petrodólar –sin cobertura aurífera– y el petroyuan –con cobertura aurífera.

En Bretton Woods el precio del oro fue fijado a 35 dólares la onza, cotización artificial que todavía maneja la Reserva Federal para sus misteriosas reservas que nadie audita.

En cada crisis monetarista/centralbanquista/israelí-anglosajona se dispara su precio, como sucedió en la década de los 70, y luego en la primera década del siglo XXI, cuando alcanzó los linderos de 2 mil dólares para ubicarse hoy alrededor de mil 275 dólares.

Una cosa son las crisis y otra cosa es el cambio de paradigma del incipiente nuevo orden mundial que puede llevar su cotización a 10,000 dólares (¡así, con cinco dígitos!), como pregona en forma inverosímil James Rickards, quien no es ningún novato y se mueve como pez en el agua en las aguas turbulentas de Wall Street (https://goo.gl/kPKuy5), como demostré en mi conferencia en el IIEc de la UNAM (https://goo.gl/s2iNYv).

Rickards, fanático del oro, es autor de polémicos libros antisistémicos: Currency Wars (https://goo.gl/CE1Pqa), The Death of Money (https://goo.gl/CGVmPP), The New Case for Gold (https://goo.gl/nwDfue) y The Road to Ruin (https://goo.gl/wVejo4).

Enuncia que tres años más tarde a que Nixon finiquitase la convertibilidad del oro en dólares (1971), Kissinger y los príncipes de Arabia Saudita (AS) apuntalaron al dólar con un sistema petrodólar de convertibilidad de la principal materia prima ( commodity) geoestratégica, el oro negro que mueve millones de millones de dólares al día.

Antes del acuerdo de los petrodólares con Nixon/Kissinger, AS vendía en forma secreta sus dólares, con cuyo importe compraba oro en el mercado londinense (https://goo.gl/SstxjA ).

Fue cuando Kissinger y el entonces secretario del Tesoro William Simon elaboraron un plan: Si los sauditas cotizaban su petróleo en dólares, los bancos de EU mantendrían sus depósitos en dólares. ¡Vaya jugada maestra!

Así los petrodólares fueron reciclados a los prestamistas de las economías en vías de desarrollo, que a su vez compraban bienes manufacturados de EU y Europa.

Rickards confiesa que detrás del arreglo de los petrodólares entre EU y AS se encontraba la nada sutil amenaza de invadir (¡supersic!) AS y capturar su petróleo a la fuerza, y comenta que él personalmente discutió los planes de invasión en la Casa Blanca con Helmut Sonnenfeldt, subsecretario de Estado de Kissinger.

Por mandato divino, desde hace 43 años EU considera que las reservas de petróleo del Medio Oriente –para no decir de México, Venezuela con el Golfo de México y el Mar Caribe/Mar de Maracaibo– son su propiedad inalienable.

Lo mismo juzgó Trump en referencia a la atroz invasión de Baby Bush a Irak al grado de proferir que la antigua Mesopotamia le debía una suma estratosférica a EU por haber sido conquistada.

Hoy Rickards aduce que el mundo pierde confianza en el dólar cuando “China acaba de anunciar que cualquier exportador de petróleo que acepta yuan por el ‘oro negro’ puede convertir éste a oro amarillo en el Shanghai Gold Exchange” y que puede, además, ser cubierto con derivados financieros.

La nueva postura de China comporta una secuencia de varias partes que en su conjunto anuncian la fatalidad del dólar cuando, en su primera parte, China comprará petróleo de Rusia e Irán (¡supersic!) a cambio de yuanes.

Como en esta fase el yuan no forma parte de las principales divisas de reserva, no es muy atractivo para las tenencias de Rusia e Irán. Tal impedimento transitorio ha sido resuelto por China que ofrece convertir el yuan en oro en forma inmediata, quedando eliminado el papel del dólar en la tratativa triangulada de petróleo por yuan por oro.

China le arrebata a EU su monopolio del petrodólar –sin apuntalamiento del oro– que empieza a ser sustituido por el petroyuan (con cobertura aurífera), lo cual trastocaría el sistema monetario y acerca al mundo a otra ominosa invasión de EU en alguno(s) de los valetudinarios países productores de petróleo.

Rickards comenta que el plan aurífero de China fue avalado en la cumbre de los BRICS en Xiamen.

Sin pertenecer a los BRICS, Venezuela, cofundadora de la OPEP con AS, se adhirió al plan aurífero chino que intercambia el petróleo de Rusia (segundo exportador) y Venezuela (séptimo exportador) con el petroyuan.

Realiza una pregunta decisiva: ¿Qué precio deberá tener el oro para sostener la economía global y el comercio, y la balanza de pagos de los bancos, sin reducir la masa monetaria?

Rusia ha profundizado su desdolarización, lo cual refleja que el dólar pierde su estatuto de líder (sic) como divisa de reserva, pero no existe un solo aviso o evento crucial, sino un lento (sic) y largo (sic) proceso de marginalización.

Afirma que el oro se encamina a 10,000 dólares (¡así, con cinco dígitos!) la onza por lo menos, lo cual representa su implícito precio no-deflacionario que se obtiene con el M1 global de las principales economías, multiplicado por 40 por ciento como respaldo, y dividido por la cantidad de oro oficial en el mundo.

Para Rickards la relevante pregunta es si el mundo se encamina a un patrón oro, que es función del colapso de la confianza en el dinero de los bancos centrales como ya sucedió tres veces antes en los largos ciclos de 1914, 1939 y 1971. Tal tipo de crisis sucede cada 30 o 40 años.

Pronostica que eventualmente un punto de inflexión será alcanzado cuando el colapso del dólar se acelere súbitamente como sucedió con la libra esterlina en 1931.

La ruta del declive es conocida: Las décadas de 1920 y 1930 atestiguaron un declive lento y largo de la libra esterlina, que se devaluó frente al oro en 1931 y se volvió a devaluar de nuevo frente al dólar en 1936.

Considera que en el pasado han fenecido las reservas de divisas líderes: se trata de un proceso que puede persistir varios años y no sucede de un día al otro.

Fue lo que sucedió a partir de 1914, justamente cuando el oro empezó a fluir de Gran Bretaña (GB) a Nueva York para pagar los materiales de guerra y las exportaciones de agricultura, mientras GB tomaba masivos empréstitos de los banqueros de Nueva York, encabezados por el banco JP Morgan –cuando el dólar sustituyó a la libra esterlina y cuyo proceso fue completado 30 años más tarde en la conferencia de Bretton Woods de 1944.

¿Existe un ciclo de alzas y bajas en la estabilidad de la masa monetaria, en paralelo a los ciclos económicos Kondratieff?

Rickards deduce que Wall Street rescató en 1998 a una firma de hedge funds para salvar al mundo y, en 2008, los bancos centrales rescataron a Wall Street para salvar al mundo.

Se infiere, de acuerdo con la secuencia cíclica de largo plazo de Rickards, que ahora será el oro el que salvará a los bancos centrales. ¿Será?

www.alfredojalife.com

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